B SOSTENIBLE

B SOSTENIBLE

viernes, 11 de marzo de 2016

San Francisco prohíbe el agua embotellada en plástico




La ciudad estadounidense de San Francisco, California, dio otro ejemplo para el mundo en términos de desarrollo sostenible. Desde hace ya un tiempo se prohibió la venta de agua en botellas de plástico para uso individual.

Después de cargos y las protestas de los activistas, las autoridades locales firmaron un acuerdo y determinaron que el agua sólo puede ser comercializado en botellas de plástico de más de 600 ml.
La medida tiene como objetivo reducir los impactos ambientales derivados de la fabricación del plástico PET y también su eliminación. “Todos sabemos la importancia de la lucha contra el cambio climático, San Francisco ha liderado la lucha por el medio ambiente”, dijo el Presidente de la Junta de Supervisores, David Chiu, quien también fue el que creó la ley.
En Australia hace ya unos años un pequeño condado aplico una medida similar obteniendo buenos resultados, lo mismo sucedió en Seattle donde hace un par de años que rige la medida.
Hace falta una significativa cantidad de petroleo para la fabricación y transporte de dichas botellas, hace falta para reciclarlas luego eso si es que no acaba como contaminante en los océanos o en algún bosque por ejemplo.
Son sumamente innecesarias sobre todos en ciudades con buenas redes de agua potable, y además las compañías venden el agua a unos precios abusivos.
El plástico que menos contamina es el que no se fabrica, un hurra por San Francisco.
Publicado POR  en 


miércoles, 9 de marzo de 2016

GUÍA PARA ESTILOS DE VIDA BAJOS EN EMISIONES


GUÍA PARA ESTILOS DE VIDA BAJOS EN EMISIONES

Por Mukti Mitchell, promotor de prácticas personales contra el cambio climático



Con más de una década manteniendo una vida con bajo impacto ambiental, Mitchell destaca claves personales. El autor ha diseñado calculadoras de carbono para uso ciudadano, es navegante con cero emisiones y emprende en el ámbito de la vivienda sostenible.

A finales del año pasado, los líderes mundiales se reunieron con el objetivo de alcanzar acuerdos sobre reducciones de CO2 de alcance internacional. Supuso una ocasión única para conseguir resultados. Lo más importante era llegar a un acuerdo que permitiera a todo el mundo empezar a trabajar para afrontar el cambio climático. En realidad, tendremos que adoptar objetivos cada vez más exigentes a medida que pasen los años, así que en esta fase lo primordial no es ponernos a discutir sobre los niveles exactos.


“Para afrontar el cambio climático, tendremos que adoptar objetivos más exigentes a medida que pasen los años. Pero arrancar con unas metas sencillas es una buena idea”

Arrancar con unas metas relativamente sencillas es una buena idea. Tenemos una enorme sociedad internacional que viaja a velocidad de crucero, como si se tratase de una estampida de bisontes a la carrera por las praderas de Norteamérica. Si lo que queremos es lograr que esa manada cambie de dirección y se dé la vuelta, no será encarándonos directamente. La única forma de abordar ese problema será lateralmente, para que comiencen a cambiar de rumbo. Para empezar se consigue que modifiquen ligeramente su dirección y después, empujándoles poco a poco, cada vez más, finalmente podremos obligarles a tomar la dirección opuesta.

En definitiva, eso es lo que necesitamos hacer con las emisiones de CO2 si queremos evitar un cambio climático catastrófico. No solo será necesario reducir a cero nuestras emisiones de CO2, también habrá que aplicar tecnologías de secuestro de carbono naturales a gran escala, dirigidas a reducir los niveles de CO2 existentes, como las prácticas agrícolas mejoradas para que los suelos sirvan como sumidero de carbono, el empleo del biocarbón o la reforestación.

Si se fundiese todo el hielo atrapado en los casquetes polares Ártico y Antártico, así como en Groenlandia, el nivel de los mares subiría 65 metros. Este es un dato poco conocido. Podría tardar más de 100 años en suceder, pero es algo que ya están provocando actualmente las emisiones de CO2y la ventana de oportunidad para reducirlas a tiempo solamente permanecerá abierta durante los próximos 10 o 20 años. A la vista de esta urgencia, la cumbre COP 2015 podría ser uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la humanidad.

Cuantos más esfuerzos sumemos colectivamente para reducir nuestras huellas de carbono personales, mejor será.

