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viernes, 8 de abril de 2016

El agua y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: compromisos urgentes



Foto: © Kiran Valipa

La escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial

A través del acceso universal al agua podemos reducir la pobreza, erradicar el hambre y luchar contra la propagación de enfermedades, al mismo tiempo que impulsamos ciudades más sostenibles y medidas contra el calentamiento global. 

2015 fue un año crucial para el impulso del desarrollo sostenible. Esto fue en gran parte posible por los acontecimientos y el foco de las agendas globales, alineadas para crear un ambiente de oportunidad y expectación del que todos hemos sido parte. Más aún en el caso de las empresas que han hecho del desarrollo sostenible uno de sus pilares fundamentales.

El Acuerdo de París es el máximo exponente de la amplia aceptación que ha ganado la sostenibilidad a escala mundial, tratándose del primer pacto universal de lucha contra el cambio climático, bajo el que se aglutinan casi todos los países del planeta.

Asimismo, en septiembre de 2015 fueron aprobados por Naciones Unidas los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una apuesta colectiva, rotunda e ineludible en favor de un mundo más justo y sostenible. El horizonte de los ODS, tejido a base de compromisos concretos, dibuja el marco ideal que queremos para la humanidad de cara a 2030. Además, es representativo de un ejercicio de consenso, pues de manera exhaustiva y rigurosa se ha contado con las opiniones y la experiencia de cientos de miles de personas, de organizaciones, de gobiernos y de expertos.

Es imprescindible tomar conciencia de que, para que estos Objetivos sean exitosos a escala global, hay que actuar desde la responsabilidad compartida. Desde gobiernos, instituciones y entidades hasta el conjunto de la ciudadanía y, muy especialmente, desde las empresas, hay que exigir −y exigirnos− la máxima implicación en este proceso.

Estamos sin duda en una espiral evolutiva, casi centrífuga, hacia una gran alianza. Las empresas tenemos que asumir un rol protagonistacomo motor del desarrollo económico y social en nuestros ámbitos de actuación y como aglutinador de todos los grupos de interés, para que el esfuerzo conjunto sirva para mejorar la calidad de vida de toda la sociedad. Ese es el camino a seguir; no debería haber ni titubeos ni marcha atrás. Actualmente nos enfrentamos, como humanidad, al gran reto de conseguir preservar y garantizar, en el futuro, el acceso a todos los recursos naturales, especialmente el agua.

Tres de los nuevos ODS están estrechamente relacionados con el uso y disfrute del agua: garantizar su disponibilidad y gestión sostenible, conservar los océanos y recursos marinos, y asegurar el acceso a energías sostenibles. Por estas y otras múltiples razones, estos objetivos son y deben ser la nueva brújula.

Actualmente, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y 2,4 millones de personas no disponen de servicios básicos de saneamiento como baños o letrinas. Al menos 1,8 millones de personas utilizan una fuente de agua potable que está contaminada y más del 80% de las aguas residuales resultantes de las actividades humanas se vierte en los ríos o el mar sin ser depurada.

El reto no es fácil. El agua es un elemento transversal y una condición para el cumplimiento del resto de los ODS, que han de terminar la tarea que comenzaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Solo si conseguimos avanzar de manera exponencial en el acceso universal al agua y al saneamiento podremos ayudar a reducir la pobreza, a erradicar el hambre y a luchar contra la propagación de enfermedades, así como a trabajar en el diseño de ciudades más sostenibles y en la implantación de medidas contra el calentamiento global. En este sentido, habrá que innovar de manera cada vez más veloz y desde la perspectiva del desarrollo sostenible. Y tenemos que hacerlo contribuyendo a la calidad de vida de las sociedades sin comprometer las del futuro.

Poner el foco en los ODS nos permitirá convertirnos en un agente clave en su resolución: desarrollando tecnologías para lograr una mayor eficiencia en la gestión del agua; acompañando a los sectores productivos en la mejora de sus procesos, encontrando fórmulas que garanticen la distribución equitativa de los recursos hídricos y concienciando a la sociedad sobre la necesidad de preservarlos. Solo así podremos tomar las riendas para lograr un mundo más igualitario, justo y sostenible; un modelo que garantice el progreso y el bienestar. Pensado para las personas. Para quienes lo habitamos hoy y para quienes vivan en el siglo que viene.

