B SOSTENIBLE

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martes, 23 de diciembre de 2014

MODA ECOLÓGICA: Vestidos verdes de color rojo

     
'Camiseta Triángulo', de Ecoology.
Ecoology es una marca de moda made in Spain afincada en Barcelona que aúna diseño, ecología y producción artesanal. La idea comenzó hace un tiempo cuando su creadora, Eva García, después de trabajar durante varios años en distintas empresas del sector textil decidió montar la suya propia, pero con un requisito indispensable: ser sostenible. Su meta era conseguir una firma de moda y complementos que respetara por igual el medioambiente y su entorno. Poco a poco, el proyecto dejó de ser una idea para convertirse en una realidad; y hoy, además de contar con su propio showroom, ha ampliado sus puntos de venta por el país y está pensando en dar el salto internacional.

Ella misma nos explica el significado de su firma: “Lo que empezó siendo un proyecto de negocio muy afín a mi manera de ver la vida, se ha convertido en una verdadera pasión y en algo personal. Creo que la moda ecológica no es una tendencia pasajera sino una necesidad, algo que viene para quedarse. La creciente demanda de estos productos, pese a que no es la suficiente para considerarla aún un cambio en nuestros hábitos de consumo, sí que apunta a que cada vez hay más interés en conocer de que están hechas las cosas que compramos y quién las hizo. El consumidor necesita saber más y decidir a quién da su dinero. La transparencia en los procesos será algo usual en pocos años, los consumidores queremos conocer en qué condiciones se fabrica y las marcas tienen que contestar a esa demanda si quieren seguir en el mercado".

Todos los diseños se realizan en pequeños talleres de Barcelona. La norma obligatoria es evitar la producción masiva, así que siempre se hacen pequeñas cantidades de cada prenda con el fin de preservar calidad de trabajo, mantener el proceso artesanal y cuidar el medioambiente. Eva García lo aclara: “Trabajar con series limitadas, en pequeñas dosis, nos permite estar más pendientes de la perfección de los detalles. Producimos en Barcelona, de esta manera, además de controlar lo que hacemos, fomentamos el trabajo del sector textil de nuestra zona, ayudando a mujeres en riesgo de exclusión laboral. La apuesta por la producción local está en el ADN de la marca; aquí hay una gran industria textil que se está perdiendo y ya somos varias firmas las que tratamos que eso no ocurra. La deslocalización de las producciones ha hecho mucho daño, pero aún quedan supervivientes que han sabido reinventarse para adaptarse a otras formas de negocio a pequeña escala, como es el caso de Ecoology. También los espacios compartidos o coworkings dan salida a muchos proyectos. Aunar energías y compartir talleres, mesas de corte, espacio de almacenaje y, lo más importante, el saber hacer, es lo que nos permite salir adelante”.

Para la creación de cualquiera de sus prendas, bien sea una falda, un pantalón o un vestido (hacen ropa de hombre y mujer), se emplean siempre tejidos naturales, ecológicos y reciclados, como algodón, lana o bambú. Eva García añade sobre este género: “La variedad ecológica es la mejor del sector. Aunque sean telas más caras que las convencionales, procuramos no incrementar el precio” . La empresa cuenta con varios certificados de procedencia orgánica internacional, GOTS o Textile Exchange. En cuanto a la venta, tiene tienda online propia a través de su web, y una distribución selectiva en aquellos puntos de venta con los que comparte filosofía.

