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jueves, 3 de noviembre de 2016

Marineros a la caza de basura



Una botella de plástico sacada durante la pesca en el mar Mediterráneo. MÒNICA TORRES

Pescadores del Mediterráneo llevan a puerto los residuos que recogen para que sean reciclados

La red del San Pedro se abre y dos pescadores esparcen el contenido. Hay sardinas aleteando, pececillos brincando y calamares que mueven los tentáculos. Pero sobresale una gran lata roja de metal con la tapa colgando. Dentro, enroscado, hay un pulpo medio muerto. Y entre los peces emergen cocacolas, garrafas, yogures, envoltorios, cuerdas, vidrios, tapones y corchos. Y plástico, mucho plástico. "Sacamos casi más basura que peces", dice con retranca José Ignacio Llorca, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Vila Joiosa (Alicante), mostrando una botella de agua petrificada. "Y a veces nos encontramos hasta contenedores o lavadoras, fíjate tú".

El San Pedro, a diferencia de la mayoría de embarcaciones de pesca, lleva a puerto la basura que se encuentra en el mar. Es uno de los barcos que se ha sumado a Upcycling the oceans, una iniciativa de la Fundación Ecoalf en colaboración con Ecoembes que persigue un objetivo básico: sacar del Mediterráneo los residuos para que puedan ser reciclados. Solo en la superficie de este mar flotan unas 1.455 toneladas de plástico, recoge un informepublicado en la revista Marine Environmental Research.

Lo cuenta Javier Goyeneche, ideólogo del proyecto y fundador de Ecoalf, una empresa de moda sostenible con presencia en 11 países, mientras el pesquero bordea la costa de Vila Joiosa en busca de un lugar propicio para faenar. "Un día un pescador me dijo: 'Tendrías que salir conmigo al mar y ver toda la basura que se nos queda en las redes'", relata. Aquel día contempló lo que mismo que ahora ve cuando los marineros del San Pedro extienden la red: la basura se mezclaba con las sardinas. Algunos peces subían muertos a la cubierta al haber ingerido fragmentos plásticos, y otros llegaban asfixiados o heridos por algún envase cortante. Desechos alojados en el fondo marino que convierten al Mediterráneo en uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, según un estudio de Plos One. También amenazan a 77 especies de peces en España, como por ejemplo el atún rojo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.


Goyeneche llegó a un acuerdo con varias cofradías de la Comunidad Valenciana. La basura se almacenaría en los barcos y, al llegar a tierra, se descargaría en contenedores ubicados en alguno de los 11 puertos valencianos colaboradores. Se pusieron manos a la obra: desde entonces, en cada arrastre, la pesca se examina y los marineros separan los residuos uno a uno y a mano. Los peces van a un cubo y la basura a otro. "Mis compañeros cogieron el proyecto con entusiasmo. Algunos ya lo hacíamos por nuestra cuenta", afirma el patrón Llorca. Los desperdicios acumulados acaban en plantas de tratamiento de varias Comunidades. Ahí son reciclados según la naturaleza del desecho y se obtienen nuevas materias primas. Entre otras, la fibra de poliéster hecha a partir de botellas de PET con la que Ecoalf confecciona sus prendas sostenibles.

Además del San Pedro, unos 180 barcos se han adherido al proyecto desde que echara a andar en septiembre de 2015. Para el año que viene se espera aglutinar hasta a 800 pesqueros y firmar acuerdos con cofradías de todo el Mediterráneo, incluidas algunas de las principales de Cataluña. "Queremos estar en 60 puertos e involucrar a 4.000 pescadores", asegura Goyeneche, que prevé sacar unas 300 toneladas de desperdicios por las 60 que han extraído en lo que va de año. "Al final esa basura se la comen los peces y en consecuencia nos la comemos nosotros", lamenta. 


Marineros separan la basura de la pesca. M.T.



A la expansión y consolidación de la iniciativa contribuye Ecoembes, gestora de los contenedores de reciclaje amarillos y azules. "Aportamos nuestra experiencia para poder reciclar no solo la fracción de residuos plásticos que sale del mar, sino todos los vertidos que no podían tener una segunda oportunidad", afirma Óscar Sanz, director de la organización. El beneficio, señala, es doble: por un lado se retira la basura contaminante del medioambiente y por otro se reduce la utilización de recursos.