Esta década constituye la auténtica oportunidad para abordar el cambio climático, ya que dentro de 20 o 30 años el futuro estará decidido. Lo que hace falta es un cambio de mentalidad. Si todos nos unimos y damos lo mejor de nosotros mismos, tendremos posibilidades de éxito reales.
Por qué menos emisiones personales es más calidad de vida

La buena noticia es que, tras 20 años de experimentos relacionados con la vida sostenible, puedo defender que al ayudar a reducir el cambio climático también se puede incrementar drásticamente la calidad de vida. Por lo tanto, un estilo de vida de bajas emisiones resuelve estos dos problemas a la vez. Esto se debe a que las actividades bajas en carbono son más beneficiosas para la salud y el estado de ánimo, además de hacernos sentir mejor con nosotros mismos: factores que contribuyen a la felicidad mucho más de lo que solemos pensar. ¡Pruébelo! Elija una acción destinada a recortar, aunque sea solo un poquito, su huella de carbono. Verá cómo enseguida obtiene respuesta, se sentirá mejor en cuestión de un solo mes.


“Las actividades bajas en carbono son más beneficiosas para la salud y el estado de ánimo, además de hacernos sentir mejor con nosotros mismos”

Una huella de carbono anual con valores típicos del Reino Unido implica 10 toneladas de CO2 anuales por persona y comprende cinco áreas clave del estilo de vida. Cada uno conlleva unas dos toneladas de emisiones: calefacción doméstica, transporte, producción y distribución de alimentos, vacaciones y compra de productos. Así pues, para adoptar un estilo de vida bajo en emisiones de carbono, aislamos nuestra vivienda, compartimos el transporte, consumimos alimentos ecológicos de producción local, evitamos el avión para las vacaciones y compramos productos de larga duración.

La perspectiva más satisfactoria consiste en medir nuestra huella de carbono y luego fijarnos como meta reducirla un 4 % cada año, un objetivo fácil de cumplir. Se puede medir utilizando la calculadora de carbono que he diseñado, reconocida como la herramienta más precisa y sencilla de utilizar que hay en internet.

A continuación, enumeraré cinco métodos simples y eficaces para reducir su huella de carbono personal:

  • Aísle su vivienda por medio de la instalación de aislamiento en los techos, elementos de impermeabilización, acristalamiento doble o secundario e instalación de paneles en suelos y paredes (para lograr más efectividad y reducir costes).
  • Comparta los medios de transporte: autobuses, trenes y coches con todas sus plazas ocupadas emiten solamente la cuarta parte de emisiones que provoca un viaje en automóvil en solitario.
  • Consuma alimentos ecológicos y de producción cercana. Idealmente, procedentes de explotaciones agrícolas orgánicas y huertos a pequeña escala, dado que los métodos de la agricultura pueden generar todavía más emisiones que el transporte.
  • Utilice su dinero como si fuese un voto: destínelo a organizaciones que le gustaría ver formar parte de su mundo ideal. Para mí, en esa categoría entran tiendas y granjas con principios éticos, a pequeña escala, lugares donde a mí personalmente me gustaría trabajar. Gastar el dinero en las tiendas que le gusten le hará sentirse realmente bien, con una actitud positiva, ya que está ayudando a construir el mundo en el que quiere vivir.
  • Váyase de vacaciones, pero evite los aviones: debido al fenómeno del forzamiento radiativo, las emisiones que se producen a gran altitud son aproximadamente tres veces más perjudiciales. Además, ¡viajar en barco o tren resulta mucho más divertido!

“Hágale un regalo al planeta, también será un regalo para usted”

Probablemente le interese echar un vistazo a los distintos ámbitos del estilo de vida que componen su huella de carbono y empezar por los que le parezcan más fáciles de afrontar personalmente. No se sienta culpable por su huella de carbono: a todos nos han inculcado que una vida plena implica necesariamente enriquecerse y consumir más. Cuanto mayor sea su huella de carbono inicial, más fácil le resultará reducirla. Además, incluso viviendo según un estilo bajo en emisiones de carbono, siempre queda hueco para algún capricho. Disfrutar ocasionalmente de alimentos exóticos o salir en coche al cine alguna vez no suponen grandes diferencias. Son las actividades cotidianas las que suman a lo grande.