Publicado en EL PAÍS

sábado, 20 de diciembre de 2014

Siglo XXI: Claves para la eficiencia energética


Eficiencia1
Europa gasta más de 1.000 millones de euros cada día para importar energía
Faltan incentivos públicos que promuevan tecnologías más eficientes
Nueve de cada diez viviendas derrochan energía en España
España podría ahorrar 25.000 millones de euros al aLinkedin
La eficiencia energética no es solo la forma más rentable de reducir las emisiones de CO2 y, por tanto, hacer frente al cambio climático en un momento crítico en el que los informes científicos de Naciones Unidas evidencian que la actividad industrial está entre las principales causas del calentamiento global. También resulta estratégica para reducir la elevada dependencia de la Unión Europea, que cada año se gasta más de 400.000 millones en importar energía para asegurar el abastecimiento.
«Europa no es autosuficiente energéticamente y dependemos de lugares que padecen la inestabilidad de la maldición de los recursos naturales. Si Europa quiere decidir qué quiere ser, necesita autonomía energética. Esta situación se hace cada vez más evidente en cada crisis del gas», explica a Ethic el responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG, José Luis Blasco.
El crecimiento de la población mundial y el consecuente aumento del uso individual y colectivo de energía supondrán, según la Agencia Internacional de la Energía, duplicar en 2030 la energía consumida en 2004. «España, con una dependencia energética exterior de aproximadamente el 80%, mucho mayor que la media europeadel 50%, será más vulnerable a estos factores de costo, lo que afectará en mayor medida a su competitividad», apunta José Longás, presidente del Club de Excelencia en Sostenibilidad.
El reto que se ha marcado Bruselas en el horizonte 2020 es aumentar en un 20% la eficiencia energética, «un objetivo que, de momento, no lleva camino de cumplirse», según reconocen distintos papers publicados por la UE, entre ellos la propia Directiva Europea de Eficiencia Energética. Este documento dedica especial atención al impacto de los edificios, lo que resulta bastante razonable si tenemos en cuenta que el parque inmobiliario «representa el 40% del consumo de energía final de la UE». No parece que en España –donde nueve de cada diez viviendas derrochan energía, según un estudio de WWF y la Fundación Reale– exista actualmente un plan de acción que nos permita conseguir avances significativos en eficiencia energética.«La eficiencia energética es algo tan relevante como la buena gestión de los recursos públicos. Hemos aprendido la importancia de ser exigentes en las decisiones de buena gestión de los recursos públicos y lo somos con respecto a la política fiscal que genera los ingresos. Y, sin embargo, consentimos pasivamente el despilfarro energético y la pobreza de las medidas públicasorientadas a lograr una mayor eficiencia energética», apunta Teresa Ribera, ex secretaria de Estado de Cambio Climático.
Ribera pone sobre la mesa un dato más llamativo: España no es capaz de presentar proyectos que obtengan la financiación disponible en el Banco Europeo de Inversiones para facilitar grandes programas de eficiencia energética. «El despilfarro es triple: de energía, de recursos económicos propios destinados a la importación de combustibles y de recursos disponibles para cofinanciar programas a los que no aplicamos». Paradójicamente, lamenta Ribera, la adopción de políticas de estímulo a la eficiencia energética en nuestros edificios supondría grandes ventajas, tanto a corto plazo, al reducir la factura energética en hogares y generar empleo en los sectores más castigados por la crisis (hasta 130.000 nuevos puestos de trabajo, según la asociación Green Building Council España); como en el medio y largo plazo, ya que supondría un ahorro neto muy significativo.
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Competitividad y ahorro
Vayamos a los datos económicos. Si España hiciese sus deberes en eficiencia energética de aquí a 2020, «la reducción de energía primaria permitiría alcanzar unos ahorros anuales de unos 25.000 millones de euros», explica Fernando Ferrando, director de la Unidad de Eficiencia Energética de Endesa. Este ahorro supondría un impacto positivo muy fuerte en términos de balanza comercial, que solo en 2012 presentó un déficit de 45.503 millones de euros por productos energéticos.
Según Ferrando, las medidas necesarias se basan en la aplicación de tecnologías probadas como la rehabilitación de la envolvente de edificios; la instalación de bombas de calor en climatización con eficiencias que superan en tres y cuatro veces a las calderas de combustión; la introducción de iluminación eficiente con tecnologías fluorescentes de bajo consumo o LED o la progresiva implantación de la movilidad eléctrica. José Luis Blasco, de KPMG, se muestra optimista de cara al cumplimiento por parte de España de los objetivos marcados por la UE –«los planes de los sucesivos gobiernos han dado como resultado una disminución del 2,75% anual de energía primaria consumida, lo que nos situaría cerca del objetivo»– y reivindica la eficiencia energética como un factor fundamental de competitividad: «Es clave desde el punto de vista de reducción de nuestra dependencia exterior, lo que protegería a nuestras empresas de la volatilidad del mercado de la energía fósil».
Por otro lado, los datos de la Encuesta Industrial de Empresasreflejan que los consumos energéticos suponen hasta un 15% y un 20% de los gastos de explotación en sectores como el textil, el papel o el de los materiales de construcción. «Si tenemos en cuenta que los costes del mercado se han incrementado en los últimos diez años entre un 40% y un 100%, disminuir la intensidad energética por producto o servicio se convierte de nuevo en una variable clave de competitividad», explica el responsable de Cambio Climático de KPMG.
Ciudades eficientes
