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lunes, 23 de mayo de 2016

CONFERENCIA TED: Al Gore: Razones para el optimismo en el cambio climático


Otro clásico de nuestro blog que nos sorprende con una charla muy inspiradora y en la que invita a tener un pensamiento positivo frente a la amenaza que supone el calentamiento global. Gore articula su presentación en base a tres preguntas: ¿Debemos cambiar nuestra actitud? ¿Podemos hacerlo? ¿Lo vamos a hacer?.

¿Debemos cambiar? No tenemos alternativa, no podemos garantizar un futuro sostenible sin un replanteamiento de nuestros hábitos y patrones de consumo. ¿Realmente podemos hacerlo?, y aquí es donde aparecen las buenas noticias: el crecimiento de las fuentes de energía renovables está siendo exponencial durante la última década, superando con creces a las previsiones de principios del milenio, sobre todo en lo que se refiere a energía eólica y solar. Gore apunta un dato abrumador: la energía del sol que llega a la tierra en una hora es suficiente para abastecer nuestras necesidades durante un año completo.

¿Podremos cambiar? El ex-vicepresidente americano es rotundamente optimista:
“No es sólo que podamos cambiar si no que ya lo estamos haciendo (..). Tenemos ejemplos que lo demuestran: el sistema de captura de carbono que implantará China el año 2017, el desmantelamiento de las plantas energéticas estadounidenses basadas en la quema de carbón o el cambio de paradigma en países como Estados Unidos, donde tres cuartas partes de la energía proviene de fuentes renovables (..) La voluntad de actuar es una fuente renovable”. 


Aparte de su innovador formato de charlas ágiles, didácticas, muy visuales y de una duración inferior a 20 minutos, las TED Talks se han ganado un importante hueco en el panorama internacional gracias al prestigio de sus ponentes, entre los que encontramos al fundador de Microsoft Bill Gates, el descubridor del ADN y Premio Nobel James Watson, los fundadores de Google Sergey Brin y Larry Page o el ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton.

viernes, 20 de mayo de 2016

NASA: "Necesitamos tres planetas para mantener viva a la raza humana"



El cambio climático precipitado, cada vez mayores niveles de contaminación y la superpoblación son algunas de las principales razones por las que los científicos creen que los límites de nuestro planeta se superarán en un lapso corto de tiempo, por lo que es un reto para la raza humana el beneficiarse de un solo planeta mientras se mueve al ritmo actual.

La vida en nuestro planeta se está degradando rápidamente debido a las actividades humanas, es por eso que un científico de la NASA conspicuo cree posible que tengamos que terraformar más de un planeta con el fin de preservar nuestra especie.

"Todo el ecosistema está fallando", dijo Dennis Bushnell, jefe científico del Centro de Investigación Langley de la NASA. "Básicamente hay demasiada gente. Los humanos han tenido demasiado éxito como animales. Las personas dicen que ahora les falta una superficie equivalente al 40% o 50% del planeta. Ahora que miles de millones de personas de Asia adoptan nuestro sistema de vida vamos a necesitar tres planetas más".



Lo has oído bien - es posible que otros dos planetas similares a la Tierra sea necesario para superar la crisis en que nos encontramos en este momento, y aunque Marte parece como el proyecto ganador, necesitamos poner más trabajo en la búsqueda de otro cuerpo celeste para hacer crecer la vida en él. Más información sobre los desafíos globales y cómo superarlos han sido propuesto por Bushnell en el "Estado del Futuro", un informe anual que comprende las ideas de más de 5.000 participantes de todo el mundo del Proyecto del Milenio.

"Si la NASA terraforma Marte, va a tomar alrededor de 120 años, y eso es sólo un planeta," dijo. "Necesitaríamos más en poco tiempo."

De acuerdo con un estudio realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza el 2012, los seres humanos están utilizando aproximadamente 50 por ciento más recursos que la Tierra puede soportar, lo que significa que para el año 2050 vamos a estar en necesidad de otros planetas para cosechar y explotar si queremos sobrevivir y mantener el estilo de vida actual. En el estudio también se refirió a la necesidad de colonizar dos planetas distintos que la Tierra, con las principales amenazas de este momento siendo un acontecimiento catastrófico causado por un asteroide o el conocido escenario de una guerra nuclear.



