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jueves, 17 de febrero de 2011

Ni perezosos ni improductivos por Miguel Boyer


La solidez de la economía española es mayor de lo que pretenden los analistas superficiales, los catastrofistas natos y los especuladores que apuestan al desastre. Los tópicos de nuestro poco trabajo y baja productividad son erróneos

MIGUEL BOYER 17/02/2011. www.elpais.com

La gran recesión mundial, que no previeron ni la Comisión Europea, ni la OCDE -todavía a mediados de 2008 vaticinaba para España un crecimiento positivo del 1,1%, cuando la realidad resultó una caída de 3,7%-, fue afrontada por casi todos los países con estímulos de carácter keynesiano que amortiguaron sensiblemente el batacazo.
La caída del PIB en España fue la segunda menor después de Francia, pero se compensó, en negativo desgraciadamente, con una brutal caída del empleo, a causa, como en Irlanda, de los excesos cometidos en la construcción.
En el año 2010 los países menos lastrados por el desplome de la construcción y del empleo tuvieron unos rebotes considerables, como resultado de los estímulos del año anterior y de la primera mitad del año: Alemania creció un 3,6%, Estados Unidos un 2,7%, Francia un 1,6% e Italia un 1%.
España no tocó fondo en 2009, ya que el Gobierno comenzó el ajuste con un recorte del consumo público, en el último trimestre de 2008, reduciendo el PIB, a costa de retrasar el fondo de la crisis hasta el primer trimestre de 2010.
En el pasado año, España tuvo una caída mínima del PIB, del -0,1% interanual, aunque los más serios analistas habían augurado caídas del -0,7% (Funcas) y del -0,6% (BBVA). En términos interanuales, el cuarto trimestre de 2010 dio ya un crecimiento positivo del 0,6% pese a las medidas de ajuste.

Para el presente año se espera una desaceleración sensible de tres de los cuatro grandes países que modulan la economía mundial. Estados Unidos pasará de crecer un 2,7% a un 2,4%, Alemania del 3,6% al 2,3% y Japón del 3,8% al 1,5%. Todo ello porque de los estímulos keynesianos, positivos en 2009 y en la primera mitad de 2010, al faltar en 2011, darán lugar a una ralentización. En el caso de Alemania, esta se deberá a una caída de las demandas interna y externa, siendo esta última su mejor estímulo, puesto que sus exportaciones representan un 46% del PIB, frente al 26% de Francia, Italia y España.
La economía española acelerará su ritmo de crecimiento unas 9 décimas, al pasar de -0,1% anterior al entorno del 0,8%. Y, en 2012, según el promedio de las previsiones de la OCDE, el FMI y la Comisión Europea, alcanzará una tasa, ya aceptable, del 1,7%, entre el 1,9% de Francia y el 1,4 de Italia. En las previsiones del FMI -hechas en noviembre pasado- para el año 2013, España, con un crecimiento en torno al 2%, estaría en la zona más alta de los ritmos del PIB, y recuperará -junto a Italia- el PIB de antes de la crisis. Quizá el próximo Gobierno no necesite dos años para "sacarnos" de la crisis como se ha dicho, sino solo uno. Sin embargo, hasta que se alcancen esas tasas próximas al 2%, es improbable que se produzca una creación neta de empleo, tanto por la lenta recuperación de la construcción, como por el crecimiento de la población activa. De los 2.700.000 trabajadores que llegaron a encontrar ocupación en el "ladrillo" y la construcción civil, un número cercano a 700.000 no volverán a encontrar puestos de trabajo en España en los años próximos. Ello mantendrá, por largo tiempo, un alto nivel de paro estructural.
La reforma laboral, en su vertiente del nuevo contrato de fomento del empleo, está dirigida a que los contratos que se generen sean estables en vez de temporales. Pero no puede sustituir al impulso de la demanda en la creación de empleo. Los detractores de la reforma intentan denigrarla "porque no crea empleo", pero esa no es su función. Sin embargo, se está iniciando lo que esperábamos de ella: los contratos indefinidos aumentaron entre agosto y diciembre y el porcentaje de los de fomento del empleo también.
La otra vertiente de la reforma -en discusión entre los sindicatos y la CEOE- es la referente a la adaptación de las negociaciones salariales a las situaciones de las empresas, relajando la rigidez inadecuada de los convenios de rama, provinciales, etcétera. Esta parte de la reforma es vital para crear empleo y, si llega a buen puerto, será un éxito enormemente útil.