En la actualidad, el 52% de la población mundial es urbana, un porcentaje que asciende al 72% en la Unión Europea y al 82% en Latinoamérica. El éxodo rural que tuvo lugar en los países occidentales en el siglo XX se ha acelerado en el siglo XXI en los países emergentes: cada día más de 180.000 personas se trasladan a una ciudad para vivir. La cifra se repite en informes, simposios y conferencias, pero no por ello deja de ser apabullante: en 2050 la población mundial ascenderá a 9.000 millones de habitantes. El 70% vivirá en ciudades que, hasta la fecha, solo han ocupado el 2% de la superficie terrestre.
«Esto significa que habrá que abastecer unas necesidades energéticas crecientes en un entorno territorial muy reducido, con una alta dependencia energética del exterior y con la exigencia social de un comportamiento energético más sostenible», explica Ferrando, de Endesa. Para este ingeniero industrial y economista con más de 30 años de experiencia en energías renovables a sus espaldas, «la eficiencia energética y la electrificación de la demanda son las únicas políticas que permiten afrontar este reto al ser la electricidad el vector energético más eficiente y respetuoso con el medio ambiente».
Desde la Fundación Ecología y Desarrollo sostienen que «la profundidad de la transición que debemos realizar hacia una economía baja en carbono exige realizar una auténtica revolución energética, una transformación radical de nuestro modelo energético». «Eso exige cambios regulatorios, cambios tecnológicos y cambios culturales. Es muy difícil que las empresas avancen con fuerza si la política pública no empuja en esa dirección», apunta su director, Víctor Viñuales.
Innovación sostenible
La caída de la inversión pública en I+D+i no dibuja tampoco un paisaje alentador en lo que respecta al papel de las administraciones a la hora de impulsar la innovación sostenible en España. «Se está poniendo en riesgo una parte importante de nuestro sistema de innovación y la posibilidad de que la economía y la sociedad española construyan unas bases más sólidas y sostenibles», advierte Josep Comajuncosa, profesor de Economía de la escuela de negocios Esade.
«Falta, sobre todo, una política de incentivación que promueva la utilización de una tecnología más eficiente y menos contaminante frente a la realidad actual basada en combustibles de los que además no disponemos», nos explica el director de Eficiencia Energética de Endesa cuando le preguntamos por las barreras que están obstaculizando la movilidad eléctrica. «El precio todavía no se ha equiparado a los de las tecnologías convencionales y tampoco existe una amplia red de puntos de recarga».
En España en 2012 se matricularon unos 440 coches eléctricos; en 2013, la cifra llegó a unos 800 y se calcula que actualmente circulan alrededor de 5.000. Sin embargo, las perspectivas en cuanto al precio son positivas, ya que dependen principalmente del desarrollo de la tecnología de las baterías cuyas prestaciones mejoran continuamente. «Teniendo en cuenta el desarrollo tecnológico y reducción de precio del vehículo eléctrico, la Comisión Europea estima que en España habrá cerca de 2,5 millones de vehículos eléctricos en 2020», añade el directivo.
Eficiencia2
Golpe a las renovables
Para impulsar la eficiencia y reducir la dependencia exterior es necesario que las renovables ganen más peso en nuestro mapa energético. Hay ejemplos que llaman poderosamente la atención, como que Alemania, con menos de la mitad de horas de sol que España, invirtiese en energía fotovoltaica en 2012 más que España en toda su historia. El sistema eléctrico alemán cuenta en la actualidad con 32.698 megawatios (MW), frente a los 4.516 MW instalados en España, según los datos de la asociación de productores Anpier.
Así y todo, el Gobierno ha asestado un duro golpe al sector de las renovables con el real decreto que aprobó el 6 de junio y con el que pretende revertir el controvertido déficit de tarifa, que en 2013 superó los 4.000 millones de euros. El decreto del ministro Soria se traducirá, solo este año, en un recorte a los incentivos a las renovables de 1.700 millones de euros, de acuerdo con los datos que maneja la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Desde el sector acusan a Industria de romper la seguridad jurídica y preparan la batalla judicial en un momento en el que España ya se enfrenta por sus cambios en materia de renovables a seis arbitrajes en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).
«En materia energética es donde este Gobierno está mostrando su cara más alejada del sentido común. Primero desmantela las energías renovables, y revienta cualquier posibilidad de recuperación del sector, que era un motor en la generación de empleo; para ahora hablar de la vulnerabilidad de nuestro país por la dependencia energética del exterior», opina el fundador de Equo, Juantxo López de Uralde.
El poder ciudadano
Si hay algo que nos está enseñando el arranque del siglo XXI es que el ciudadano tiene más poder del que pensaba y, por tanto, también más responsabilidad y capacidad de transformación. Este axioma es totalmente válido ante el desafío de la eficiencia energética. «En las nuevas tarifas eléctricas, que permiten al consumidor repartir el consumo diario en función del precio horario de la electricidad, se fomenta la eficiencia en el consumo y, por tanto, es el propio ciudadano el que tiene la opción de llevar a cabo medidas de gestión de la demanda», explica Ferrando.
Asimismo, la paulatina implantación de las energías renovables en casa del consumidor conlleva una inevitable descentralización en la generación. «De este modo pasa de ser un mero consumidor a actuar como un agente activo, es decir, como un consumidor con capacidad tanto de consumir como de producir energía e interactuar con la red eléctrica», concluye.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Arquitectura inteligente: hacia la transformación urbana

