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martes, 20 de octubre de 2015

2014 ha sido el año más cálido desde 1880


Ya es oficial: 2014 ha sido el año más cálido desde 1880, cuando empezaron a tomarse registros de las temperaturas. Así lo han confirmado este viernes científicos de dos organismos de EEUU: la NASA y el Instituto Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés).

Una vez analizados los datos de diciembre, se ha confirmado que 2014 encabeza la lista de los años más cálidos, un dato que no ha sorprendido debido a que los registros que se habían recabado durante los primeros 11 meses del año apuntaban ya a que sería el más caluroso.

Según ha destacado el Instituto de Estudios Espaciales Goddard de la NASA (GISS), con la excepción de 1998, los diez años más cálidos durante el periodo 1880-2014 se han registrado desde el año 2000. Los tres más calurosos serían 2014, 2010 y 2005, en ese orden.

Desde 1880, afirma la agencia espacial de EEUU, la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado aproximadamente 0,8º C, una tendencia que, argumentan los científicos de la NASA, "es en gran medida derivada del incremento del dióxido de carbono y otras emisiones a la atmósfera causadas por la actividad humana". Así, subrayan que "la mayor parte del calentamiento se ha producido en las últimas tres décadas".

La temperatura global terrestre en 2014 fue 0,68ºC más cálida que durante el periodo 1951-1980. En 2010, el segundo año más caluroso, fue 0,66ºC más cálida mientras que en 2005 la diferencia fue de 0,65º C.

Los datos recabados por la NASA a través de su programa de observación terrestre, que comprende la recogida de información desde tierra, mar y aire, pueden consultarse aquí. La información que analizan los científicos del GISS procede de las mediciones tomadas por satélites desde el espacio, por una red de 6.300 estaciones meteorológicas, barcos que registran la temperatura del océano y estaciones en la Antártida.

"Éste ha sido el último de una serie de años cálidos a lo largo de una serie de décadas cálidas. Mientras que el ranking de años individuales puede verse afectado por patrones meteorológicos caóticos, las tendencias a largo plazo son atribuibles a los causantes del cambio climático", sostiene el director del GISS, Gavin Schmidt, que menciona las "emisiones humanas de gases de efecto invernadero" como el principal factor.

En EEUU, destaca la NASA, ha habido grandes variaciones según las regiones. Por ejemplo, zonas de la costa Este y del Medio Oeste fueron inusualmente frías, mientras que Alaska, Carizona, Arizona y Nevada sufrieron altas temperaturas.

Por lo que respecta a la previsión para 2015, los científicos afirman que esperan ver fluctuaciones en la media global de temperaturas anuales causadas por fenómenos como El Niño o La Niña. Estos fenómenos meteorológicos, que cambian los patrones de movimiento de las corrientes marinas, calientan (en el caso de El Niño) o enfrían (si es La Niña) el Pacífico tropical y se cree que han influido en el calentamiento a largo plazo durante los últimos 15 años. 2014, sin embargo, no se ha visto influenciado por El Niño, aseguran.

martes, 8 de septiembre de 2015

Primer método para calcular la huella de carbono en un plan urbanístico


Los investigadores españoles avanzan en la lucah contra la huella de carbono en la urbanización. Ahora, han creado  una innovadora  herramienta que calcula la huella de carbono dentro de la planificación urbanística.
Con el fin de reducir al máximo las emisiones de efecto invernadero que se registran en una localidad, un grupo de investigadores pertenecientes a la Universidad Complutense de Madrid y a la de Antonio de Nebrija han creado una innovadora herramienta que calcula la huella de carbono dentro de la planificación urbanística. Se trata de un método pionero que se ha probado en 33 municipios de Madrid y Toledo, y podría aplicarse en núcleos urbanos similares.
Hasta la fecha no había ningún método que calculara la huella de carbono global a la hora de diseñar el plan urbanístico de una localidad. Este concepto ambiental identifica y cuantifica los gases de efecto invernadero emitidos por los productos o actividades humanas de forma individual.
Sergio Zubelzu, profesor de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) indica que “Nuestro método es novedoso porque, a nivel de diseño urbanístico, resulta muy sencillo implementar medidas preventivas de las emisiones sostenibles en el tiempo”.
En una investigación en colaboración con la Universidad Antonio de Nebrija, Zubelzu ha definido las actividades que generan gases de efecto invernadero propias del planurbanístico, como la potabilización de agua, la gestión de aguas residuales, el tratamiento de residuos, el transporte y el suministro eléctrico y gasístico. El modelo clasifica las diferentes actividades industriales en categorías y divide el uso del suelo en urbano, urbanizable y no urbanizable.
Los datos utilizados proceden de 33 localidades de tamaño medio entre Madrid y Toledo, como Chinchón, Villaconejos o Titulcia. “Se trata de un conjunto de municipios con un sector industrial relevante y muy dependientes en términos económicos tanto de Madrid como, en menor medida, de Toledo”, añade el
profesor.
Las mayores fuentes contaminantes
El trabajo, publicado en Energy Policy, revela que las industrias químicas son las más contaminantes, como consecuencia de su elevado consumo energético, con 1.110,71 kg de dióxido de carbono por metro cuadrado.
Las industrias de muebles y otros productos manufacturados son las que menos emisiones generan, con 43,5 kgCO2/m2. La media de la huella de carbono de todas las actividades industriales se situó en 469,89 kgCO2/m2.
El gas y la electricidad son las mayores fuentes contaminantes en la industria química y de productos minerales no metálicos (como el cemento), mientras que el transporte es el mayor agente de emisiones en las demás actividades industriales.
El nuevo método se puede emplear en municipios semejantes a los estudiados. “La herramienta se puede aplicar en cualquier zona con características similares a las analizadas, especialmente, si se sitúan en el entorno de un gran centro económico y cuentan con actividades industriales”, asegura Zubelzu.
Según los autores, los municipios pueden influir de forma decisiva en la huella de carbono industrial porque la mayoría de las reducciones se pueden conseguir tomando decisiones en la planificación urbanística.
Fuente: DICYT