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domingo, 6 de marzo de 2016

Economía circular, echa a rodar la mayor revolución global en 250 años


Un estudio de Accenture cifra en 4,5 billones el impacto que en 2030 tendría un cambio en la manera de producir, trabajar y comprar

Los recursos naturales escasean cada vez más en el mundo y la única manera de resolverlo es reduciendo el consumo de ellos y, cuando es imprescindible, hacerlo de manera más sostenible. Mientras medio mundo está aún noqueado por los flecos de la crisis económica más grave sufrida desde la de 1930, hay expertos que ya están pensando en que hay que cambiar las estructuras de producción para crear riqueza y empleo al tiempo que se reduce el impacto medioambiental. 
Este nuevo modelo de producción es la economía circular, que consiste básicamente en algo así como cerrar el círculo de los ciclos de vida de los productos a través de un mayor reciclado y reutilización, lo que aportará beneficios al medio ambiente, en la medida en que se reducirá la utilización de materias primas, y a la economía en general en forma de más crecimiento y, en consecuencia, mayor creación de empleo.
Un estudio de Accenture estima que si el mundo a nivel global adoptara el sistema productivo que propone el método de la economía circular, ésta podría aportar hasta 4,5 billones de dólares a la economía global en 2030

6.150 millones de ayudas

Desde la Comisión Europea también han visto una oportunidad de fomentar el crecimiento económico a través de la economía circular. Así, hace unas semanas el Ejecutivo comunitario aprobó un ambicioso paquete de medidas para impulsar la competitividad, crear empleo y generar crecimiento sostenible. El plan de acción abarca la totalidad del ciclo de vida, de la producción y el consumo a la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias, para lo que se destinarán 6.150 millones de euros de fondos europeos.
El vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, aseguró recientemente que «nuestro planeta y nuestra economía no podrán sobrevivir si mantenemos el enfoque de coger materias primas, fabricar, utilizar y tirar. Tenemos que conservar los recursos valiosos y explotar plenamente todo el valor económico que atesoran». La idea de Bruselas es eliminar las barreras que encuentran las empresas para optimizar el uso de los recursos e impulsar el mercado interior de materias primas secundarias.
Una de las propuestas de Bruselas es reducir el despilfarro de alimentatos mediante una indicación de fechas de caducidad mejoradas y herramientas que permitan alcanzar el objetivo de desarrollo sostenible de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos, a más tardar en 2030.
En la misma línea figura el planteamiento para mejorar la reciclabilidad de los plásticos, mediante la reducción de sus sustancias peligrosas, de tal modo que reduzcan drásticamente los desechos marinos, ya que hay mares que tienen fondos de plástico en algunas zonas del mundo, tal y como denuncian desde hace años las organizaciones ecologistas. Los objetivos en materia de reciclaje, una de las patas de la economía circular, son ambiciosos en Europa ya que se propone reciclar el 65% de los residuos municipales junto con el reciclado del 75% de los envases de aquí a 2030.
Esta nueva economía, que pasa por la idea de que todo tiene un valor, incluso los desperdicios que tiramos a la basura, es una estupenda oportunidad además para las pequeñas y mediAnas empresas, así como para las startups, y esta carrera solo acaba de empezar. Su ventaja es que suelen tener un tamaño pequeño y, por tanto, tienen unas estructuras más fáciles de cambiar y adaptarse a los nuevos entornos que las grandes multinacionales. A
Algunos de los gigantes de la fabricación de productos de consumo, como Procter & Gamble, ya han visto la oportunidad de producir sin dejar residuos y, de hecho, esta multinacional ya tiene 45 líneas de producto fabricados con estas características que, en esencia, es «aquí no se tira nada», de modo que han puesto en marcha procesos para recuperar el final de la vida de lo que fabrican para capturar ese valor residual y reutilizarlo, tal y como se explica en el libro «Waste to wealth» de Peter Lacy y Jacob Rutqvist.
En la misma línea los consumidores tenemos cajones llenos de aparatos tecnológicos (teléfonos, batidoras, etc..) que ya no utilizamos porque están rotos, ya no están de moda o simplemente no los necesitamos aunque, en muchas ocasiones, tienen aún un valor considerable. La idea es que las empresas mejoren el mantenimiento y los productos en sí a través de reparaciones, mejoras o refabricación. 
Dell, por ejemplo, ha empezado a recoger ordenadores antiguos de sus clientes, los arregla y cuando puede los revende, bien enteros o por piezas.Y, como no podía ser de otra manera, una de las maneras de reutilizar lo que ya está fabricado es compartirlo o venderlo, y de ahí la importancia que tienen las plataformas para compartir cosas o servicios en la economía circular, con la necesaria complicidad de la tecnología digital. En este capítulo se enmarcan empresas como Uber o Airbnb, entre muchas otras.