Aunque los científicos no lograron identificar el tercer planeta a moverse, ya que el sistema solar se ve bastante desolado cuando se trata de formas de vida y las condiciones para soportarlos, ellos consideran la iniciativa de la terraformación de Marte es un buen comienzo. Sin embargo, con el cambio actual de la tecnología, vamos a ser capaces de extraer los recursos esenciales de los cuerpos celestes como cometas y asteroides que parecen ser encontrado en abundancia entre las órbitas de Marte y Júpiter. Así que, ¿una base marciana permanente va a resolver esta profunda crisis en que nos encontramos, o debemos buscar en otro sitio si vamos a superar este desafío?

Según Jerome Glenn, director general del Proyecto del Milenio, debemos identificar los problemas de la Tierra examinado (obviamente) en la propia Tierra, lo que significa que cualquier desafío que nosotros tengamos debemos de ser capaces de superarlas mediante la transformación del planeta en que actualmente vivimos para adaptarlas a las necesidades colectivas de nuestra especie.

"El punto no es ser alarmista o cínico", dijo Glenn. "Tenemos que averiguar qué es lo inteligente para hacer para que esta especie sobreviva. Si crees que los problemas no se van a poner mejor, entonces ¿por qué intentarlo?. Y si crees que allí no hay un problema, entonces ¿por qué cambiar algo?"

Un ejemplo de cómo utilizar los recursos de nuestro planeta viene de manera más eficiente de Bushnell que sugiere que dejar el planeta no debe ser la primera prioridad, sino que en su lugar se debe ser mejores administradores de los recursos y encontrar otros usos para los recursos que tenemos en abundancia. Su solución se basa en la agricultura de agua salada que permitiría que las Halófitas, una clase de planta que lo hace muy bien en ambientes salinos, sea finalmente transformado en biocombustible. 


Sistema de irrigación por agua de mar sugerido por Bushnell.

Este sistema permitiría crear masivos cultivos en el medio de los océanos. El riego se basa exclusivamente en el agua salada y el producto finito será usada como un bio-combustible para muchos de nuestros usos. Imagínate una gran cantidad de países subdesarrollados que producen biocombustible barato, inevitablemente conducirían a una mejor economía y una mejora radical en la vida del día a día.

"Con esto, se podía resolver la tierra, los alimentos, el agua, la energía y el clima. Todo esto viene juntos ", dijo.

Si la clase élitista gobernante permitirá un estado planetario de bienestar todavía tenemos que averiguarlo, pero si no crees en los milagros, quizás es el momento de hacer las maletas y mudarte a Marte. Después de todo, nunca se sabe lo que depara el futuro.

jueves, 11 de febrero de 2016

El residuo que nunca llegó a serlo



El ecodiseño es clave para reducir el impacto ambiental

Los residuos que no son reciclables suponen una fuente de energía


Reciclar es necesario pero, ¿y prevenir? El reciclaje sigue siendo una parte importante en la gestión de los residuos, pero ahora el foco se pone en la prevención y la reutilización. Porque el mejor residuo es aquel que no se genera.

En la última década, España se ha puesto las pilas a la hora de gestionar residuos. Hoy ya reciclamos las tres cuartas partes de los envases domésticos. Según datos oficiales, cada ciudadano depositó el año pasado una media de 14,8 kilos de vidrio, 12,3 de envases ligeros y 14,7 de envases de papel y cartón.

Incluso el porcentaje mínimo que marca la Unión Europea en su Directiva de Residuos se les ha quedado corto a los españoles. Mientras la norma obliga a reciclar el 22,5% de los envases de plástico, el 50% de los de lata y el 60% de los de papel y cartón y de los de vidrio, en España hemos alcanzado el 61,4%; el 81,7%; el 83,6% y el 70%, respectivamente.

¿Dónde tengo que dejar este CD?, ¿y el envoltorio de la chocolatina?, ¿y la botella de lejía?, ¿y la tapa del yogur?… ¿Y dónde irá a parar este frigorífico? ¿Y el neumático que le he cambiado al coche? Son preguntas que los consumidores cada vez se hacen con más frecuencia. «Durante los últimos años ha habido una creciente concienciación sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente, de gestionar los residuos y de producir y consumir de forma responsable», afirma Beatriz Villanueva, directora de Comunicación del Instituto para la Producción Sostenible (IPS).