Publicado por Ángel Simón, presidente de Agbar y vicepresidente de Water Europe en Suez, en:


lunes, 22 de febrero de 2016

Ser una pyme sostenible


Ser una pyme sostenible

Las pymes generan el 65% del PIB y aportan un 75% del empleo privado. Por eso, Ecoembes quiere seguir a su lado y repite como impulsora y ponente experta en una nueva edición de “Impulsando Pymes”.
Ecoembes cree firmemente en las pymes como motor económico y en el poder de la colaboración para alcanzar beneficios para todos. Dos certezas que aúna el movimiento “Impulsando Pymes”, gracias al que  empresas líderes en su sector intercambian conocimientos en un entorno colaborativo de manera dinámica y eficaz.
El programa consiste en una serie de encuentros con ponencias de grandes compañías expertas en distintos sectores que expondrán sus claves a lo largo de dos horas en las que cada una no se extenderá más de diez minutos.
El objetivo de esta iniciativa, en línea con la filosofía de Ecoembes, es crecer, desarrollar, innovar. Así que una organización como ella, que busca crear valor social y ambiental, no podía faltar. De esta manera, recorrerá doce comunidades autónomas en las que se desarrollarán los encuentros, que se cerrarán siempre con un “café networking”.
Con ello, Ecoembes pretende acercar a la pequeña y mediana empresa su modelo de colaboración público-privada, en el que participan tanto las empresas como las administraciones o los ciudadanos y que tiene un carácter marcadamente medioambiental.
Para su crecimiento, propone a las pymes distintas maneras para hacer que su actividad sea más sostenible y lo hace en torno a dos ideas clave: la eficiencia y la innovación. A través de estos dos pilares una empresa puede reducir costes y aportar el valor añadido que supone un comportamiento responsable con el medio ambiente. A través de su experiencia y de las empresas que colaboran con su actividad, Ecoembes traslada a las pymes iniciativas sobre cómo se recicla y qué supone el ecodiseño. Con la exposición de prácticas reales muestra cómo ser más sostenible no requiere soluciones complicadas o una gran inversión económica.
Publicado en: 

lunes, 15 de febrero de 2016

La nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible y nuestro proyecto de país


Todos los países y sociedades sin excepción tendrán que llevar a cabo las transformaciones necesarias para alcanzar un futuro común de prosperidad. También España.