Un elemento fundamental para crear empleo ha salido a la palestra en los últimos días, toscamente, por boca de la canciller Merkel. La clave no es la relación entre los salarios y la inflación, sino la relación entre la productividad por trabajador y el salario real, esto es, el salario dividido por el deflactor del PIB. La teoría económica y una amplia experiencia de la economía española demuestran que cuando la productividad es superior al salario real crece el empleo, y si es inferior, el empleo se estanca o decrece.
Aunque son grandes las dificultades económicas que estamos soportando, por el desplome de la construcción, su repercusión financiera y la caída del empleo, mi perspectiva es optimista. La solidez de la economía española es mucho mayor de la que presentan los analistas superficiales, los catastrofistas natos y especuladores que apuestan al desastre. Es inaudito que un premio Nobel como Robert Lucas -cabeza de la escuela antikeynesiana de Estados Unidos-, visite Madrid y, en una entrevista, afirme que España tiene un PIB per cápita un 20% menor que la media de la Unión Europea, y que los españoles trabajamos pocas horas. Solo con tomarse la molestia de echar un vistazo al Statistical Annex del Eurostat o las series temporales del Conference Board, se habría enterado de que el PIB per cápita español está por encima no solo de la media de la Unión Europea, sino incluso del de Italia. Respecto a lo segundo, un ocupado español trabaja un promedio de 1.654 horas al año, prácticamente igual al promedio americano, y más que Francia (1.554), Reino Unido (1.647) y Alemania (1.390).
Las ideas preconcebidas de los extranjeros que nos colgaron la denigrante sigla de "PIGS" y la tendencia castiza al pesimismo y a la autoflagelación, dan por supuesto que el Gobierno español no ha hecho los deberes y, además, que los ciudadanos somos poco productivos. Pero la realidad fue que tuvimos superávit de las cuentas públicas antes de la crisis, cuando la media de la eurozona estaba en negativo. Entramos en la crisis con la menor deuda pública (53%), frente al 73% de Alemania, el 78% de Francia y el 116% de Italia. Gracias a esa menor deuda, a pesar de la injusta subida de las primas de riesgo, el coste que pagamos en 2010 fue solo el 2% del PIB, frente al 2,4% de Alemania, el 2,6% de Francia y el 4,6% de Italia.
El tópico de la baja productividad de los trabajadores españoles es una generalización errónea del estancamiento que esta tuvo en el periodo entre 1996 y 2002, dominado por la inmigración masiva y la ocupación en el inmobiliario. Pero el crecimiento del PIB por ocupado español fue más rápido que el de Alemania y el de Italia entre 1982-1993 y, de nuevo, entre 2004 y 2009. Y, en 2009, la productividad por ocupado española, estaba entre el de Alemania y el de Italia. En 2010, la productividad por asalariado fue del 2,4% en el conjunto de la economía y del 6,6% en la industria.
Si no fuera así, habría sido imposible el notable crecimiento de nuestras exportaciones, que fue en promedio del 5,4% entre 19981-1990 (igual que el de Alemania), del 10% en 1991-2000 (Alemania 6,4), y del 2,5% en 2001-2010, inferior al de Alemania (5,2%), pero superior a la media de la Eurozona (2,2%).
Es cierto que el hundimiento de la construcción es una losa que nos hace lento y penoso el camino, pero cuando en 2013 se recupere el nivel del PIB de 2008, comenzará un impulso nuevo y más sano, que demostrará que el dinamismo de la economía española no descansaba tanto como se creía en el ladrillo, sino en los servicios y la industria.
Miguel Boyer fue ministro de Economía y Hacienda entre 1982 y 1985.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Los renos de la isla de Saint Matthew




Hace ya un par de años que sigo con gran interés las viñetas de Stuart McMillen, un joven australiano con un más que recomendable blog,recombinant records, dedicado a concienciar sobre diferentes temas mediante comics, en un estilo similar a los que habéis visto en Amazings de Darryl Cunningham. Los que lleváis tiempo por la Aldea seguro que lo recordáis de la viñeta sobre Orwell y Huxley.

Bien, pues hoy McMillen me vuelve a descubrir una interesante historia a la que finalmente añade una moraleja que, aunque no es comparable con la situación en la que nos encontramos los ya casi 7.000 millones de habitantes que poblamos la Tierra, si es cierto que deja una sensación inquietante tras conocer el relato.