Herzog: «Los edificios deben estar abiertos al cambio»
El parque inmobiliario representa la mitad del consumo total de energía a nivel mundial
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«Caminos solares abastecerán de energía a ciudades enteras». No se trata de ciencia ficción, sino del titular que informa sobre un ambicioso proyecto desarrollado por la pequeña empresa norteamericana Solar Roadways. Su plan consiste en la instalación de superficies para calles y carreteras que, mediante paneles especiales, produzcan energía solar. Los promotores aseguran que, de establecer estos ‘caminos solares’ por todo el país, se produciría más energía renovable que la que necesita todo Estados Unidos.
El debate sobre cuál debe ser el modelo de ciudad sostenible que hemos de construir se ha avivado en la última década. Un desafío en el que juegan un papel clave ingenieros, arquitectos y urbanistas. Una corriente mayoritaria de estos profesionales asumen la eficiencia como un atributo ligado a la calidad de las construcciones. Son profesionales especializados que han querido encauzar su trabajo hacia la protección del medio ambiente, diseñando edificios ‘inteligentes’ que puedan autoabastecerse.
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«Hay un modelo falso, que se disfraza bajo la etiqueta de sostenible, que sí es caro. Pero si se hace bien desde el principio -optimizando materiales y utilizando recursos naturales- no tiene por qué serlo», explica Luis De Garrido, director de la Asociación Nacional para la Arquitectura Sostenible (ANAS).