Nos estamos acercando al momento de la verdad. Al momento de alcanzar nuevos acuerdos políticos y sociales que materialicen el sentir de la ciudadanía tras las pasadas elecciones, en el contexto de una crisis que se ha prolongado durante años y en el que el diálogo político y la búsqueda de consensos fundamentales son difíciles.
En un contexto tan complejo como este, la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible acordada por los líderes mundiales en la Cumbre de Jefes de Estado celebrada el 25 de septiembre en las Naciones Unidas, donde España estuvo representada por S.M. el Rey, así como el acuerdo alcanzado en París sobre Cambio Climático en diciembre —los dos pilares de una nueva agenda global para el desarrollo sostenible—, ofrecen una visión de futuro y un espacio de encuentro sobre el que es posible articular acuerdos y construir un proyecto de país transformador y de largo plazo.
Esta nueva agenda es profundamente transformadora porque marca objetivos y establece mecanismos que atacan las causas, y no los síntomas, de la pobreza, la desigualdad y la degradación del medio ambiente. A diferencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que expiraron en 2015 y del protocolo de Kioto, los ODS y el acuerdo de París son de aplicación universal a todos los países, desarrollados y en vías de desarrollo, y también a todos los actores, sector privado incluido. Los ODS no son, como en cierta forma fueron los ODM, una prescripción de los gobiernos de los países desarrollados a los de los países en desarrollo a cambio de ayuda. Por el contrario, representan un nuevo pacto universal, un contrato social global. Todos los países y sociedades sin excepción tendrán que llevar a cabo las transformaciones necesarias, de diferentes maneras, y adaptadas a su realidad, para alcanzar un futuro común de prosperidad. Todos los países estamos en vías de desarrollo sostenible.
A diferencia de la anterior agenda de la ayuda al desarrollo, los problemas y las demandas más sentidas de los ciudadanos y ciudadanas españolas están reflejados en (y respaldados por) los nuevos ODS: desde la desigualdad de renta y oportunidades, a la provisión de servicios básicos universales y de calidad; desde la necesidad de reducir la pobreza en nuestro país, hasta hacer nuestras ciudades más sostenibles y seguras; desde la garantía del acceso a la vivienda, hasta la conservación de nuestros ecosistemas; desde el acceso a la energía y la transformación del modelo energético hacia uno basado en renovables, hasta la lucha contra la desnutrición y la pobreza infantil; desde la lucha contra los paraísos fiscales, hasta la lucha contra la corrupción. Sólo por poner algunos ejemplos.
La lectura de la crisis económica y sus efectos deja también algunas lecciones aprendidas que nos permiten valorar las oportunidades que ofrece la nueva agenda para la prosperidad y la transición hacia un nuevo modelo social y de crecimiento económico en España, verde e incluyente. Muchas de las empresas y centros de investigación españoles punteros en el mundo, y que han resistido a la crisis —a pesar de la reversión de incentivos públicos—, operan en los sectores que la nueva agenda identifica como estratégicos: en energías renovables, en eficiencia energética, en redes de distribución inteligentes; en tratamiento y gestión integral del agua; en medios de transporte eficiente y sostenible; en agricultura sostenible; en infraestructuras resilientes y de calidad; en el desarrollo de nuevas vacunas... Muchas de las políticas públicas más exitosas que se han desarrollado nuestro país, reconocidas internacionalmente, son pilares de la nueva agenda: políticas de igualdad de género; de dependencia; sistemas eficaces de salud pública universal; de gestión integral del agua... Tenemos ventajas competitivas y capacidades ya creadas en nuestro sector público y privado, gracias a haber dispuesto políticas públicas e incentivos adecuados en su momento, para articular nuestro proyecto de país alrededor de la nueva agenda global de desarrollo sostenible.
Los ODS y los acuerdos de París nos deben servir para orientar las prioridades en áreas clave donde nos jugamos nuestro futuro: en nuestras políticas sociales, en nuestro modelo de reindustrialización, en nuestro modelo de ciudades, de desarrollo rural, en nuestros sistemas de I+D, en nuestro sistema educativo, en nuestra política de cooperación al desarrollo. ¿Por qué no adoptar la nueva agenda y los ODS como el aglutinante de pactos de estado esenciales para nuestro futuro a largo plazo?
Por si fuera poco, los ODS y París serán también el referente ante el cual nuestro país será valorado internacionalmente como más o menos exitoso, como modelo a seguir o a evitar, en las reuniones ministeriales anuales de seguimiento de los ODS y en las cumbres de Jefes de Estado previstas a tal efecto cada cuatro años. Un excelente incentivo: la proyección internacional.
Definitivamente, en este contexto complejo, la nueva agenda representa el mejor marco de consenso sobre el que perfilar el modelo de país que queremos para el siglo XXI. Si España construye su proyecto de país alrededor de los ODS y los cumple, será en 2030 un país próspero, cuyo modelo económico será intensivo en conocimiento y estará basado en sectores productivos competitivos porque son bajos en carbono y básicos para el desarrollo sostenible, capaz de generar empleo de calidad para los y las jóvenes, que no sufre pobreza extrema en ninguna sus dimensiones, con derechos sociales y civiles universalmente garantizados, que preserva y regenera sus recursos naturales y ecosistemas, y que es líder en la construcción de un mundo igualmente próspero y sostenible porque hace de la lucha contra la pobreza y el desarrollo global sostenible el eje de su lugar en el mundo.
Para ello, hacen falta consensos fundamentales y la voluntad política para tomar medidas de gran calado. Medidas que será difícil tomar, puesto que la nueva agenda global es de naturaleza fuertemente política, e implica priorizar entre diferentes opciones de políticas, sectores, tecnologías y también entre grupos de interés, algunos muy poderosos. Difícil, pero por supuesto, abordable.
Hagamos que los ODS y la agenda del clima, a la que España se ha comprometido internacionalmente, aglutinen un pacto de progreso y transformación a largo plazo por el desarrollo sostenible —ojalá, un pacto de estado—, y pongámonos manos a la obra con las reformas institucionales y legislativas que sean necesarias, que serán muchas y profundas. No dejemos pasar esta oportunidad.
Gabriel Ferrero es asesor senior en planificación de la Agenda 2030 en la Oficina Ejecutiva del Secretario General de las Naciones Unidas desde 2012 y fue Subdirector General de políticas para el desarrollo en la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional entre 2006 y 2011.
Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusive de su autor, y no necesariamente reflejan los puntos de vista de las Naciones Unidas o sus estados miembros.

domingo, 17 de enero de 2016

Emprendedores españoles con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Ricardo Sagarminaga involucra tanto a pescadores artesanales como a la gran industria en de la investigación marina.
Ricardo Sagarminaga involucra tanto a pescadores artesanales como a la gran industria en de la investigación marina. / ASHOKA