Prioridades de las empresas

Un reciente informe de la consultora KPMG sobre las prioridades de los consejeros delegados de las empresas en 2015 señala la preocupación de éstos por el entorno operativo. En concreto asegura que «en muchos casos los productos y servicios que se ofrecen en el mercado siguen siendo los mismos, pero lo que cambia es la forma en la que se ofrecen al consumidor. El reto está en aprovechar al máximo la tecnología que está al alcance de todos y convertirla en un beneficio tangible para los clientes. Un buen ejemplo de esto son los servicios bancarios o de transporte, que están experimentando una verdadera disrupción en la forma de llegar a los clientes».
Otra de las claves de esta nueva economía circular es el análisis de los datos, pero no solo los internos que genera la propia compañía, sino los relacionados con la empresa que se generan externamente, como la conversación sobre ella en las redes sociales, el «imput» de los clientes sobre los productos, su precio o su disponibilidad, según KPMG.
Y, como no podía ser de otra manera, la innovación es una de las claves de esta revolución aunque los rápidos cambios que se producen en el comportamiento de los clientes, la inseguridad acerca de qué tecnología proporciona los mejores resultados o los límites presupuestarios no siempre hace que se potencie este área de las empresas. Así, el 46% de los primeros ejecutivos españoles asegura en la encuesta de KPMG que «la innovación es el reto más crítico dentro de sus compañías mientras que solo el 20% de ellos afirma contar con un proceso formal ya implantado en todas las áreas de la compañía en materia de innovación».
En este punto cabe recordar las declaraciones de Stephen Alop, consejero delegado de Nokia en 2011, cuando se sinceró con sus empleados en una carta en la que aseguraba que «la batalla de dispositivos se ha vuelto ahora una guerra de ecosistemas, donde éstos últimos incluyen no únicamente el hardware y el software del dispositivo, sino también a los desarrolladores, aplicaciones, e-commerce, publicidad, búsquedas, aplicaciones sociales, servicios basados en la localización y muchas otras cosas. Nuestros competidores no están llevándose nuestra cuota de mercado con dispositivos, se la están llevando con un ecosistema completo». Ni que decir tiene que Elop abandonó la compañía finlandesa cuyos restos fueron posteriormente comprados por Motorola. Si alguien tiene dudas que pregunte a Elop por la importancia de la innovación.
La realidad es que la tecnología está cambiando la forma de comprar y ahora hay muchas cosas que se adquieren a través del móvil, de ahí la importancia que tienen para las compañías hacer una publicidad targetizada para los clientes en función de sus preferencias y, sobre todo, cuidar el diseño de sus páginas web, de las app o de la tienda en sí misma para mejorar la experiencia de cliente.
Las empresas se han dado cuenta además de que el cliente cada vez es más infiel (hay alguna encuesta que asegura que al 92% de los consumidores no le importa que desaparezca una marca...se han acabado los sentimentalismos) por lo que desarrollan a marchas forzadas mecanismos para fidelizarlos, aspecto en el que las empresas que son puras online tienen ventaja ya que dominan mucho más el medio que las han hecho o tienen que hacer la transición entre el negocio físico y el virtual. Los expertos de KPMG concluyen que «se está produciendo un claro trasvase del business to business al business to customers».
Uno de los retos de transformación más importantes que tienen las empresas es poner al cliente en el centro de toda su estrategia para conseguir fidelizarlo. Por ejemplo Amazon ha puesto en marcha una campaña de publicidad por la que los clientes que compartan a través de la redes sociales las compras que realizan obtendrán un descuento del 5% en su próxima comprA. No es un avance tecnológico sino de hacer negocio ya que no hay que perder de vista que la tecnología habilita pero no desarrolla, o lo que es lo mismo, antes hay que tener un negocio.
Publicado en ABC

lunes, 30 de noviembre de 2015

12 Respuestas sobre el Cambio Climático

Publicado por Emilio de las Heras en EXPASIÓN (por cierto un blog muy recomendable de seguir).