Cubiertas solares, fachadas ventiladas, elementos modulares bioclimáticos para conseguir el mejor comportamiento térmico… Algo tan sencillo comoaprovechar los recursos –propios e ilimitados- que nos ofrece la naturaleza. Sin devastarla. Y disminuyendo la factura energética.
Pero hay otro precio –el del cambio climático y el agotamiento de los recursos– que no podemos permitirnos el lujo de obviar. Los edificios son responsables, a nivel mundial, de casi la mitad del consumo total de energía y de un 15% del consumo de agua. «En España hace falta rehabilitar los edificios ya existentes porque el 30% de la energía consumida procede del gasto del parque inmobiliario», aclara el arquitecto De Garrido.
Las viviendas no tienen por qué estar únicamente destinadas a proporcionar refugio. Ahora, las estructuras pueden ser diseñadas para responder a los fenómenos naturales, las condiciones subterráneas, la permeabilidad de los materiales y el consumo de energía. Los beneficios son múltiples: aparte de un consumo energético ‘casi cero’ y una mayor rentabilidad económica, la vida útil de las edificaciones se alarga, ya que la autosuficiencia es análoga a la durabilidad.
La arquitectura y el diseño como agentes de cambio
La función de la arquitectura y del diseño no se limita a lo iconográfico. Su papel como agente transformador en las relaciones sociales y laborales puede ser clave. Es el caso de La Vela, el símbolo arquitectónico de la nueva sede que BBVA está construyendo en Las Tablas, Madrid. Esta torre con forma elíptica, de 93 metros de altura y 19 plantas, ha sido proyectada por los prestigiosos arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron.
«Los edificios tienen que verse, en un futuro, para otra cosa. Deben estar abiertos al cambio. Si la arquitectura no cumple esa función, enfocada a la reutilización, a la sostenibilidad y al servicio de la ciudadanía, será un fracaso», señaló Herzog en una visita reciente a España con motivo de la presentación de este proyecto.
Para levantar La Vela se han seguido los criterios ecológicos necesarios para conseguir el certificado LEED Oro, el estándar de construcción sostenible más exigente. Los materiales utilizados tienen bajo impacto ambiental y los edificios están diseñados para que se pueda llevar a cabo una monitorización remota del consumo energético. Una parte de las necesidades energéticas del complejo –La Vela constituye sólo el edificio principal de un conjunto de 114.000 metros cuadrados de oficinas y servicios, entre ellos: una zona de restauración, una tienda de conveniencia, gimnasio, centro de fisioterapia y guardería– seabastecerán gracias a fuentes renovables propias, como paneles solares térmicos o fotovoltaicos y energía geotérmica de bucle cerrado, que aprovechará la temperatura estable del subsuelo. «Todo ello permitirá un ahorro de un 7,6% en las emisiones de CO2 y de un 8,3% en el consumo de energía, lo que supondrá un ahorro de muchos millones de euros», nos explica Susana López, ingeniera y directora del proyecto Ciudad BBVA.
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Además, se están instalando sistemas de reutilización de aguas grises y de recogida del 100% del agua de lluvia en las cubiertas de los edificios para su uso en el riego, así como en los lavabos y duchas, desde donde pasará a las cisternas. La estimación es que el gasto de agua se reduzca a la mitad. Se van a emplazar también puntos para el reciclaje del 100% de los residuos generados, que sustituirán a las papeleras individuales. La misma idea está pensada para la zona centralizada de impresoras, que van a memorizar los archivos enviados pero no los imprimirán hasta que el empleado pulse un botón de la máquina. Con ello se evita el malgasto de papel que caracteriza a los lugares de trabajo. La envolvente de los edificios es uno de los aspectos más singulares del proyecto. El complejo contará con 49.000 metros cuadrados de fachada acristalada, protegida por más de 2.800 lamas prefabricadas cuya orientación responde a criterios de insolación y eficiencia térmica. Todas las zonas de oficina tendrán vistas al exterior: la mayor distancia a la que podríamos encontrarnos de una ventana sería tan sólo de 8 metros. «La idea fomentar la interacción entre los empleados e impulsar el intercambio de conocimiento a todos los niveles, creando espacios abiertos que eviten los grupos aislados y favorezcan la agilidad en la toma de decisiones. Se trata de una sede pensada para las personas», añade Susana López.

Apostar por ‘ciudades verdes’
Hammarby Sjöstad es un barrio a las afueras de Estocolmo, Suecia. Empezó a construirse en 1996, cuando la urbe optaba a convertirse en ciudad olímpica, y se ha convertido en referente sobre cómo obtener energía a través de desechos. Aquí, el 50% del calor y el agua consumida proviene del reciclaje. El secreto de este vecindario, un antiguo muelle industrial, reside en su diseño. Todas las viviendas tienen placas solares, los habitantes depositan sus basuras en un sistema de recolección subterránea, que permite separar los materiales orgánicos con los se produce el biogás que consumen luego las cocinas. Además, aquellos materiales que no son reutilizables se queman para generar electricidad.
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El transporte es, por su parte, clave para favorecer la sostenibilidad. Paco Segura, coordinador estatal de Ecologistas en Acción, advierte de «la influencia de los coches en los problemas de contaminación, falta de espacio, ruido y siniestralidad». En Hammarby Sjöstad, gracias a un sistema de transporte de tren gratuito, carril bici y coches de uso compartido, las emisiones de CO₂ del barrio son un 50% inferiores a las de otras ciudades convencionales.