Una de las metas de la ONU es reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos en 2030. A conseguirlo pueden contribuir mucho el Emprendedor Social de Ashoka Andrés Martínez, y su proyecto EHAS (Enlace Hispano Americano de Salud), que adaptan tecnologías de telecomunicación para llevar sistemas de salud pública a las zonas rurales más remotas de varios países en desarrollo. Para ello emplean redes inalámbricas de larga distancia que permiten una comunicación continua entre personal auxiliar y médicos profesionales, mejorando la calidad de la atención a los pacientes y reduciendo sus costes. Su iniciativa más reciente, Embarazo Saludable, se centra en mujeres embarazadas en zonas remotas de Guatemala, donde por cada 100.000 niños y niñas que nacen mueren hasta 210 mujeres y casi 2.000 bebés. El proyecto consiste en proporcionar a los equipos médicos una mochila que incluye un ecógrafo portátil alimentado con un panel solar plegable y un sistema de análisis sanguíneos utilizando tiras reactivas rápidas y económicas, adecuadas para las zonas más remotas. Esta última fue una tecnología elaborada por el también emprendedor social Jordi Martí, de DBS Screening, que propone un análisis de sangre sin jeringuillas ni cadenas de frío. En una primera fase de prueba a 1.000 mujeres embarazadas en Guatemala, la mortalidad maternal se redujo a cero, y la neonatal en un 65%.


El proyecto de Andrés Martínez busca llevar sistemas de salud pública a las zonas rurales más remotas de varios países en desarrollo. / ASHOKA

OBJETIVO 8: CRECIMIENTO ECONÓMICO Y TRABAJO DECENTE

“Para conseguir el desarrollo económico sostenible tendrá que haber oportunidades laborales para toda la población en edad de trabajar, con condiciones de trabajo decentes”. Así describe la ONU este objetivo, que abarca un amplio abanico de posibilidades. Entre ellas, emplear a personas con capacidades diferentes, y nunca mejor dicho: Specialisterne, iniciativa creada por Thorkil Sonne, Emprendedor Social danés de Ashoka, y replicada en España por Francesc Sistach, aprovecha las capacidades de personas con autismo, como lo son la atención al detalle, una capacidad superior a la media para concentrarse durante largos períodos de tiempo, diligencia y la tolerancia cero a los errores. En España son cerca de 300.000 las personas diagnosticadas con algún tipo de autismo, y la media de desempleo entre este colectivo a nivel europeo es del 83%.

Specialisterne (que significa "los especialistas" en danés), es una empresa consultora que ofrece servicios laborales con la única diferencia de que sus consultores son personas con autismo, síndrome de Asperger y diagnósticos similares. Microsoft, Deloitte o SAP son algunos de sus clientes. Esta última se ha comprometido a que el 1% de sus empleados (unas 650 personas) sean contratados mediante Specialisterne.

También existen iniciativas como Okonomia, una escuela de economía dirigida al ciudadano de a pie para que recupere el control de su economía doméstica y de aquellas economías colectivas en las que participa. Dar este conocimiento al ciudadano le permite tomar decisiones más informadas y le otorga una independencia económica real. "La angustia, la ansiedad y el miedo envuelven a las personas cuando son receptoras de mensajes y órdenes sobre las que no tienen control. En muchos casos no llegan a entender los mensajes construidos, intencionadamente, con lenguaje especializado innecesario y un argumento enrevesado que en su conjunto busca la delegación de nuestro derecho a gestionar nuestra propia economía", explica en su web Raúl Contreras, el emprendedor social impulsor de esta iniciativa.

OBJETIVO 12: PRODUCCIÓN Y CONSUMO RESPONSABLE

¡La Colmena Que Dice Sí! es una iniciativa de consumo que facilita el contacto directo entre productores locales y comunidades de consumidores, llamadas Colmenas. El modelo nació en Francia hace 4 años, de la mano de Guilhem Chéron, Emprendedor Social de Ashoka, con el doble objetivo de apoyar una agricultura local y sostenible y ofrecer alimentos de calidad sin intermediarios. Para los consumidores, es un sistema accesible de compra online, con el valor añadido de conocer a los productores el día de la distribución, que tiene lugar una vez a la semana en un punto determinado de la ciudad.

Además, cualquier persona puede crear una Colmena en su barrio o pueblo, dedicándole unas horas a la semana. Este se convierte en el Responsable de Colmena y con su trabajo, por el que obtiene un ingreso complementario del 8,35% de las ventas, tiene un impacto positivo en la economía de su región.