Como reza aquella célebre cita de Gandhi “Sea el cambio que quiere ver en el mundo”. Empiece dando un puñado de pasitos y no tardará en notar que se siente mejor. Hágale un regalo al planeta, también será un regalo para usted.


MUKTI MITCHELL

Mukti Mitchell es director de la empresa CosyHome Company, dedicada a realizar reformas e instalar aislamientos para el ahorro de energía en viviendas e inmuebles antiguos. Es autor de la guía ‘The Guide to Low Carbon Lifestyles“ (Guía para los estilos de vida bajos en carbono, de descarga gratuita). Asimismo, también ha diseñado cinco calculadoras de la huella de carbono. Lleva 15 años siguiendo un estilo de vida de baja emisión de carbono. También es popular en Reino Unido por haber circunnavegado el país en un microyate que genera cero emisiones.

https://colour-of-money.co.uk/low-carbon-living-makes-you-happy/

Texto publicado originalmente en The Colour of Money (Triodos Bank Reino Unido)

martes, 8 de marzo de 2016

FELIZ DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA


CartoDB: los mapas españoles que servirán para cambiar el mundo



Sergio Álvarez Leiva
Fundador de CartoDB

En el famoso museo Británico de Londres se conserva el que probablemente sea el mapa más 
antiguo del mundo que ha llegado hasta nuestros días. Se tata del Imago Mundi babilónico, 
una tablilla de arcilla fechada en el siglo VI antes de nuestra era que representa la visión del mundo 
que tenían los babilonios. El mapa sitúa en su parte superior el Noroeste, puesto que los babilonios, 
en lugar de regirse por el sistema de puntos cardinales que utilizamos en la actualidad, lo hacían por 
la dirección de los vientos predominantes. Se sabe, además, que la representación del mundo que 
muestra el Imago Mundis está distorsionada de forma intencional: los tamaños no son proporcionales 
y hay lugares que eran conocidos por los autores que son ignorados. Ya entonces, hace más 
de 2.600 años, la cartografía no era una ciencia completamente objetiva. La máxima de Gerardus 
Mercator -quien en el siglo XVI estableció la proyección cartográfica más extendida hasta hoy- 
cuando afirmaba “los mapas son los ojos de la historia”, nunca fue del todo cierta, porque siempre 
los poderes hegemónicos decidieron cómo había que representar el mundo. Hasta ahora…


La tecnología permite “democratizar la interacción entre la persona y los mapas”, 
afirma Sergio Álvarez Leiva, cofundador de CartoDB, empresa española que está 
revolucionando la cartografía gracias a su sistema para crear, analizar y publicar mapas 
basándose en Big Data. Aquellos ojos de los que hablaba Mercator se han multiplicado 
hasta convertirse en millones de observadores. Y con todos estos datos se pueden construir 
mapas que explican muchas cosas: desde los movimientos migratorios de algunas especies 
animales, al mejor lugar para situar un determinado comercio en un barrio.


Grandes medios de comunicación como el Wall Street Journal o gigantes tecnológicos 
como Google utilizan los mapas creados por CartoDB, pero Sergio Álvarez insiste en l
a dimensión humana de su idea. “Las personas son mejores que los ordenadores”, afirma, 
como ha demostrado Planet Hunters, proyecto en el que participan y que busca planetas 
que se encuentran fuera de nuestro sistema solar gracias al análisis de patrones con la ayuda 
de voluntarios. En la actualidad, uno de los retos que afronta CartoDB es la cartografía productiva, 
gracias a la cual pueden predecir resultados electorales o avanzar la deforestación de una 
zona concreta. Y saber lo que va a pasar es tener la posibilidad de cambiarlo. “Cambiar el mundo
 es muy ambicioso. Pero los mapas son herramientas muy potentes para contar historias y las 
historias sí que cambian el mundo”, concluye Álvarez Leiva.