Hoy traigo este excelente artículo del New York Times
Como siempre, el que quiera leerlo entero, ahí lo tiene.
Como siempre, yo resumo, traduzco y opino.
1.- ¿Cuánto se está calentando el planeta? 1ºC a Noviembre
A Octubre, 1,7ºF. El calor acumulado en el Planeta debido a las emisiones de gases invernadero se estima en el equivalente a 400.000 bombas como la de Hiroshima, explotando cada día.
Los científicos del clima creen que la mayor parte de ese calentamiento desde 1950 se debe a la emisión de gases invernadero por la actividad humana.
Si seguimos emitiendo gases sin control, el calentamiento puede superar los 4,5ºC, lo que transformaría el planeta y limitaría su capacidad de albergar una parte importante de la población humana.
2.- ¿Cuán serio es el problema? Gran problema para generaciones futuras
Los riesgos son mayores a largo plazo. En la siguiente generación el clima puede ser parecido al actual, aunque progresivamente más cálido. Se pueden incrementar los eventos extremos (sequías, lluvias torrenciales, inundaciones, olas de calor, incendios,...)
Si seguimos Business As Usual, las siguientes generaciones pueden encontrarse un mundo muy difícil, con colapsos dispersos de agricultura, caos y migraciones masivas.
El riesgo de demorar la acción es incurrir en efectos climáticos abruptos e irreversibles. Más, dada la inercia de décadas que tiene la humanidad para sustituir las actuales infraestructuras contaminantes.
3.- ¿Hay algo que yo pueda hacer?  Vuela menos, conduce menos, derrocha menos.
Claro, todo ayuda a reducir emisiones y, de paso, ahorrar dinero. Lo más sencillo es tomar medidas de eficiencia energética (aislamientos, LEDs, termostatos, coches de bajo consumo, transporte público, menos avión, más tren, más Skype,...)
4.- ¿Cual es el mejor escenario? Los Reyes Magos
Que la Tierra sea menos sensible a los gases. Que las plantas y los animales se adapten más rápidamente. Que la sociedad humana sea mejor y se ponga de acuerdo. Y que "aparezca" alguna solución tecnológica...
Los dos primeros puntos no los controlamos. En el tercero, somos unos inútiles. Y el cuarto...
5.- Cual es el peor escenario? Desgraciadamente, hay muchos peores escenarios...
Que la sensibilidad sea un poco más alta, que las plantas y animales se adapten peor, que sigamos compitiendo sobre los recursos y que ese invento maravilloso no llegue...
Todo eso puede producir interrupciones serias en la capacidad del planeta de producir alimentos para una población creciente... que los polos pierdan hielo a ritmo superior, que se inunden las costas más rápido. Que haya más fecuentes y potentes huracanes, tormentas y sequías....
6.- ¿Nos arreglaría un invento revolucionario? Ni Bill Gates confía en ello
Obviamente, pero llevan tantos años buscando la piedra filosofal de la energía ilimitada....
No debemos confiar en el invento del siglo. Tenemos ya la tecnología para iniciar el camino.
7.- ¿Cuánto subirá el nivel del mar?. La clave es la velocidad de subida
Ahora está subiendo unos 30 CM cada siglo. No es mucho, aunque la curva tiene forma exponencial y hay riesgos de fenómenos no lineales...
En el Plioceno, menciona un mar unos 24 metros más elevado que ahora (80 pies).
También citan un estudio que afirma que la quema de todas las reservas fósiles produciría una elevación de 49 metros (160 pies) en un periodo no calculado.
A ver, eso no va a pasar. Y si pasase, tardaría siglos. Pero ¿no es un poco insensato descartar esto porque tardaría siglos...?
Con todo, este punto quedaría sin fácil respuesta.
Yo prefiero razonar que unos pocos metros de subida del mar, unido a las tormentas más frecuentes podría hacer muchísimo daño a los miles de millones de humanos que viven en la costa...Países enteros desaparecerían...
¿No es este riesgo lo suficientemente serio como para tomar todas las medidas razonables?
8.- ¿Son las predicciones de fiar? Mejor que ir a ciegas
La base científica de la sensibilidad del planeta a los gases invernadero está confirmada por muchas vías de investigación científica. Hay evidencia empírica de todas esas líneas de investigación y la unanimidad de la comunidad científica es casi total. Por supuesto, esta ciencia, como la mayoría, tiene incertidumbres. No podemos experimentar con el planeta, duplicando el CO2, por ejemplo, y esperando a ver qué pasa...Hay cosas que se conocen menos (las nubles, los feedbacks, y otras). O sea, aceptado, las predicciones son imperfectas.
Pero es inquietante que las predicciones sean tan malas.
Yo preferiría que, siendo imperfectas, fueran en sentido contrario. Pero no, van hacia el lado malo: Más calentamiento, más eventos extremos, más riesgo para la civilización.
9.- ¿Por qué hay gente que cuestiona el cambio climático? Ideología
Ideología...
Intereses en que nada cambie.
Teorías de la conspiración.
Habrá otras razones, pero yo no me las creo.
10.- ¿Este tiempo tan revuelto está vinculado al cambio climático? A veces, sí
Citan estudios que vinculan los eventos extremos recientes a un mar y una atmósfera más cálidos. Citan la sequía de California, o de Oriente Medio. Yo recuerdo tifores y huracanes...
11.- ¿Beneficia alguien un mundo más cálido? En algún caso, sí
Países helados, incluyendo Canadá o Rusia pueden ver algunos beneficios en sus tierras... Putin ha cuestionado la ciencia del CC... ¡qué casualidad!, como Maduro.
Sin embargo, los incendios forestales en Rusia han devorado millones de hectáreas y el riesgo es de una emigración masiva...
Yo creo que Rusia objeta por la misma razón que Arabia Saudita, Venezuela o ExxonMobil: Por los billones de dólares del negocio del petróleo y el gas. 
12.- ¿Hay razones para la esperanza? Pásalo. Comparte este artículo con 50...
La ciencia lleva desde 1980 recomendando que se tomen acciones para reducir las emisiones de gases invernadero. Y poco se ha hecho.
Pero en la COP21 parece que hay voluntad.
Parece que tanto chinos como norteamericanos (principales emisores de gases) quieren hacer algo. El liderazgo de la UE y Francia quieren hacer algo.
Hasta el Papa Francisco no deja de recordarnos la obligación moral de preservar la naturaleza.
Y tenemos la tecnología para iniciar el cambio. Principalmente, renovables y coche eléctrico.
Y cientos de empresas publican sus compromisos para reducir emisiones y reforestar.
Cientos de ciudades, provincias, estados están tomando acciones para tener una huella de carbono CERO antes de 2050.
Falta la voluntad política de poner todos los medios para descarbonizar la economía.
Y falta la voz del pueblo.
Porque está demostrado que los políticos solo afrontan algo tan serio cuando la voz del pueblo lo exige. 
Pues exijámoslo. 