La jornada de pesca termina para el San Pedro. Llorca anuncia que el agua está más movida y que ya no hay "calma blanca", que es cuando el Mediterráneoparece una llanura blanquecina por el efecto de las nubes y el sol. Se le ve contento tras mostrar en qué consiste su labor y lo que se encuentra día a día al salir a pescar. Dice que los más preocupados porque el mar goce de buena salud son los que viven en él y de él. Y se alegra de contar con cada vez más aliados.

Publicado en EL PAIS

lunes, 22 de febrero de 2016

Ser una pyme sostenible


Ser una pyme sostenible

Las pymes generan el 65% del PIB y aportan un 75% del empleo privado. Por eso, Ecoembes quiere seguir a su lado y repite como impulsora y ponente experta en una nueva edición de “Impulsando Pymes”.
Ecoembes cree firmemente en las pymes como motor económico y en el poder de la colaboración para alcanzar beneficios para todos. Dos certezas que aúna el movimiento “Impulsando Pymes”, gracias al que  empresas líderes en su sector intercambian conocimientos en un entorno colaborativo de manera dinámica y eficaz.
El programa consiste en una serie de encuentros con ponencias de grandes compañías expertas en distintos sectores que expondrán sus claves a lo largo de dos horas en las que cada una no se extenderá más de diez minutos.
El objetivo de esta iniciativa, en línea con la filosofía de Ecoembes, es crecer, desarrollar, innovar. Así que una organización como ella, que busca crear valor social y ambiental, no podía faltar. De esta manera, recorrerá doce comunidades autónomas en las que se desarrollarán los encuentros, que se cerrarán siempre con un “café networking”.
Con ello, Ecoembes pretende acercar a la pequeña y mediana empresa su modelo de colaboración público-privada, en el que participan tanto las empresas como las administraciones o los ciudadanos y que tiene un carácter marcadamente medioambiental.
Para su crecimiento, propone a las pymes distintas maneras para hacer que su actividad sea más sostenible y lo hace en torno a dos ideas clave: la eficiencia y la innovación. A través de estos dos pilares una empresa puede reducir costes y aportar el valor añadido que supone un comportamiento responsable con el medio ambiente. A través de su experiencia y de las empresas que colaboran con su actividad, Ecoembes traslada a las pymes iniciativas sobre cómo se recicla y qué supone el ecodiseño. Con la exposición de prácticas reales muestra cómo ser más sostenible no requiere soluciones complicadas o una gran inversión económica.
Publicado en: 