Lo cierto es que hemos interiorizado el hábito de depositar los envases domésticos en los distintos contenedores amarillos (plástico, latas y briks), azules (papel y cartón) y verdes (vidrio). Pero aunque los datos revelen una mejora evidente, la buena noticia solo es relativa. «Aunque en materia de reciclaje de envases domésticos estamos muy por encima de lo marcado por la UE (el 73,7% frente al objetivo mínimo del 55%), esto solo representa alrededor del 8% de los residuos sólidos urbanos», explica Antonio Barrón, director de Comunicación Corporativa de Ecoembes.

En España generamos 24 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos cada año y de ellos solo se gestionan unos pocos a través de sistemas de responsabilidad ampliada. Pese a que hemos aumentado el porcentaje de toneladas recicladas a un 27%, todavía depositamos alrededor del 60% en vertederos, según estadísticas de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Quizá el quid de la cuestión está en el planteamiento. Reciclar es necesario pero, ¿y prevenir? De hecho, la normativa comunitaria está orientada a la disminución del depósito en vertederos, es decir, se ha invertido la jerarquía en la gestión de los residuos y las prioridades ahora son la prevención y la reutilización. Cabe destacar el cambio de tendencia en algo tan abundante como los neumáticos. «El mercado español es el quinto de la UE que más neumáticos fuera de uso (NFU) genera anualmente, con Alemania y Reino Unido a la cabeza. Hace pocos años estábamos a la cola de Europa y más del 50% se eliminaba en vertederos; ahora, el 100% de los NFU generados en España se gestionan correctamente, lo cual nos posiciona en los puestos de cabeza», resalta Isabel López, portavoz de Signus, una entidad cuya misión es garantizar el tratamiento adecuado de los neumáticos usados para que pasen de ser un residuo a un material con valor.

Los productores de neumáticos tienen la obligación de elaborar y remitir a las administraciones correspondientes un plan empresarial de prevención de NFU para minimizar los impactos medioambientales. «El objetivo principal es identificar los mecanismos aplicables para alargar la vida útil de los neumáticos y facilitar su reutilización, reciclado y otras formas de valorización, incorporando medidas de prevención», explican desde Signus. En otras palabras, el nuevo paradigma económico exige, en primer lugar, reducir los residuos, y, en segundo lugar, reciclarlos y reutilizarlos como materia prima para volver a iniciar el ciclo de producción.

La cúspide de la pirámide

«Cuando hablamos de residuos ya es tarde. La solución al problema de los residuos no está al final del proceso, sino al principio», aclara Beatriz Villanueva. Para eso, explica, hay que remontarse al comienzo del ciclo de vida del producto. Solo las 1.258.602 toneladas de envases depositados en los contenedores azul y amarillo representan un ahorro de 465.000 toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera y de la extracción de 833.000 toneladas de materias primas.

Para prevenir todo aquello que luego habría que reciclar, una de las líneas de trabajo que más están desarrollando las empresas es el ecodiseño, que busca hacer más sostenibles los envases y reducir su impacto ambiental. De este modo y con las oportunidades irrenunciables que ofrece la innovación, «las empresas españolas han conseguido reducir el peso de los envases en un 17%, lo que ha permitido ahorrar 444.000 toneladas de materias primas», sostiene Antonio Barrón. Pero, ¿qué podemos hacer los ciudadanos y consumidores para contribuir al reto de una sociedad sin residuos?


«La prevención y la minimización pasan por orientar al consumidor hacia el consumo responsable de productos con ventajas desde el punto de vista del ecodiseño y la eficiencia energética, concienciando tanto de las ventajas ambientales como de los ahorros económicos», apunta Rafael Serrano, director de Relaciones Institucionales de Ecolec, una organización dedicada a la gestión de los residuos de aparatos electrónicos y electrodomésticos.

«Los ciudadanos somos los actores principales para minimizar la producción de desechos siguiendo la regla de las tres R: reducir, reutilizar, reciclar», explica Laure Cucuron, directiva de de TerraCycle, una iniciativa que no ve los residuos como basura, sino como recursos, y cuyo objetivo es crear sistemas nacionales de reciclaje para materiales que hasta ahora no son reciclables.