lunes, 26 de octubre de 2015

INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO DE DESARROLLO

cabeceraDesarrolo
El desarrollo es un concepto histórico que ha ido evolucionando, por lo que no tiene una definición única. Aun así, se puede decir que desarrollar es el proceso por el cual una comunidad progresa y crece económica, social, cultural o políticamente.
Desde sus inicios, las teorías relacionadas con el desarrollo se interesaron por los procesos de enriquecimiento material, es decir, por el incremento del volumen de producción de bienes y servicios. Estas teorías economicistas entendían que el medio para alcanzar el desarrollo era la acumulación de capital físico. Se defendía que un aumento del producto interior bruto per capita reduciría la pobreza e incrementaría el bienestar de la población. Esta premisa se basaba en que, a más producción, más renta, y, a más renta, mayor bienestar económico. Es decir, que el desarrollo estaba directamente relacionado con el crecimiento económico, tanto de los países como de las personas. Como apunta Keith Griffin en su ensayo “Desarrollo humano: origen, evolución e impacto”, el crecimiento se convertía no sólo en el medio para alcanzar el desarrollo, sino en el fin del desarrollo mismo.
Esta idea del desarrollo no sólo influía en la forma en que se entendía el concepto, sino que también afectaba a la hora de medir el fenómeno. Durante la década de 1970 varios autores y economistas de instituciones destacadas como el Banco Mundial o la Organización Internacional del Trabajo reconocieron que el aumento de la producción no era suficiente por sí solo para reducir la pobreza y alcanzar el desarrollo.
Durante los años setenta, gracias a autores como Amartya Sen o T.W. Schultz, el concepto de desarrollo pasó a entenderse como un proceso de ampliación de las “capacidades de las personas”, más que como un aumento simplemente económico. Se amplió la visión y se dejó de hablar únicamente del desarrollo ligado a la acumulación de capital físico, para pasar a considerar el capital humano (educación, investigación y desarrollo…). Los estudios empíricos han demostrado que, efectivamente, el gasto en capital humano produce rendimientos económicos mayores que la inversión en capital físico.
Según Keith Griffin, bajo esa nueva concepción, se entendió que el objetivo del desarrollo no tenía que ser incrementar el PIB de una región, sino propiciar que la gente “dispusiera de una gama mayor de opciones, que pudiera hacer más cosas”, esto es, tener una vida más larga, librarse de enfermedades, tener acceso al conocimiento… Además de todo esto, Griffin apunta algo que más adelante comentaremos, y es que “un aumento en el suministro de artículos de consumo puede contribuir a aumentar las capacidades humanas”.
En su ensayo “Teorías del desarrollo a principios del siglo XXI”, el propio Amartya Sen defiende sus ideas sobre el concepto y hace un repaso de varios ejemplos que demuestran que, para favorecer el desarrollo de una sociedad, la solución no la tiene la economía de mercado ni la economía planificada, sino que el secreto del desarrollo está en una combinación de las dos. Sen asegura que todas las economías del mundo son mixtas, y que delegar en manos del mercado o del Estado el objetivo del desarrollo no favorece a la sociedad. El desarrollo depende de ambos elementos combinados.
Durante la década de 1980, gracias a la mala experiencia de las crisis en América Latina y África (que se intentaron superar mediante duros planes de ajustes), gran parte de la comunidad intelectual y académica consiguió convencer a instituciones internacionales de la importancia de la dimensión social y humana en los planes económicos. UNICEF se puso al frente de estas reivindicaciones con el enfoque “ajuste con rostro humano”. En contra de la ortodoxia tradicional y de la corriente de pensamiento establecida sobre el desarrollo, las nuevas voces fueron encontrando huecos en la Mesa Redonda Norte-Sur, fudanda en 1977, o el Comité de Naciones Unidas para la Planificación del Desarrollo, que en 1988 incluyó en su informe los costes humanos de los ajustes estructurales. La idea era sencilla pero suponía un profundo cambio en la concepción de términos como desarrollo o crecimiento, era una idea que decía simplemente: primero las personas.
El concepto desarrollo humano se estableció definitivamente en 1989, con la llegada al PNUD del economista pakistaní Mahbub ul Haq. A partir del año 1990, el PNUD comenzó a publicar anualmente un Informe sobre Desarrollo Humano. Estos informes anuales han servido de plataforma de divulgación y han conseguido convertir al desarrollo humano en un referente obligado del debate actual sobre el desarrollo.
El enfoque del desarrollo humano cuestiona que exista una relación directa entre el aumento de los ingresos y la ampliación de las operaciones que se ofrecen a las personas. No basta con analizar la cantidad, es más importante tener en cuenta la calidad de ese crecimiento. Por eso, el desarrollo humano no es que muestre desinterés por el crecimiento económico, sino que enfatiza la necesidad de que ese crecimiento debe evaluarse en función de que consiga o no que las personas puedan realizarse cada vez mejor. Al cambiar la óptica son la que se estudia el desarrollo, la preocupación principal es que se establezcan relaciones positivas entre el crecimiento económico y las opciones de las personas.
Aun así, Amartya Sen recuerda que “si en última instancia considerásemos al desarrollo como la ampliación de la capacidad de la población para realizar actividades elegidas (libremente) y valoradas, sería del todo inapropiado ensalzar a los seres humanos como instrumentos del desarrollo económico.” Es una puntualización muy interesante, porque, tal y como argumenta Sen, se tiende a interpretar el concepto “capital humano” como la generación de ingresos. Volvemos de nuevo a utilizar términos estrictamente economicistas para cuantificar el desarrollo.