En España hay unas 30 colmenas, repartidas por Madrid, Barcelona, Valencia, Córdoba y Granada. El modelo sigue replicándose a nivel europeo, con 60.000 pedidos al mes, 4.000 productores y más de 800 Colmenas existentes o en construcción en Francia, España, Bélgica, Italia, Alemania y el Reino Unido.

Con un objetivo parecido nace Restauramar, de la mano del emprendedor social gallego Antonio García Allut, un sistema de comercialización que involucra a los ciudadanos y a los profesionales de la restauración en el compromiso de mantener vivos los mares, formando una red de restaurantes que se comprometen a adquirir productos pesqueros a proveedores certificados y recomendados por la Fundación Lonxanet, asegurándose así el origen y la trazabilidad de los alimentos que los clientes encuentran en sus platos.

OBJETIVO 14: OCÉANOS

Tradicionalmente, la responsabilidad de la conservación marina ha recaído casi siempre en organizaciones no gubernamentales o sin ánimo de lucro. El emprendedor social Ricardo Sagarminaga está transformando este concepto, involucrando a los pescadores y otros actores en todos los aspectos de la conservación de la biodiversidad marina, convirtiendo tanto a pescadores artesanales como grandes empresas pesqueras en protagonistas de la investigación marina (¿quién mejor que los propios pescadoras para recopilar datos y conocer más a fondo los mares que ellos mismos trabajan?).

El 7% de la producción pesquera global proviene de España, y Alnitak, la organización creada por este emprendedor social, quiere aprovechar este posicionamiento para trabajar con la industria pesquera, empresas y pescadores para el desarrollo de proyectos de conservación e investigación, utilizando nuevas tecnologías para garantizar un mayor conocimiento, y por tanto una mejor gestión de los recursos marinos. Por ejemplo, gracias a la estrategia de Ricardo se han reducido en más de un 95% las capturas accidentales de tortugas desde 2008.

OBJETIVO 15: MEDIO AMBIENTE

Más de 4,7 millones de hectáreas de los bosques de España fueron desamortizados a finales del siglo XVIII, y en consecuencia son habituales los denominados “Montes del Común” o “Montes de la Sociedad de Vecinos”, cuyo titular es en muchos casos un colectivo de, a veces, varios centenares de personas físicas y/o jurídicas, propietarios de un pequeño porcentaje del monte. Pedro Medrano ha promovido una nueva figura jurídica (las Juntas Gestoras, reconocidas legalmente desde 2003) que permite gestionar esos montes y que contribuye al acercamiento de la sociedad a sus espacios rurales.

Con este nuevo modelo de gestión, encuentra y aprovecha bosques “abandonados” para vincularlos a personas y comunidades, y hacer de ellos una fuente de riqueza cultural y natural, ofreciendo oportunidades de negocio sostenibles como la apicultura, la micología, servicios de educación medioambiental y un sinfín de propuestas rurales.

Únicamente en la provincia de Soria, la cifra de interesados es superior a 120.000 personas. Personas que a veces ni sabían ser propietarios de un terreno rural, y que una vez reconocidos, no saben cómo aprovecharlo de manera sostenible y ecológica. Montes de Socios se convierte en ese enlace entre la comunidad y los bosques, proponiendo opciones de gestión para asegurar el renacimiento de estas tierras. La iniciativa fue reconocida como Best Practice por las Naciones Unidas, y hoy es una de las soluciones para el objetivo 15 de las ODS de "velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres" antes del 2020.

Maira Cabrini es responsable de Comunicación de Ashoka España. La organización lanzó un concurso a nivel internacional dirigido a jóvenes emprendedores sociales que abordan los Objetivos de Desarrollo Sostenibles.

Conoce más Emprendedores Sociales que están trabajando para resolver los problemas más urgentes.

jueves, 14 de enero de 2016

Innovación, la clave para combatir el cambio climático




En 2050, las emisiones mundiales de GEI deben caer aproximadamente a un 80% de los niveles actuales “El acuerdo de París es histórico en los esfuerzos contra los problemas del clima” Para conseguir grandes reducciones de emisiones se necesita una amplia cartera de políticas.


La Cumbre del Clima celebrada en París ha conseguido un acuerdo histórico en los esfuerzos por atajar el urgente y creciente problema del cambio climático. Existe un fuerte consenso entre la comunidad científica en que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) producirán un peligroso calentamiento atmosférico en las próximas décadas. La ciencia muestra que se necesitan grandes reducciones en las emisiones de GEI de origen humano para limitar el ascenso de la temperatura y evitar sus peligrosos efectos.