Texto: José L. Álvarez Cedena

domingo, 6 de marzo de 2016

Economía circular, echa a rodar la mayor revolución global en 250 años


Un estudio de Accenture cifra en 4,5 billones el impacto que en 2030 tendría un cambio en la manera de producir, trabajar y comprar

Los recursos naturales escasean cada vez más en el mundo y la única manera de resolverlo es reduciendo el consumo de ellos y, cuando es imprescindible, hacerlo de manera más sostenible. Mientras medio mundo está aún noqueado por los flecos de la crisis económica más grave sufrida desde la de 1930, hay expertos que ya están pensando en que hay que cambiar las estructuras de producción para crear riqueza y empleo al tiempo que se reduce el impacto medioambiental. 
Este nuevo modelo de producción es la economía circular, que consiste básicamente en algo así como cerrar el círculo de los ciclos de vida de los productos a través de un mayor reciclado y reutilización, lo que aportará beneficios al medio ambiente, en la medida en que se reducirá la utilización de materias primas, y a la economía en general en forma de más crecimiento y, en consecuencia, mayor creación de empleo.
Un estudio de Accenture estima que si el mundo a nivel global adoptara el sistema productivo que propone el método de la economía circular, ésta podría aportar hasta 4,5 billones de dólares a la economía global en 2030

6.150 millones de ayudas

Desde la Comisión Europea también han visto una oportunidad de fomentar el crecimiento económico a través de la economía circular. Así, hace unas semanas el Ejecutivo comunitario aprobó un ambicioso paquete de medidas para impulsar la competitividad, crear empleo y generar crecimiento sostenible. El plan de acción abarca la totalidad del ciclo de vida, de la producción y el consumo a la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias, para lo que se destinarán 6.150 millones de euros de fondos europeos.
El vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, aseguró recientemente que «nuestro planeta y nuestra economía no podrán sobrevivir si mantenemos el enfoque de coger materias primas, fabricar, utilizar y tirar. Tenemos que conservar los recursos valiosos y explotar plenamente todo el valor económico que atesoran». La idea de Bruselas es eliminar las barreras que encuentran las empresas para optimizar el uso de los recursos e impulsar el mercado interior de materias primas secundarias.
Una de las propuestas de Bruselas es reducir el despilfarro de alimentatos mediante una indicación de fechas de caducidad mejoradas y herramientas que permitan alcanzar el objetivo de desarrollo sostenible de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos, a más tardar en 2030.
En la misma línea figura el planteamiento para mejorar la reciclabilidad de los plásticos, mediante la reducción de sus sustancias peligrosas, de tal modo que reduzcan drásticamente los desechos marinos, ya que hay mares que tienen fondos de plástico en algunas zonas del mundo, tal y como denuncian desde hace años las organizaciones ecologistas. Los objetivos en materia de reciclaje, una de las patas de la economía circular, son ambiciosos en Europa ya que se propone reciclar el 65% de los residuos municipales junto con el reciclado del 75% de los envases de aquí a 2030.
Esta nueva economía, que pasa por la idea de que todo tiene un valor, incluso los desperdicios que tiramos a la basura, es una estupenda oportunidad además para las pequeñas y mediAnas empresas, así como para las startups, y esta carrera solo acaba de empezar. Su ventaja es que suelen tener un tamaño pequeño y, por tanto, tienen unas estructuras más fáciles de cambiar y adaptarse a los nuevos entornos que las grandes multinacionales. A
Algunos de los gigantes de la fabricación de productos de consumo, como Procter & Gamble, ya han visto la oportunidad de producir sin dejar residuos y, de hecho, esta multinacional ya tiene 45 líneas de producto fabricados con estas características que, en esencia, es «aquí no se tira nada», de modo que han puesto en marcha procesos para recuperar el final de la vida de lo que fabrican para capturar ese valor residual y reutilizarlo, tal y como se explica en el libro «Waste to wealth» de Peter Lacy y Jacob Rutqvist.
En la misma línea los consumidores tenemos cajones llenos de aparatos tecnológicos (teléfonos, batidoras, etc..) que ya no utilizamos porque están rotos, ya no están de moda o simplemente no los necesitamos aunque, en muchas ocasiones, tienen aún un valor considerable. La idea es que las empresas mejoren el mantenimiento y los productos en sí a través de reparaciones, mejoras o refabricación. 
Dell, por ejemplo, ha empezado a recoger ordenadores antiguos de sus clientes, los arregla y cuando puede los revende, bien enteros o por piezas.Y, como no podía ser de otra manera, una de las maneras de reutilizar lo que ya está fabricado es compartirlo o venderlo, y de ahí la importancia que tienen las plataformas para compartir cosas o servicios en la economía circular, con la necesaria complicidad de la tecnología digital. En este capítulo se enmarcan empresas como Uber o Airbnb, entre muchas otras.