Saint Matthew es una apartada isla junto a Alaska que durante siglos había estado tranquila en medio del frío Mar de Bering. Un punto como otro cualquiera en un inmenso desierto azul de agua y hielo al que, durante la segunda guerra mundial, algún cerebro militar se le ocurrió darle una función bélica instalando una estación de radio (Long range radio navigation system, LORAN)

Corría el peligroso año 1944 cuando se designó un equipo de 19 hombres que se encargarían de las instalaciones y del proyecto en la isla. Junto con todos los materiales a bordo, también se cargaron 29 renos que, en caso de necesidades sobrevenidas, pudieran servir de aprovisionamiento y alimento. Estando en guerra, nunca se sabe lo que puede pasar...




Sin embargo, cosas del destino, la historia quiso que la guerra terminara un año más tarde y los planes del alto mando ordenaran desmontar el campamento y volver a casa. Dicho y hecho, aquellos 19 hombres empacaron, embarcaron y regresaron a sus hogares... dejando a aquellos 29 renos en la isla.

Saint Matthew volvía a ser una isla desierta, aunque en esta ocasión albergaba a unos invitados recien llegados que, en ausencia de humanos, se convertirían en amos y señores del lugar.




Los renos se acomodaron a sus anchas y, con un clima adecuado, una vegetación abundante y sobre todo, sin depredadores que les pudieran incordiar, debieron pensar que el ser abandonados en aquella remota isla, al fin y al cabo, no iba a ser tan mala idea.

Pero ya sabéis que el tiempo pasa volando, aunque seas un reno feliz y resulta que en 1957, los curiosos habitantes de Saint Matthew iban a recibir de nuevo a un puñado humanos curioseando por allí.

Se trataba de un equipo de investigadores que al llegar se quedó asombrado...en tan solo un periodo de 13 años la colonia de renos había pasado de los 29 originales a 1350 ejemplares.




Los renos, toda una colonia a estas alturas, estaban bien alimentados, saludables y se habían multiplicado a un ritmo más que considerable.

Desde aquel año de 1957 hasta la próxima visita humana a Saint Matthew habrían de pasar otros 6 años, para situarnos en 1963.




La población de renos en esos seis años había pasado de 1350 renos a la ya multitudinaria cifra de 6.000 ejemplares. Un fascinante crecimiento que dejó con la boca abierta a los investigadores que regresaron a Saint Matthew... aquel asombro se convertiría en estupor tan solo 3 años después...




1966. Nuevos investigadores, interesados en esta interesante colonia de renos regresan a la isla y se encuentran con lo impensable... centenares de huesos, esqueletos y cadáveres diseminados por toda la isla... el apocalipsis maya en versión reno.




En el espectacular lapso de tres años (1963 a 1966) la población de 6.000 renos se había visto reducida drásticamente a cifras escalofriantes: Sólamente habían sobrevivido 42 ejemplares, de los cuáles y para más desgracia, tan sólo quedaba un macho que, posteriormente se comprobó esteril.

La isla, antes verde y fértil, se encontraba totalmente agotada y la vegetación apenas se encontraba cuando antes abundaba por cualquier rincón.




El desmesurado crecimiento de la población acabó con los recursos de Saint Matthew hasta que un breve invierno de escasez, bastó para acabar con la próspera comunidad de renos.

La comparación del caso de los renos de Saint Matthew con el crecimiento de la población humana es tentadora. Aunque, evidentemente, nos separan cientos de diferencias con la isla de Alaska, también es inquietante pensar que tenemos algunos elementos en común... al fin y al cabo, que los recursos naturales no son infinitos es algo que no parece ser discutible.

Recursos y población que los gasta. La ecuación, evidentemente, tiene muchas variantes pero, la metáfora y moraleja de aquellos 29 renos, nos deja al menos un resultado posible realmente preocupante.




How big is your island?

Una pregunta con trampa que, sin embargo, muestra a grandes rasgos lo que todos sabemos pero convenimos en olvidar a propósito... Esto no va a durar para siempre si no lo usamos de manera equilibrada.

La población de renos de Saint Matthew's Island aguantó algunos años más hasta que en 1980 murió el último ejemplar. Una aventura que comenzó en 1944 con 29 renos y que terminó 36 años después cuando el último reno volvió a dejar la isla sin amos y señores.

Vivieron deprisa, crecieron y se multiplicaron, tuvieron momentos de esplendor y finalmente, desaparecieron igual de rápido que llegaron


Publicado por: Javier Pelaez en su blog (muy recomendable) LA ALDEA IRREDUCTIBLE



sábado, 12 de febrero de 2011

Un proyecto español crea ropa que cambia de color cuando el bebé tiene fiebre

body-fiebre-bebe

No siempre es fácil saber por qué un niño llora desconsoladamente. Para evitar peligros cuando los pequeños están enfermos acaban de desarrollar un body que cambia de color cuando aumenta demasiado la temperatura corporal del niño.