2014 es un año representativo para la sostenibilidad. La demografía crece, los efectos del cambio climático empeoran y «la necesidad de crear comunidades sostenibles es más importante que nunca», según la ONU, que ha elegido las ‘Ciudades Verdes’ como lema de este año. La campaña se centra en el desarrollo de una tecnología sostenible y políticas públicas que inviertan más en eficiencia energética y en la formación de una ciudadanía comprometida.
«Nuestras administraciones apuestan muy poco -dice el arquitecto Herzog- pero la sociedad es a veces más sólida que las instituciones en cuanto a innovación». Por eso, además de voluntad política, hace falta también una implicación ciudadana más decidida, que le de al medio ambiente la importancia que se merece.
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Fotos 1 y 2: Imagen 3D del edificio en Leonard Street, New York, cuya  finalización está prevista para 2016

Foto 3: Exterior del edificio La Vela, en la Ciudad BBVA, un proyecto de arquitectura eficiente diseñado en Madrid por Herzog & de Meuron
Foto 4: Proyecto ‘Arena do Morro’, de Herzog & de Meuron, en el barrio Mãe Luíza en la ciudad de Natal (Brasil)

Publicado en: ETHIC.ES 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

lunes, 30 de junio de 2014

Más eficiencia energética y energías renovables reducirían las importaciones europeas de energía un 45%

El informe Hoja de ruta energética para Europa: hacia un suministro independiente y sostenible demuestra que el planteamiento de la Comisión es totalmente inadecuado.



Mientras los líderes europeos se disponen a debatir medidas para mejorar la seguridad energética de la Unión Europea este jueves y viernes en Bruselas, un informe de Greenpeace publicado hoy deja en grave entredicho los planes de la Comisión Europea para acabar con la dependencia energética del exterior.

El informe Hoja de ruta energética para Europa: hacia un suministro independiente y sostenible demuestra que el planteamiento de la Comisión es totalmente inadecuado. La organización concluye que unos objetivos ambiciosos y vinculantes en energías renovables y eficiencia energética podrían reducir la importación de energía en un 45% más para 2030 que si los Estados miembros se limitan a los propuestos por la Comisión Europea.

Durante el Consejo Europeo que comienza mañana, los líderes de los Veintiocho  deben examinar las propuestas de la Comisión de un plan de seguridad energética para Europa y una propuesta de objetivos climáticos y energéticos. La Comisión propone los siguientes objetivos para 2030:
- una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 40%
- alcanzar una cuota de energías renovables del 27%.

Sin embargo, el minucioso informe de Greenpeace deja claro que la Unión Europea perderá una gran oportunidad para avanzar de verdad hacia su independencia energética si se limita a esos objetivos. El documento, redactado con la colaboración de expertos externos a la organización ecologista, demuestra que un mayor compromiso climático equivale a una mejora macroeconómica y de creación de empleo. Las principales metas que propone Greenpeace para conseguirlo son:
- alcanzar una cuota de renovables en el mercado energético del 45% para 2030
- un 40% de ahorro energético (en comparación con 2005)
- un 55% de reducción de emisiones de GEI (en comparación con 1990).

Esto representaría una reducción del 35% en las importaciones de gas y un recorte del 45% en las importaciones de petróleo más que el propuesto por la Comisión. Además, la necesidad de importaciones de carbón cesarían por completo antes del final de la próxima década.

"Cada euro gastado en las energías renovables es una inversión en la seguridad del suministro y la seguridad en el empleo. Una combinación de las energías renovables y el aumento de la eficiencia energética no sólo es buena para el clima, también es la mejor receta para mejorar la seguridad energética de la UE. La dependencia de Europa de los combustibles fósiles y las importaciones costosas e inseguras son dos caras de una misma moneda", ha declarado Sven Teske, experto en energía de Greenpeace y autor principal del informe publicado hoy.

La Comisión ha anunciado ya que ahora está considerando un objetivo de eficiencia energética para 2030. Un análisis recientemente filtrado, realizado por la Comisión, confirma que unas políticas ambiciosas en materia de eficiencia energética podrían reducir las importaciones de energía de manera significativa a la vez que generaría amplios beneficios económicos [1]. En una carta enviada a la Comisión la semana pasada, los ministros de Alemania, Dinamarca, Bélgica, Portugal, Grecia, Irlanda y Luxemburgo, también pidieron a la Comisión que proponga un objetivo de eficiencia energética 2030 ambicioso y vinculante durante este mes de julio [2]. Llama la atención la ausencia del Gobierno de España en esta petición, especialmente si se tiene en cuenta que España depende energéticamente en un 86,2% [3] del exterior.