Prioridades de las empresas

Un reciente informe de la consultora KPMG sobre las prioridades de los consejeros delegados de las empresas en 2015 señala la preocupación de éstos por el entorno operativo. En concreto asegura que «en muchos casos los productos y servicios que se ofrecen en el mercado siguen siendo los mismos, pero lo que cambia es la forma en la que se ofrecen al consumidor. El reto está en aprovechar al máximo la tecnología que está al alcance de todos y convertirla en un beneficio tangible para los clientes. Un buen ejemplo de esto son los servicios bancarios o de transporte, que están experimentando una verdadera disrupción en la forma de llegar a los clientes».
Otra de las claves de esta nueva economía circular es el análisis de los datos, pero no solo los internos que genera la propia compañía, sino los relacionados con la empresa que se generan externamente, como la conversación sobre ella en las redes sociales, el «imput» de los clientes sobre los productos, su precio o su disponibilidad, según KPMG.
Y, como no podía ser de otra manera, la innovación es una de las claves de esta revolución aunque los rápidos cambios que se producen en el comportamiento de los clientes, la inseguridad acerca de qué tecnología proporciona los mejores resultados o los límites presupuestarios no siempre hace que se potencie este área de las empresas. Así, el 46% de los primeros ejecutivos españoles asegura en la encuesta de KPMG que «la innovación es el reto más crítico dentro de sus compañías mientras que solo el 20% de ellos afirma contar con un proceso formal ya implantado en todas las áreas de la compañía en materia de innovación».
En este punto cabe recordar las declaraciones de Stephen Alop, consejero delegado de Nokia en 2011, cuando se sinceró con sus empleados en una carta en la que aseguraba que «la batalla de dispositivos se ha vuelto ahora una guerra de ecosistemas, donde éstos últimos incluyen no únicamente el hardware y el software del dispositivo, sino también a los desarrolladores, aplicaciones, e-commerce, publicidad, búsquedas, aplicaciones sociales, servicios basados en la localización y muchas otras cosas. Nuestros competidores no están llevándose nuestra cuota de mercado con dispositivos, se la están llevando con un ecosistema completo». Ni que decir tiene que Elop abandonó la compañía finlandesa cuyos restos fueron posteriormente comprados por Motorola. Si alguien tiene dudas que pregunte a Elop por la importancia de la innovación.
La realidad es que la tecnología está cambiando la forma de comprar y ahora hay muchas cosas que se adquieren a través del móvil, de ahí la importancia que tienen para las compañías hacer una publicidad targetizada para los clientes en función de sus preferencias y, sobre todo, cuidar el diseño de sus páginas web, de las app o de la tienda en sí misma para mejorar la experiencia de cliente.
Las empresas se han dado cuenta además de que el cliente cada vez es más infiel (hay alguna encuesta que asegura que al 92% de los consumidores no le importa que desaparezca una marca...se han acabado los sentimentalismos) por lo que desarrollan a marchas forzadas mecanismos para fidelizarlos, aspecto en el que las empresas que son puras online tienen ventaja ya que dominan mucho más el medio que las han hecho o tienen que hacer la transición entre el negocio físico y el virtual. Los expertos de KPMG concluyen que «se está produciendo un claro trasvase del business to business al business to customers».
Uno de los retos de transformación más importantes que tienen las empresas es poner al cliente en el centro de toda su estrategia para conseguir fidelizarlo. Por ejemplo Amazon ha puesto en marcha una campaña de publicidad por la que los clientes que compartan a través de la redes sociales las compras que realizan obtendrán un descuento del 5% en su próxima comprA. No es un avance tecnológico sino de hacer negocio ya que no hay que perder de vista que la tecnología habilita pero no desarrolla, o lo que es lo mismo, antes hay que tener un negocio.
Publicado en ABC

jueves, 3 de marzo de 2016

La ecofatiga y otros adversarios de la comunicación ambiental



Leí el término “ecofatiga “ en ww.psicoambientalia.blogspot.com. Se refiere al posible hartazgo que provoca en el ciudadano la avalancha de informaciones sobre medio ambiente, la mayoría de ellas con connotación negativa. Ese hartazgo podría provocar que mucha gente “dimitiera” de sus responsabilidades ambientales. Es una idea que a mí y a otras muchas personas ya se nos había pasado por la cabeza pero, para mí, lo nuevo es el término, que además me parece muy expresivo.