Ayuda al Desarrollo y sociedad de consumo

Hoy en día, tras varias décadas de debate académico e institucional, la comunidad internacional ha comprendido que el desarrollo es un derecho humano (Declaración sobre el Derecho al Desarrollo). Por ello, los Estados se ven obligados a respetar ese derecho y a actuar por preservarlo.
El debate sobre el desarrollo está impregnado con la realidad global, que se puede resumir en la dinámica Centro-Periferia o Norte-Sur. Esta división del mundo diferencia entre una serie de países desarrollados y otros que no lo están tanto (están en proceso de desarrollo o, directamente, subdesarrollados). Con respecto a los países del Tercer Mundo, la mayoría de las veces el desarrollo no se entiende como algo que los propios países del Sur tengan que conseguir por sus medios, sino como algo que los países del Norte han de proveerles. Se habla de Ayuda al Desarrollo o de “cooperación internacional para el desarrollo” para ayudar a los países de la Periferia. Habría que preguntarse si esta cooperación se hace porque existe una verdadera voluntad de que los países menos desarrollados progresen, porque hay una sensación de remordimiento, o porque hay un interés en que la Periferia se desarrolle.
ARTÍCULO RELACIONADO: Cooperación por remordimiento (Fernando Arancón, Diciembre 2013)
Mientras que en el Sur se habla de desarrollo, en Occidente se habla de crecimiento. Una de las amenazas que existen en este sentido es que la Ayuda al Desarrollo que se presta desde el Norte hacia el Sur sea un mecanismo para implantar modelos de crecimiento occidentales en países que, por razones históricas, nada tienen que ver con el desarrollo de países como Francia, Reino Unido, Estados Unidos o Japón. Parafraseando al profesor Vicenç Navarro, “cada país tiene que buscar sus propias vías de desarrollo”.
Es necesario ayudar a aquéllos países que lo precisen en materia de desarrollo humano, pero en lo que concierne al desarrollo económico la ayuda occidental puede entenderse como un ejercicio de intromisión. No puede disfrazarse como ayuda desinteresada lo que en realidad es un proceso de influencia de empresas extranjeras. Lo hemos visto durante 1980 y 1990 en Latinoamérica con la presencia de Estados Unidos y lo vemos hoy en día con el desembarco nada disimulado de China en África. Cuando una empresa china construye las infraestructuras más importantes de un país no sólo está haciendo un bonito gesto para ayudar al progreso de ese país, sino que está adquiriendo un poder mayor que el del propio Gobierno.
ARTÍCULO RELACIONADO: China y África (Juan Pérez Ventura, Octubre 2012)
En ese sentido, el debate sobre la ayuda al desarrollo está muy abierto. También podemos entrar a valorar fenómenos como la occidentalización, que pretende llevar el modelo de desarrollo occidental a todos los rincones del mundo. Una de las características de ese modelo occidental es que se ha basado en una producción masiva que ha fomentado la llamada sociedad de consumo. Como hemos dicho antes, Keith Griffin señala que “un aumento en el suministro de artículos de consumo puede contribuir a aumentar las capacidades humanas”, una frase en la que subyace una idea peligrosa.
La promoción del consumo no sólo se da desde los escaparates de las tiendas, también se puede hacer realizando informes para la ONU o el Banco Mundial. Relacionar desarrollo con consumo es algo que muchos economistas y autores han hecho para asegurar la expansión de un modelo económico determinado, pero es un grave error. La realidad demuestra que un aumento del consumo no significa necesariamente un mayor desarrollo.
ARTÍCULO RELACIONADO: La sociedad de consumo (Juan Pérez Ventura, Noviembre 2013)
Quizás sí que sea cierto que un mayor nivel de consumo está ligado con un mayor nivel de vida pero, ¿significa eso que aumente también la calidad de vida? Como hemos apuntado al principio, el desarrollo busca mejorar el bienestar de las personas, ¿a caso el consumismo fomenta ese bienestar? Llegados a este punto cabría reflexionar sobre la raíz del debate: ¿qué es el desarrollo? ¿cómo se mide? Si el grado de desarrollo depende, entre otras cosas, de las posibilidades de consumo que tienen las personas, seguramente República Dominicana sea un país subdesarrollado en comparación con Corea del Sur. En cambio, los habitantes dominicanos son más felices que los coreanos (Índice Planeta Felíz), conviven mejor con el medio ambiente (Huella Ecológica) y tienen una tasa de suicidios mucho menor que en Corea. Todo depende de qué parámetros utilicemos para medir el grado de desarrollo.
Por otro lado, condicionar el desarrollo al consumo es irresponsable porque los niveles de consumo actuales no son sostenibles en el tiempo y amenazan al medio ambiente.