"Por fin los líderes de la UE tienen la oportunidad de avanzar en el desarrollo de un plan de seguridad energético real para Europa. Aunque apostar por las renovables y la eficiencia energética parece un paso lógico para lograr esta seguridad, países como España no demandan objetivos ambiciosos y vinculantes por países para Europa. El Gobierno debería aclarar por qué", asegura Marina Bevacqua, responsable de Energía y Cambio Climático de Greenpeace. "No es ningún secreto que las grandes compañías energéticas alimentan la dependencia de Europa de las importaciones de energía y presionan a los gobiernos. Es hora de que los líderes de la UE no cedan ante la presión de esas grandes compañías", ha afirmado Bevacqua.

Hasta ahora la UE ha tratado la seguridad energética y los problemas relacionados con el clima como dos asuntos distintos. El informe de Greenpeace deja claro que no se pueden separar ambas problemáticas, pues los objetivos para 2030 ofrecen el potencial de reducir drásticamente las importaciones de combustibles fósiles traídos desde Rusia y otros lugares.

              
Notas:
[1] EnergyDesk,
Why does energy efficiency matter for European energy security?, 18 de junio de 2014
[2] 
Carta de siete gobiernos europeos pidiendo objetivos vinculantes para 2030, 18 de junio de 2014
[3] Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad. Universidad Pontificia de Comillas. Observatorio de Energía y Sostenibilidad en España. Edición 2013.

 

martes, 25 de febrero de 2014

Lo que siempre quiso saber sobre las energías renovables y el Gobierno ‘nunca’ le explicará

       
Hay varios motivos para este mejor comportamiento de España: el menor consumo energético por el elevado precio de los combustibles fósiles y la crisis económica, y el auge de las renovables.




El consumo de energía primaria de la UE ha disminuido un 8% entre 2006 y 2012, según datos difundidos a través de Eurostat sobre el consumo de energía en los 28 estados miembros. En el caso de España esta reducción es mayor: casi del 12%.
Hay varios motivos para este mejor comportamiento de España: el menor consumo energético por el elevado precio de los combustibles fósiles y la crisis económica, y el auge de las renovables. Aún así, a España aún le queda un largo camino por recorrer, con una dependencia energética del 73,3%, frente al 53,3% de media de la UE 28.
Precisamente la semana pasada el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz, ha explicado que España sigue importando una importante cantidad de energía, lo que explica que siga existiendo un déficit comercial, si bien el déficit energético se redujo un 9,9% respecto al mismo periodo del año pasado.
Las principales razones por las que el consumo de energía primaria se ha reducido en Europa son:
  1. El incremento de los precios internacionales de los combustibles fósiles.  Como se puede ver en el gráfico, todos los combustibles fósiles tuvieron unos incrementos importantes en los precios entre 2006 y 2012, y estos altos precios se han mantenido en 2014, salvo en el caso del carbón que ha bajado un 21% en el periodo.

GRAFICO 1

Fuente: Banco Mundial
 
  1. La crisis económica y la dependencia energética. Según Eurostat, la UE 28 en 2006 tenía una tasa de crecimiento del PIB del  3,4%, mientras que en 2012 tenía una tasa de decrecimiento del 0,6%. En algunos estudios económicos del FMI se alude a que la crisis económica de muchos países europeos, y especialmente los que más dependencia energética tienen, como sería el caso de España, tiene su origen en gran medida en el incremento de los precios de la energía que necesitan importar.  Como se puede ver en el gráfico, la dependencia energética española es un grave lastre que está impidiendo la recuperación de la economía. En un solo año nos gastamos más en importar combustibles fósiles que todas las primas devengadas a las energías renovables eléctricas desde que se decidió incentivarlas.
  2. GRAFICO 2
  3. Fuente: BDE/Aduanas y elaboración propia. Hay que tener en cuenta que parte de las importaciones energéticas españolas se reexportan, alrededor del 15%, por lo que el saldo importador final es inferior al coste de las importaciones.
     