jueves, 18 de febrero de 2016

Ecodiseño y reciclaje para ahorrar energía


Ecodiseño y reciclaje para ahorrar energía
¿Cómo? ¿Todavía no “reciclahorras”?  Está claro que si pones a menudo en práctica la regla de “Las tres erres”, es decir, reduce, reutiliza y recicla, vas a consumir menos y tus bolsillos lo van a notar.
Además, reciclando puedes ahorrar energía y contribuir así a aminorar el calentamiento del planeta. Conviene recordar, esta semana en la que se celebra el Día Mundial de la Energía (14 de febrero), que su producción y uso representan dos tercios de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según la Agencia Internacional de la Energía. Frente a esta realidad, el ecodiseño y el reciclaje se presentan como dos de los grandes aliados domésticos para la reducción de emisiones.
El primero contribuye a que cualquier bien doméstico sea más eficiente energéticamente y, por tanto, gaste menos energía. Esto se refiere tanto a los consumos durante su elaboración o su funcionamiento -en el caso de los electrodomésticos, por ejemplo-, como a su idoneidad para su tratamiento en pos de una segunda vida útil, como en el caso de un envase. Es decir, es un “diseño para mínimos consumos, emisiones y contaminaciones durante todo el ciclo de vida del producto”, según recoge la Universidad de Cádiz.
Por su parte, el reciclaje ofrece una oportunidad para transformar un producto según los criterios del ecodiseño utilizando materiales reciclados o renovables. Esto, unido a la energía que ahorra y la reducción de C02 que facilita -tres millones de MegaWatios/hora (MWh) de energía y 1,2 millones de toneladas de CO2 durante el 2014 sólo en el caso de envases domésticos tratados por Ecoembes en España- no deja lugar a dudas del papel que juega en la lucha contra el calentamiento del planeta.
Salta a la vista, entonces, que no sólo es importante el ecodiseño para la eficiencia energética de los productos. Sus envases, mal gestionados y elaborados, pueden causar problemas ambientales, por eso es importante diseñarlos desde un principio para ser reciclados.   
Como ejemplo, desde que Ecoembes trabaja con las compañías envasadoras en el impulso de acciones de ecodiseño se han implantado más de 36.500 medidas que han conseguido, entre otras cosas, que un envase de yogurt pese la mitad, que una lata de cerveza sea un 17% más ligera o que una botella de agua incorpore plástico reciclado y de origen renovable. Todo ello facilita una correcta gestión una vez que el envase se convierte en residuo de manera que se pueda reciclar obteniendo una mejora cuantitativa.   
Hay que recordar también que el ámbito doméstico, además de generador de residuos y envases, es un foco de gran consumo de energía que provoca la emisión de más de 1,5 toneladas equivalentes de CO2 por persona y año en la Unión Europea, en su mayoría por el uso de dispositivos domésticos, según el informe “Ahorros de Energía en la Práctica” de la campaña “Cool products for a cool planet”.
Veamos lo que el ecodiseño y la eficiencia en este tipo de bienes, llamados “consumidores de energía”, puede suponer en ahorros. Según el citado estudio, un hogar en el que se compren los aparatos más eficientes ahorraría de media “hasta 8.900 kWh de energía primaria (gas por ejemplo) al año para el grupo de calderas y 500 kWh de electricidad anualmente para el grupo de televisión, nevera, lavadora y luminarias”.
Reciclar y utilizar electrodomésticos de manera eficiente nos ayuda a nosotros y al planeta. Ya que la energía no desaparece sino que se transforma, también podemos reutilizar energía en casa. Cada uno de nosotros nos podemos comprometer con gestos sencillos, como recuerda la campaña “Un millón por el clima” que te propone cocinar con las ollas tapadas o utilizar el calor residual de la placa vitrocerámica una vez apagada ¿Te apuntas? 

jueves, 22 de octubre de 2015

El desafío del reciclaje





Por: Óscar Martín, consejero delegado de Ecoembes | Foto: Manuela Kohl



«Reciclar debe ser algo natural, al igual que cocinar, hacer ejercicio o dormir»

«Se han reciclado el 73,7% de envases domésticos en España en 2014»


La preocupación por el medio ambiente y el futuro de nuestro planeta es algo latente en nuestra sociedad. Diferentes disciplinas, como la literatura, la filosofía o incluso el cine, han reflejado este miedo a lo largo de la historia ante la visión de una naturaleza mermada por la expansión del hombre.

Sin embargo, por suerte para nosotros, este estado de expectación se ha trasladado a un segundo plano dejando paso a un número cada vez más incondicional de ciudadanos y organizaciones que están dispuestos a cambiar las cosas. En este sentido, es buen momento para recordar las palabras del recientemente fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien con gran sabiduría decía que «mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo». Y es que, a diferencia de lo que muchos creen, son los pequeños gestos los que uno a uno van sumando y provocando los grandes avances de la humanidad. El cuidado del medio ambiente no es una excepción.

Y por ello el reciclaje ocupa un papel capital. Un gesto que todos podemos hacer y que en la intimidad de nuestro hogar parece insignificante, pero que sumado a los más de 7.000 millones de personas que hay en el mundo se convierte en toda una revolución. Así lo demuestra el 73,7% de envases domésticos que se han reciclado en 2014 gracias a la colaboración de toda la sociedad. Una cifra, dos puntos porcentuales por encima de los resultados del año anterior, que no ha dejado de crecer desde 1998, cuando España apostó por el modelo de gestión de este tipo de residuos, y que nos posiciona 19 puntos por encima de los objetivos establecidos por la Unión Europea y entre los 10 primeros países de la eurozona en esta materia.

Sin duda, todo un logro que va más allá de un simple dato y que se ha materializado en beneficios directos para el medio ambiente. Así, esta tasa de reciclaje, que supone 1.258.602 millones de toneladas de envases reciclados (un 5% más que el pasado año), ha evitado solo en 2014 la emisión de 1,2 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, lo que equivaldría a la eliminación de medio millón de vehículos de las carreteras españolas. En una ciudad como Madrid equivaldría a retirar de la circulación casi el 25% de los coches censados, una cifra importante, pero más en un año en el que se celebra la Cumbre del Clima de París en el que todos nos jugamos mucho, y en la que por ejemplo la Unión Europea se ha comprometido a reducir al menos un 40% sus emisiones hasta 2030.