La importancia del lenguaje

En cuanto al desarrollo humano y la importancia que ha adquirido en la agenda internacional, estamos ante un ejemplo más de cómo los poderes económicos y políticos se apropian de un término socialmente bien recibido para esconder tras él sus intereses. Si bien es cierto que hasta 1970 no hubo problema para los gobiernos y empresas en defender sin tapujos el crecimiento económico como sinónimo de desarrollo, con la adopción de conciencia crítica y voluntad de cambio por parte de la sociedad y de parte de la comunidad académica, se tuvo que aceptar que esa relación economicista no podía sostenerse. A partir de entonces, se habló de desarrollo humano y de la importancia del capital humano sobre el capital físico. Esa importancia que, sobre el papel, se dio a las personas, no ha conseguido cambiar la realidad. Hay muchos informes, documentos, manifiestos y escritos que defienden una economía más humana y un desarrollo mejor (sostenible, de rostro humano…), pero en el mundo actual el modelo de desarrollo predominante sigue basándose en un crecimiento económico que, por definición, es insostenible y que, además, es manifiestamente injusto socialmente.
La única diferencia entre los modelos de antes de 1970 y del S.XXI es en la forma. En el fondo sigue siendo una concepción muy economicista del desarrollo. La forma ha cambiado: ahora se nos vende con etiquetas amigables como “desarrollo humano”. No es cuestión de desprestigiar la gran labor de instituciones internacionales y de organizaciones no gubernamentales en la lucha real por un desarrollo mejor, pero sí es necesario criticar la apropiación de términos como “humano” o “sostenible” para seguir haciendo las mismas cosas bajo un envoltorio más atractivo.
Aunque la corriente mainstream corrobora esta crítica, sí es cierto que existen proyectos para promover un desarrollo diferente. Las teorías del decrecimiento, la “economía del bien común” y otras fórmulas de desarrollo plantean alternativas frente a la concepción tradicional y mayoritaria. Es importante tener en cuenta a las personas, en un mundo en el que lo que más importa es el capital.
Podemos finalizar esta reflexión con las ideas del propio Amartya Sen: el simple hecho de considerar importante el capital humano no significa per se un cambio en la forma de proceder, puesto que se puede considerar el capital humano como un simple mecanismo para generar ingresos. Es decir, aunque añadamos conceptos humanistas, podemos estar utilizándolos para justificar actuaciones economicistas.
El desarrollo ha de desligarse de la economía tal y como la entendemos actualmente. El desarrollo (humano, ambiental, social) no es ajeno al modelo económico, pero el modelo económico actual es incompatible con un desarrollo que realmente beneficie a las personas y al medio ambiente.

miércoles, 1 de junio de 2011

La economía 'verde' y el crecimiento van de la mano, según la OCDE.