La somnolencia y la aparente tranquilidad son algunos de los síntomas que se producen cuando los bebés tienen fiebre. Es por ello que los padres tardan en darse cuenta de la elevada temperatura del niño, con el consiguiente peligro para el mismo. Para evitar estas posibles situaciones de riesgo, la empresa Ramón Espí junto con el Instituto Tecnológico Textil Aitex han creado un body que reaciona ante las altas temperaturas.
La prenda desarrollada incorpora un sensor termocrómico que provoca un cambio de color en el estampado del body, alertando a los padres de una temperatura corporal fuera de la normalidad. De este modo se acorta el tiempo entre que comienza el estado febril y su detección, atajando más rápidamente el problema.
Para desarrollar esta nueva prenda, en primer lugar se estudiaron las variaciones térmicas de los bebés, para establecer la temperatura a partir de la cual el tejido debía cambiar de color. Posteriormente se analizaron distintas partes del cuerpo para decidir cuál era el lugar más fiable donde colocar el sensor de temperatura, llegando a la conclusión que el lugar más apropiado era el cuello. Finalmente se buscaron los pigmentos termocrómicos que funcionaran como indicadores de la fiebre.

Pigmentos termocrómicos

En este tipo de pigmentos , el calor provoca una reorientación de las moléculas lo que a su vez se traduce en un cambio de color.
Tras diversos ensayos con tintas termocrómicas los investigadores decidieron que lo mejor era utilizar un pigmento termocrómico azul con un pigmento convencional rojo. De este modo, al mezclarse los pigmentos el color resultante es un morado, pero cuando se alcanza la temperatura de viraje del pigmento azul, este color desaparece permaneciendo únicamente el rojo, dando de este modo la voz de alarma.
Según han informado los fabricantes el body costará entre 5 y 7 euros y se venderá en las tiendas habituales, donde se encuentran el resto de la colección de Rapife Baby y en otras tiendas especializadas.
Javier Flores
08/02/201
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Publicado en www.muyinteresante.es

jueves, 10 de febrero de 2011

La primera farola que se recarga con energía solar y eólica

www.muyinteresante.es


 Recientemente se instaló en la localidad barcelonesa del Masnou el prototipo de la primera farola solar del mundo que combina dos tipos de energías renovables: la solar y la eólica. Tiene una potencia de 20.000 lumens, una reserva de cinco días gracias a sus baterías de gel de ciclo profundo y está previsto que salga al mercado internacional el próximo mes de enero.

"Son ideales para instalarse en zonas litorales, paseos marítimos, polígonos industriales, urbanizaciones y zonas abiertas donde el sol y el viento estén presente..." explica Álvaro Ibañez, gerente de IGS Wind, empresa que desarrolla el innovador artilugio. Y justo en uno de esos emplazamientos, en el parque Pau Casals del Masnou, en la provincia catalana de Barcelona, ha sido donde se ha instalado el primer prototipo que permitirá evaluar in situ la viabilidad del invento.
El hecho de que funcione gracias a dos fuentes de energía distintas y en muchas ocasiones antagónicas convierte a la farola solar eólica, conocida comercialmente como Revolution Air, en el mobiliario urbano perfecto para ahorrar energía. La farola permite un ahorro de un kilovatio cada hora, evitando la emisión de dos toneladas de dióxido de carbono al año.
Las dos fuentes de energía se complementan con una batería de gel de ciclo profundo de 390 Ah que permite reservas energéticas para cinco días.
Su fácil y económica instalación es uno de los puntos fuertes de este innovador sistema de iluminación. Su colocación no precisa de ningún tipo de obra ni conexión eléctrica lo que permite amortizar la instalación en un 75 por ciento al momento, pues evita el gasto directo de estas actuaciones.

Sin molestias acústicas

Otra de las características importantes de la farola es la baja incidencia sonora que tiene en el entorno. Como explica el propio Ibañez, "al ser un aerogenerador vertical tiene dos ventajas muy importantes: la primera es que no genera ruido, el nivel sonoro está por debajo de los 45 db. La segunda es que da igual de donde venga el viento, no tiene que direccionarse, de modo que su rendimiento es mayor".
Además, por si fuera poco, el sistema no es únicamente aplicable a farolas, sino que también se puede acoplar a otras pequeñas instalaciones de bombeo de agua, viviendas particulares, etc. Como apunta Ibañez, "en este momento se cuenta con diversas variantes de este modelo, cambian en altura, en potencia lumínica, existe el modelo de un brazo...".