La cuestión de por qué avanzamos tan despacio en el reto de lograr actitudes proambientales lleva mucho tiempo en el candelero. En webs británicas he encontrado esta misma discusión aplicada al cambio climático, donde psicólogos y otros especialistas ofrecen explicaciones como las siguientes:

Según Dan Kahan, hay dos escalas para definir los tipos de personas: jerárquicos vs igualitarios e individualistas vs comunitarios. Las personas jerárquicas e individualistas son más proclives a negar el cambio climático, dadas sus implicaciones sobre aspectos que ellos valoran, como la libertad de mercado y el mantenimiento del statu quo.

Otros, como Gramsay, aducen que el contexto cultural definido por el neoliberalismo hace más difícil asumir el mensaje de que urge un cambio.

Y, además, el Climate Change Advisory Group, un equipo multidisciplinar con mayoría de psicólogos que se dedica a asesorar a quienes hacen campaña sobre cambio climático realiza, entre otras, las siguientes observaciones interesantes:

Citando a David Mackay, asesor del Departamento de Energía y Cambio Climático del Gobierno británico, advierten de que no hay que distraer a la ciudadanía pidiéndole que cada cual haga “un poquito”, porque entonces sólo lograremos eso: “un poquito”

Hay que ser honestos al comunicar la magnitud del problema, pero evitando provocar temor o culpa. Es necesario explicar tanto las ventajas como las desventajas del cambio de estilo de vida que se necesita.

Amortiguar el calentamiento global impone cambios vitales que suponen un impacto emocional por la pérdida de cosas a las que estamos apegados, y hay que hacer el “duelo” por esa pérdida. Si no somos claros al comunicar, no se hará el duelo y, sin hacer el duelo, no estaremos listos para actuar.

Por eso tampoco hay que facilitar salidas fáciles que tranquilicen conciencias, ni hacer creer que comprando los productos adecuados (compra verde) se arregla el problema.

En cuanto a estilos de comunicación, aconsejan:

Usar más el “nosotros” que el “yo”, subrayando el poder del trabajo en red y de nuestra fuerza unidos, para evitar la sensación de impotencia.

Emplear el poder que para la gente común tiene la imagen de personas comunes adoptando con naturalidad comportamientos y prácticas proambientales.

Usar la expresión “calentamiento global” más que “cambio climático”, puesto que es más expresiva.

Prestar atención a los deep frames, o marcos de valores profundos. Por ejemplo, desaconsejan mercantilizar las especies y espacios naturales, puesto que no podemos superar el economicismo que domina nuestra vida si no somos capaces de valorar un ave o un árbol por sí mismos, más allá de los beneficios económicos que aportan.

Me parecen muy interesantes todas esas aportaciones. Ahora bien, me pregunto si, además de las barreras comunicativas, no hay otras simplemente operativas. Nuestras vidas están impregnadas de insostenibilidad. Alguien que trabaja ocho horas a jornada partida, que tiene que emplear una o dos horas en ir y volver al trabajo y después ocuparse de toda la logística doméstica, además de atender a sus hijos o padres dependientes, si los tiene, y asegurarse de que llega a fin de mes, difícilmente estará en condiciones ni de tener los oídos abiertos para algo que no tenga que ver con sus necesidades inmediatas, ni de realizar un esfuerzo adicional, aunque sea el de pensar cómo organiza de forma distinta pequeños aspectos de su vida.

Para poder cambiar el estilo de vida, primero hay que que cambiar la forma de pensar la vida y, después, intentar vivir como se piensa. Pero ¿es fácil encontrar un trabajo sostenible? La sostenibilidad de la vida diaria empieza por el empoderamiento para el cambio, y disponer de tiempo y fuerzas es condición necesaria para ese empoderamiento. La conciliación trabajo – vida personal es clave en la educación para la sostenibilidad porque, de lo contrario, no hay ni tiempo ni ganas para emprender cambios.


Por Miguel Á. Ortega, presidente de Reforesta y publicado en el blog:


martes, 1 de marzo de 2016

Al Gore : Evitar la crisis climática


Conferencia de Al Gore sobre Cambio Climático. Audio en inglés y subtítulos en castellano.

With the same humor and humanity he exuded in An Inconvenient Truth, Al Gore spells out 15 ways that individuals can address climate change immediately, from buying a hybrid to inventing a new, hotter "brand name" for global warming.