Los gobiernos deben mirar hacia la economía 'verde' para encontrar nuevas fuentes de crecimiento y el empleo, según refleja el último informe de la OCDE en la materia.
Madrid, 30 Mayo (Diario Responsable)
Es en este campo donde se deben poner en práctica las políticas adecuadas para que la innovación, la inversión y el espíritu empresarial consigan un cambio hacia una economía más verde. Esta es una de las conclusiones del estudio 'Hacia un Crecimiento Verde' elaborado por la OCDE que resalta que las oportunidades comerciales relacionadas con las inversiones en sostenibilidad ambiental podrían alcanzar los a miles de millones de dólares para el año 2050.
"Este informe muestra que la economía verde y el crecimiento pueden ir juntos", asegura el Secretario General de la OCDE Angel Gurría. "Con las políticas correctas podemos crear empleos, aumentar la prosperidad, preservar nuestro medio ambiente y mejorar la calidad de vida. Todo al mismo tiempo", añade.
Asimismo, el informe reconoce que promover el crecimiento ecológico puede ser caro, pero es una inversión necesaria porque la contaminación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad pueden socavar el crecimiento futuro.
El documento proporciona herramientas para alcanzar un 'crecimiento verde' y describe las opciones disponibles para elaborar políticas para el desarrollo de estrategias de crecimiento verde. En este sentido, la OCDE asegura que continuará apoyando los esfuerzos nacionales y mundiales para promover el crecimiento verde en el período previo a la Conferencia Río +20. Igualmente, analizará el crecimiento verde en las revisiones nacionales y en los futuros indicadores, herramientas y estudios sectoriales.

jueves, 17 de febrero de 2011

Ni perezosos ni improductivos por Miguel Boyer


La solidez de la economía española es mayor de lo que pretenden los analistas superficiales, los catastrofistas natos y los especuladores que apuestan al desastre. Los tópicos de nuestro poco trabajo y baja productividad son erróneos

MIGUEL BOYER 17/02/2011. www.elpais.com

La gran recesión mundial, que no previeron ni la Comisión Europea, ni la OCDE -todavía a mediados de 2008 vaticinaba para España un crecimiento positivo del 1,1%, cuando la realidad resultó una caída de 3,7%-, fue afrontada por casi todos los países con estímulos de carácter keynesiano que amortiguaron sensiblemente el batacazo.
La caída del PIB en España fue la segunda menor después de Francia, pero se compensó, en negativo desgraciadamente, con una brutal caída del empleo, a causa, como en Irlanda, de los excesos cometidos en la construcción.
En el año 2010 los países menos lastrados por el desplome de la construcción y del empleo tuvieron unos rebotes considerables, como resultado de los estímulos del año anterior y de la primera mitad del año: Alemania creció un 3,6%, Estados Unidos un 2,7%, Francia un 1,6% e Italia un 1%.
España no tocó fondo en 2009, ya que el Gobierno comenzó el ajuste con un recorte del consumo público, en el último trimestre de 2008, reduciendo el PIB, a costa de retrasar el fondo de la crisis hasta el primer trimestre de 2010.
En el pasado año, España tuvo una caída mínima del PIB, del -0,1% interanual, aunque los más serios analistas habían augurado caídas del -0,7% (Funcas) y del -0,6% (BBVA). En términos interanuales, el cuarto trimestre de 2010 dio ya un crecimiento positivo del 0,6% pese a las medidas de ajuste.

Para el presente año se espera una desaceleración sensible de tres de los cuatro grandes países que modulan la economía mundial. Estados Unidos pasará de crecer un 2,7% a un 2,4%, Alemania del 3,6% al 2,3% y Japón del 3,8% al 1,5%. Todo ello porque de los estímulos keynesianos, positivos en 2009 y en la primera mitad de 2010, al faltar en 2011, darán lugar a una ralentización. En el caso de Alemania, esta se deberá a una caída de las demandas interna y externa, siendo esta última su mejor estímulo, puesto que sus exportaciones representan un 46% del PIB, frente al 26% de Francia, Italia y España.
La economía española acelerará su ritmo de crecimiento unas 9 décimas, al pasar de -0,1% anterior al entorno del 0,8%. Y, en 2012, según el promedio de las previsiones de la OCDE, el FMI y la Comisión Europea, alcanzará una tasa, ya aceptable, del 1,7%, entre el 1,9% de Francia y el 1,4 de Italia. En las previsiones del FMI -hechas en noviembre pasado- para el año 2013, España, con un crecimiento en torno al 2%, estaría en la zona más alta de los ritmos del PIB, y recuperará -junto a Italia- el PIB de antes de la crisis. Quizá el próximo Gobierno no necesite dos años para "sacarnos" de la crisis como se ha dicho, sino solo uno. Sin embargo, hasta que se alcancen esas tasas próximas al 2%, es improbable que se produzca una creación neta de empleo, tanto por la lenta recuperación de la construcción, como por el crecimiento de la población activa. De los 2.700.000 trabajadores que llegaron a encontrar ocupación en el "ladrillo" y la construcción civil, un número cercano a 700.000 no volverán a encontrar puestos de trabajo en España en los años próximos. Ello mantendrá, por largo tiempo, un alto nivel de paro estructural.
La reforma laboral, en su vertiente del nuevo contrato de fomento del empleo, está dirigida a que los contratos que se generen sean estables en vez de temporales. Pero no puede sustituir al impulso de la demanda en la creación de empleo. Los detractores de la reforma intentan denigrarla "porque no crea empleo", pero esa no es su función. Sin embargo, se está iniciando lo que esperábamos de ella: los contratos indefinidos aumentaron entre agosto y diciembre y el porcentaje de los de fomento del empleo también.
La otra vertiente de la reforma -en discusión entre los sindicatos y la CEOE- es la referente a la adaptación de las negociaciones salariales a las situaciones de las empresas, relajando la rigidez inadecuada de los convenios de rama, provinciales, etcétera. Esta parte de la reforma es vital para crear empleo y, si llega a buen puerto, será un éxito enormemente útil.