  4. La apuesta por las renovables y la eficiencia energética. Ya en 2007, en vista de la tendencia en la producción autóctona europea de energía, los precios internacionales de los combustibles fósiles y la problemática del cambio climático, la UE acordó establecer unos objetivos de energías renovables para cubrir su demanda de energía final en 2020 con un 20% de energías renovables, y un 20% de ahorro de energía frente al consumo tendencial. Estos objetivos se plasmaron en Directivas europeas en 2009 que establecían objetivos nacionales vinculantes con sus respectivos planes de acción. El cambio en la metodología de cálculo del objetivo (energía final frente a energía primaria) está fuertemente influenciado por el hecho que las tecnologías renovables más maduras y competitivas (eólica, hidráulica, solar, etc) producen electricidad que es considerada desde un punto de vista estadístico una energía final. El consumo de energía eléctrica sólo disminuyó un 1,3% en el periodo 2006-2012 frente al mencionado 8% de reducción del consumo de energía primaria. Por otra parte, las energías renovables europeas  en 2012 contribuyeron con un 22% del total  de la producción de energía autóctona de la UE (sólo por detrás de la nuclear y por delante del carbón, petróleo y gas). En España las renovables produjeron en 2012 el 43,7% de la energía autóctona, también sólo por detrás de la nuclear. Las energías renovables incrementaron su aportación a la producción autóctona de energía en un 54,6% desde 2006. En el sector eléctrico la eólica multiplicó por más de dos su aportación, pasando de 22 TWh a 48 TWh.Está claro que ante los tres retos aquí mencionados a España sólo le podrá ir bien si acierta en su apuesta energética. Más renovables autóctonas, especialmente la eólica por su competitividad y por contar con un sector industrial exportador, y más eficiencia energética son lo que puede contribuir, en términos energéticos, a reflotar la economía española a corto, medio y largo plazo. Pero si se destruye lo construido hasta ahora a golpe de inseguridad jurídica y regulatoria, una falta de políticas energéticas acertadas, junto a un encarecimiento y desincentivo a la inversión, entonces va a ser difícil que el factor energía pueda ayudar a salir de la crisis a España. Al contrario.
http://www.somoseolicos.com

lunes, 13 de mayo de 2013

España necesitará 600.000 trabajadores especializados en eficiencia energética hasta 2020

 
  • Los nuevos certificados energéticos serán expedidos por arquitectos, ingenieros o técnicos, debidamente cualificados.
  • El 80% de los hogares españoles necesitan una rehabilitación energética.
  • Casas como electrodomésticos: echa a andar la nueva etiqueta energética para vender y alquilar inmuebles.
España necesitará entre 166.000 y 600.000 empleados especializados y formados en materia de eficiencia energética hasta el horizonte de 2020 con el fin de cumplir con los objetivos europeos en la materia, según datos de la Fundación Laboral de la Construcción.

La formación de esta mano obra cualificada requerirá una inversión anual de entre 28 y 60 millones de euros, según se indica en el proyecto europeo Build Up Skills Spain, liderado en España por esta Fundación.

El proyecto define 29 acciones y once recomendaciones que pretenden contribuir a la consecución de los objetivos de energéticos de la estrategia europea a 2020.

Dentro de dichas acciones se incluye un plan de formación, Construye 2020, que, según la Fundación, serviría para actualizar y recualificar a los trabajadores más directamente relacionados con la eficiencia energética y las energías renovables.

Quién expedirá el certificado

Según la Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia Energética (Anae), los nuevos certificados energéticos serán expedidos por arquitectos, ingenieros o técnicos, todos ellos debidamente cualificados. En la actualidad, existe un gran número de ingenierías y asesorías energéticas que ofrecen este servicio.
Para ello, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) se ha encargado de llevar a cabo un plan para formar a los técnicos responsables de certificar energéticamente los edificios y de aquellos otros encargados de su control e inspección.

El IDAE también se encargará de informar a los vendedores, compradores y usuarios de viviendas y edificios en general sobre las nuevas obligaciones a las que tienen que hacer frente.

Según el Centro Nacional de Energías Renovables (Cener), en España, el 80% de los hogares, unos 18 millones, necesitan una rehabilitación energética para mejorar sus sistemas de calefacción y aislamiento y aumentar el ahorro.