En cualquier caso, a nivel ambiental, la reducción de gases contaminantes no ha sido el único beneficio que se ha alcanzado en 2014. En el trascurso de este año, gracias al reciclaje de envases, también se ha evitado el consumo de 6,2 millones de MWh, el equivalente al gasto anual de energía del 31% de los smartphones que hay en España, y de 24,5 millones de metros cúbicos de agua, el equivalente al consumo anual de 400.000 personas. Un dato que habla por sí solo de los resultados que se han conseguido cuando se logra la implicación de toda la sociedad en algo tan esencial como el cuidado del medio ambiente.


Hacia un nuevo modelo

Estos resultados, inimaginables hace apenas 17 años cuando llegaba a nuestro país la recogida selectiva, son el resultado de un proceso detrabajo conjunto entre empresas, administraciones y ciudadanos, que paso a paso están liderando el cambio hacia un modelo de desarrollo sostenible que nos permita establecernos en una economía circular respetuosa con el medio ambiente y con el crecimiento social.

Un desafío en el que el reciclaje juega un papel fundamental, convirtiendo los residuos en recursos, no solo cuidando del medio ambiente sino también contribuyendo a generar empleo y tejido industrial e impulsando la I+D+i. En este sentido, el sistema que gestionamos desde Ecoembes, por ejemplo, ha creado más de 42.600 empleos, 9.400 de forma directa, y tiene abiertas más de 180 líneas de investigación con el objetivo de alcanzar la máxima eficiencia en la gestión de los residuos de envases. Un paso más para la reconversión del modelo actual en una economía sostenible viable y productiva.

Nuestros pasos en este sentido me han dado mucho en qué pensar. Y es que si esto lo hemos conseguido nosotros, que somos un simple actor dentro de la totalidad de la sociedad, imaginemos hasta dónde podríamos llegar si todos remáramos en la misma dirección. Comprobaríamos cómo el empleo verde continuaría creciendo, en un momento en el que es imprescindible estabilizar el mercado laboral para poder reiniciar la senda del crecimiento. La investigación se impulsaría como uno de nuestros principales aliados en todos los ámbitos, y se convertiría en la herramienta estratégica que nos llevara hacia la sostenibilidad más efectiva y eficiente. Por ende, las empresas crecerían de una forma responsable aprovechando los recursos y, por tanto, reduciendo costes y creando productos y servicios de mayor valor añadido.

La ecología es colaborativa

En este camino ya están trabajando muchas compañías que han sido capaces de ver un mundo lleno de posibilidades enfocando su actividad bajo prácticas sostenibles que reduzcan su huella ambiental. Las empresas españolas son un claro ejemplo. Trabajan desde 1999 junto con Ecoembes para generar envases respetuosos con el medio ambiente a través del ecodiseño, facilitando su reciclaje o reduciendo su peso y, por tanto, los recursos utilizados. Esta labor ha posibilitado en los últimos 15 años el ahorro de más de 440.000 toneladas de materias primas y que los envases sean un 17% más ligeros. Un punto de partida perfecto para conseguir en todos los sectores económicos minimizar los consumos, emisiones, vertidos y residuos durante todo el ciclo de vida de los productos. Y siempre además teniendo en cuenta la durabilidad, reparabilidad, restauración y reciclado de los mismos, incrementando así su competitividad en el mercado.

Pero esta es una tarea que las empresas no afrontan solas. Los ciudadanos han sido una voz clave en este proceso de cambio reclamando productos naturales, sanos y respetuosos con el medio ambiente. En este sentido, cada vez es más frecuente ver a los consumidores consultando las etiquetas en los supermercados para ver las características de los productos. Según la Guía práctica para comunicar con éxito las mejoras ambientales de los envases que realizamos hace un par de años, nueve de cada diez consumidores están interesados en conocer las mejoras ambientales realizadas por las empresas sobre sus productos envasados. Una información que no siempre encuentran disponible y que supone un elemento diferenciador cada vez más valorado.