Un elemento fundamental para crear empleo ha salido a la palestra en los últimos días, toscamente, por boca de la canciller Merkel. La clave no es la relación entre los salarios y la inflación, sino la relación entre la productividad por trabajador y el salario real, esto es, el salario dividido por el deflactor del PIB. La teoría económica y una amplia experiencia de la economía española demuestran que cuando la productividad es superior al salario real crece el empleo, y si es inferior, el empleo se estanca o decrece.
Aunque son grandes las dificultades económicas que estamos soportando, por el desplome de la construcción, su repercusión financiera y la caída del empleo, mi perspectiva es optimista. La solidez de la economía española es mucho mayor de la que presentan los analistas superficiales, los catastrofistas natos y especuladores que apuestan al desastre. Es inaudito que un premio Nobel como Robert Lucas -cabeza de la escuela antikeynesiana de Estados Unidos-, visite Madrid y, en una entrevista, afirme que España tiene un PIB per cápita un 20% menor que la media de la Unión Europea, y que los españoles trabajamos pocas horas. Solo con tomarse la molestia de echar un vistazo al Statistical Annex del Eurostat o las series temporales del Conference Board, se habría enterado de que el PIB per cápita español está por encima no solo de la media de la Unión Europea, sino incluso del de Italia. Respecto a lo segundo, un ocupado español trabaja un promedio de 1.654 horas al año, prácticamente igual al promedio americano, y más que Francia (1.554), Reino Unido (1.647) y Alemania (1.390).
Las ideas preconcebidas de los extranjeros que nos colgaron la denigrante sigla de "PIGS" y la tendencia castiza al pesimismo y a la autoflagelación, dan por supuesto que el Gobierno español no ha hecho los deberes y, además, que los ciudadanos somos poco productivos. Pero la realidad fue que tuvimos superávit de las cuentas públicas antes de la crisis, cuando la media de la eurozona estaba en negativo. Entramos en la crisis con la menor deuda pública (53%), frente al 73% de Alemania, el 78% de Francia y el 116% de Italia. Gracias a esa menor deuda, a pesar de la injusta subida de las primas de riesgo, el coste que pagamos en 2010 fue solo el 2% del PIB, frente al 2,4% de Alemania, el 2,6% de Francia y el 4,6% de Italia.
El tópico de la baja productividad de los trabajadores españoles es una generalización errónea del estancamiento que esta tuvo en el periodo entre 1996 y 2002, dominado por la inmigración masiva y la ocupación en el inmobiliario. Pero el crecimiento del PIB por ocupado español fue más rápido que el de Alemania y el de Italia entre 1982-1993 y, de nuevo, entre 2004 y 2009. Y, en 2009, la productividad por ocupado española, estaba entre el de Alemania y el de Italia. En 2010, la productividad por asalariado fue del 2,4% en el conjunto de la economía y del 6,6% en la industria.
Si no fuera así, habría sido imposible el notable crecimiento de nuestras exportaciones, que fue en promedio del 5,4% entre 19981-1990 (igual que el de Alemania), del 10% en 1991-2000 (Alemania 6,4), y del 2,5% en 2001-2010, inferior al de Alemania (5,2%), pero superior a la media de la Eurozona (2,2%).
Es cierto que el hundimiento de la construcción es una losa que nos hace lento y penoso el camino, pero cuando en 2013 se recupere el nivel del PIB de 2008, comenzará un impulso nuevo y más sano, que demostrará que el dinamismo de la economía española no descansaba tanto como se creía en el ladrillo, sino en los servicios y la industria.
Miguel Boyer fue ministro de Economía y Hacienda entre 1982 y 1985.