Desde su punto de vista, los ciudadanos tenemos un control directo sobre la producción de desechos en nuestro ámbito personal y podemos acelerar su reducción. «Podríamos comprar menos productos superfluos, conseguir productos frescos a granel y no envueltos en tres capas o adquirir cosas de segunda mano cuando se puede, permite un ahorro económico y la disminución de la producción de desechos», apunta. Para David Hurtado, portavoz de la Confederación de Consumidores y Usuarios(Cecu), «el funcionamiento del mercado hace que muchas veces las demandas de los consumidores marquen la pauta, por eso es fundamental un cambio de mentalidad que nos ayude a entender que es importante generar menos residuos en nuestras casas». Por eso los consumidores —defiende Hurtado— debemos concienciarnos sobre la cantidad de embalajes que utilizamos a diario y trasladarlo a la cesta de la compra. «Las empresas, por su parte, también tienen que darse cuenta de que para el usuario no es tan importante que un producto incluya tres embalajes», añade.

¿Residuo o recurso?

En una sociedad cada vez más tecnológica, el consumo de aparatos eléctricos y electrodomésticos (AEE) «ha crecido exponencialmente, hasta el punto de que algunos se han convertido en indispensables y, consecuentemente, la generación de residuos que lleva aparejado su uso continuará al alza», apunta Rafael Serrano.

La nueva Directiva de Residuos de AEE tiene como objetivo contribuir a la producción y el consumo sostenibles mediante la prevención de la generación de aparatos eléctricos y electrodomésticos y el fomento de técnicas de tratamiento como la preparación para la reutilización (PPR), una forma de tratamiento muy implantada en Europa, donde el mercado de segunda mano es una opción de compra instaurada y aceptada socialmente que genera empleo. Países como Inglaterra o Francia, por ejemplo, destinan a PRR más del 20% de los residuos de equipos de informática, telecomunicaciones y grandes aparatos electrodomésticos, según datos de Eurostat.


En España, la cifra de este tipo de residuos ronda el 6% del total de lo que se recoge. «El lado positivo es que España ha sido el primer país europeo en fijar objetivos para la PPR. La experiencia en otras regiones nos demuestra que estos objetivos son alcanzables», apunta el directivo de Ecolec. De hecho, solo en los tres primeros trimestres del año esta organización gestionó casi 58 millones de kilos de residuos electrónicos, lo que supone un 27,18% más que el mismo periodo de 2014. Además, se estima que la cantidad de puestos de trabajo que podría generar la preparación para la reutilización en nuestro país alcanza los 4.700 empleos directos, según datos del Ministerio de Industria.

Valorización energética

¿Y qué pasa con aquellos residuos que no son reciclables? Pues que, a pesar de ello, estos desechos suponen una fuente de energía. La valorización energética es, por tanto, la penúltima prioridad en la pirámide de la jerarquía de gestión de residuos.

Si miramos a la UE, los países que más residuos reciclan (Alemania, Austria o Bélgica) son también los que registran unas mayores tasas de valorización energética, entre el 35 y el 54%, mientras en España no superan el 10%.

«La incineración, aunque tiene unos límites de emisión muy exigentes, es la principal vía de valorización energética de residuos en Europa y juega un papel importante en los modelos de gestión de residuos más avanzados», apunta Carlos López Jimeno, director de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid. Efectivamente, Alemania cuenta con una tasa del 62%, Austria del 63% y Bélgica del 58%.

«La valorización energética permite reutilizar una parte de la energía necesaria para la producción del producto, la energía calórica, y a veces puede alimentar centrales eléctricas», opina la directiva de Terracycle. Los neumáticos, por ejemplo, gozan de un alto poder calorífico(7.500 kcal/kg), superior al del carbón, lo que los convierte en un buen combustible para instalaciones industriales de grandes consumos energéticos como la industria cementera.