El papel de los ciudadanos no es únicamente el que jugamos como decisores de compra, sino también como impulsores del cambio, convirtiendo el reciclaje en una rutina en nuestros hogares. Reciclar debe ser algo natural, al igual que cocinar, hacer ejercicio o dormir. Acciones que forman parte de nuestro día a día y que no nos generan dudas, sino que forman parte de nuestro ritmo vital. No podemos negar que hemos avanzado mucho. En 1998, cuando nace Ecoembes y se empiezan a gestionar los residuos de envases domésticos en España se reciclaron tan sólo el 5% de sus envases, y en 17 años hemos conseguido crecer hasta el 73,7%, un síntoma que nos indica no sólo que el sistema funciona, sino que además la sociedad está respondiendo.


Tanto desde el lado de las empresas como el de los ciudadanos, el impulso que pueden dar las administraciones públicas es clave para que la transformación del modelo socioeconómico sea completa. Solo con su apoyo podremos alcanzar los objetivos marcados. A día de hoy en Ecoembes estamos trabajando con más de 8.000 municipios. Acuerdos que reflejan un compromiso real y firme por parte de las instituciones. Son ellas las que facilitan el acceso a los ciudadanos a través de la distribución de contenedores para la recogida selectiva. Así el 99% de la población tiene acceso a los contenedores amarillos y azules, por ejemplo, de los más de 553.000 que hay repartidos por toda la geografía española. A su vez, asumen una responsabilidad importantísima en la difusión de valores ambientales que favorecen la concienciación y sensibilización.

Además, el fortalecimiento de políticas medioambientales a través de la legislación y de otro tipo de iniciativas públicas nos permitirá impulsar modelos eficaces y viables para la gestión sostenible de los residuos, a través de la colaboración público-privada, fomentando soluciones de gestión supramunicipales y de valor añadido que ayuden a lograr un mayor aprovechamiento de los recursos. Sin duda, el objetivo es que los únicos residuos que lleguen a los vertederos sean aquellos que no se pueden valorizar.

Retos de futuro

Estamos en el buen camino. Pero, como hemos visto, tenemos muchos retos de futuro por alcanzar. Empezando por los objetivos de reciclaje de la Unión Europea en la que la sociedad en conjunto debe volcarse para que todos los residuos alcancen unos niveles de reciclado similares y se comiencen a tratar aquellas fracciones de las que nadie se está responsabilizando. Solo así conseguiremos llegar a reciclar el 50% de los residuos sólidos urbanos en España, que es lo que nos exige Europa.

Con respecto a los envases domésticos, que son los que nos ocupan en Ecoembes, estamos muy cerca de alcanzar la tasa del 80% que nos habíamos propuesto para 2020. Apenas seis puntos nos separan de ese objetivo, que sin duda alcanzaremos. Y aquí la educación juega un papel insustituible como vía para crear una conciencia, por un lado, individual, que derive en estilos de vida respetuosos con el entorno, y, por otro, colectiva que nos permita alcanzar una sociedad del reciclado. Por este motivo la educación tiene tanta importancia, especialmente en edades tempranas.

Desde Ecoembes llevamos 17 años trabajando en este sentido que no sólo nos convierte en una herramienta de transformación del presente, sino además en una palanca de cambio para el futuro. Por ello, dirigimos importantes recursos en la puesta en marcha de cursos de formación y talleres ambientales de sensibilización dirigidos a universitarios, profesionales, medios de comunicación, mayores y familias, especialmente a niños. Solo el año pasado pusimos en marcha 351 campañas de comunicación con el fin de concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de cuidar del medio ambiente invirtiendo 24 millones de euros en acciones de sensibilización y educación ambiental. A través de la educación conseguiremos el cambio necesario para conseguir los retos que nos hemos planteado.

Este es un camino que debemos recorrer de la mano de los ciudadanos, convirtiendo el reciclaje en algo natural que forme parte de nuestros hogares; las empresas, mediante la reducción de su huella ambiental a través de políticas de sostenibilidad en todos los ámbitos; y las administraciones, fomentando la concienciación e impulsando medidas que faciliten el asentamiento de este nuevo modelo.

Es evidente que nos queda mucho camino por recorrer. Y siempre tendremos un reto que alcanzar. Lo importante es que lo estamos consiguiendo. Y es algo que estamos haciendo juntos, colaborando desde todos los ámbitos: públicos, empresariales y sociales; unidos en una fuerza común en favor de nuestro bien más preciado.