Por Carmen Gómez-Cotta | Infografías: Romualdo Faura | Foto: José Tomas Rojas. Publicado en: 

martes, 12 de enero de 2016

Así se trabaja en un edificio 100% renovable


Asunción Ruiz , directora ejecutiva de SEO/Birdlife, en el tejado de la sede de la organización conservacionista. JAVIER BARBANCHO



Las oficinas de SEO/Birdlife no sólo se autoabastecen sino que producen energía

El autoabastecimiento energético en una ciudad como Madrid parece un sueño, pero la organización conservacionista más antigua del país quiere demostrar que es posible empezando por sus oficinas de Puente de Vallecas. En la calle Melquiades Biencinto 34, se sitúa la sede de SEO/Birdlife, un hermoso edificio protegido por Patrimonio que no sólo se abastece con energía 100% renovable sino que produce parte de ella gracias a un generador fotovoltaico instalado en su tejado. 

La fecha no ha sido elegida al azar: el mismo día que instalaron sus placas solares, el 30 de noviembre, comenzó la cumbre sobre el Cambio Climático de París, que finalizó el 11 de diciembre. «Es un acuerdo absolutamente insuficiente, pero es histórico: lo han firmado 196 países, entre ellos China y Estados Unidos. Es el principio del fin de los combustibles fósiles, pero el reto es tan grande que no se puede dejar sólo en manos de los gobiernos», explica Asunción Ruiz, directora ejecutiva de la organización. Y con el objetivo de concienciar y conseguir un compromiso vinculante por parte de los ciudadanos, decidieron ser los primeros en dar ejemplo.

Para el visitante, estas oficinas pueden parecer un lugar de trabajo como otro cualquiera: 417 metros cuadrados repartidos en tres plantas donde trabajan unas 40 personas. Pero una serie de pequeños gestos ha hecho posible la reducción de sus emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera además de una significativa reducción en el gasto de su factura. 

«Hace tres años firmamos un acuerdo con la empresa sin ánimo de lucro Ecoo. Encargamos una auditoría energética, que puede encargar cualquier ciudadano, para saber qué capacidad tienes a la hora de reducir tu consumo», cuenta Ruiz. Las medidas que adoptaron eran tan sencillas como bajar la potencia eléctrica contratada, instalar un interruptor para los sistemas de refrigeración y sensores de presencia y temporizadores para la luz, revisar los cierres de las ventanas, utilizar temporizadores de agua en los grifos, sustituir todas las luminarias por LED y concienciar a los trabajadores en el uso del papel.

«No hay kilovatio más renovable que el que no se consume. Hemos reducido nuestro consumo de energía casi el 20%, pero es que además nos ahorramos más del 25% de la factura de la luz», afirma la directora de la ONG, que dirigiéndose a toda la ciudadanía añade: «Aplicando las medidas de una auditoría energética una vivienda media de 100 metros cuadrados puede ahorrar en el año el 45% de su consumo energético, y esto es evitar la emisión de unos 2.300 kilos de CO2 al año. Pero sobre todo es un ahorro para el bolsillo». 

Con todo, aún era necesario consumir energía, suministrada por una compañía que seguramente apoye el uso de combustibles fósiles. Así que llegados a este punto SEO/Birdlife decidió contratar energía limpia. «Se trata de comercializadoras que te garantizan que el 100% de tu consumo eléctrico va a ser renovable. No es un ahorro económico, pero no te cuesta más y no supone ninguna incomodidad cotidiana. Hay varios, nosotros lo contratamos con SOM Energía en Madrid, Barcelona y Valencia», cuenta Ruiz. 

El último paso -y el más problemático dadas las trabas burocráticas y económicas introducidas por la reforma eléctrica y el Real Decreto de Autoconsumo según indica Ruiz- fue producir su propia energía. Para recaudar los 6.900 euros necesarios para la instalación de 12 placas fotovoltaicas crearon una campaña de crowdfunding en la que participaron casi 200 mecenas aportando entre 10 y 600 euros. Como no podían lucrarse con este ahorro energético, decidieron realizar proyectos en defensa de la biodiversidad con ese dinero. El primero: la reforestación de un bosque de ribera en Rivas Vaciamadrid.

«Es verdad que consumimos en este momento más de lo que producimos porque no tenemos las suficientes placas, pero poquito a poco iremos comprando. Nuestro deseo final es que podamos producir toda nuestra energía», concluye Ruiz, que invita a los ciudadanos a participar en este cambio.


Publicado por FÁTIMA ELIDRISSI   EN EL MUNDO