¿Cuánto hay que reducir dichas emisiones? ¡Mucho! En 2050 las emisiones mundiales de GEI deben caer aproximadamente a un 50% o un 80% de los niveles actuales, según recientes estudios del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

El principal gas de efecto invernadero es el dióxido de carbono, que se libera sobre todo por combustión de carburantes fósiles. Actualmente alrededor del 85% de la energía del planeta procede de combustibles fósiles en forma de petróleo (empleado básicamente para transportes), carbón (utilizado ampliamente en la generación de electricidad) y gas natural (usado para calentar en aplicaciones domésticas, comerciales e industriales, y cada vez más para la generación de energía eléctrica).

Para alcanzar el objetivo de reducción de emisiones será preciso introducir un cambio tecnológico masivo. En el sector energético significa sustituir combustibles fósiles como el carbón o el petróleo por energías con una huella de carbono igual o inferior a cero, como el gas natural, la nuclear o las renovables, incluyendo biomasa, eólica y solar, junto con las tecnologías para la captura y secuestro del CO2 procedente de grandes fuentes industriales. También se necesita un cambio tecnológico que mejore la eficiencia de los usos energéticos en edificios, transportes, agricultura e industria, reduciendo al mínimo estos combustibles en la producción de bienes y servicios. La tecnología también puede contribuir a reducir la demanda general de energía, manteniendo el desarrollo económico.

Hoy disponemos de la tecnología para llevar a cabo todas estas actividades. No obstante, para conseguir reducir las emisiones necesitaremos tecnologías que aún no se han desarrollado o implementado a una escala significativa, o que todavía no hemos inventado. En muchos casos también se necesitarán innovaciones en sistemas sociales e institucionales que influyen en la demanda energética y en las emisiones.

Un cambio tecnológico de la escala requerida no se consigue en un día. Las políticas pueden influir enormemente en el ritmo de difusión en el mercado de tecnologías con bajos niveles de carbono. En ausencia de mandatos o incentivos gubernamentales, son pocos, de haberlos, los mercados para las nuevas tecnologías cuyo único fin es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, o que son más limpias pero más caras que las opciones actuales.

Así pues, para conseguir grandes reducciones de emisiones se necesita una amplia cartera de políticas, no solo para fomentar la innovación tecnológica, sino también para su posterior adopción. También serán necesarios otros tipos de innovación tecnológica para adaptarse a los cambios climáticos que ya se están produciendo, incluyendo las áreas costeras vulnerables a las tormentas y a la subida del nivel de las aguas, así como las cosechas, vulnerables a la sequía.

Hasta ahora la mayor parte de las actuaciones gubernamentales para reducir las emisiones han sido incentivos voluntarios para la innovación e implementación de tecnologías con baja huella de carbono, respaldando programas de I+D, desgravaciones fiscales, avales para préstamos y otras medidas como las tarifas reguladas. Aunque estas zanahorias han estimulado tecnologías como la eólica y la solar, por sí solas no son adecuadas para hacer frente al desafío.

La cartera de políticas destinadas a promover la innovación debe incluir herramientas que directa o indirectamente limiten las emisiones de GEI. Algunos ejemplos son los mecanismos basados en el mercado, como los programas cap-and-trade (sistema de límite y comercio de emisiones) o las tasas sobre las emisiones, junto a políticas como los estándares de rendimiento de las tecnologías. Se debe apoyar igualmente la difusión del conocimiento, por ejemplo, a través del soporte financiero a la educación y la formación.

Aunque la I+D sola no es suficiente para conseguir un cambio tecnológico generalizado, sigue siendo un elemento crítico para promover innovaciones que reduzcan las emisiones. Se necesita un sustancial incremento de las ayudas gubernamentales para la I+D energética y también es necesario que aumente la ayuda del sector privado a la I+D, especialmente en los sectores relacionados con la energía. Una vez más, las políticas gubernamentales juegan un papel vital estableciendo los requisitos y las señales necesarias para que el sector privado pueda justificar sus inversiones en I+D.

Reducir las emisiones requerirá un número mayor de trabajadores especializados, sobre todo técnicos y científicos, pero también de ciencias sociales. Al fin y a la postre, es la gente la que innova. Tanto el sector público como el privado tienen un importante papel que jugar, atrayendo y reteniendo a los mayores talentos del mundo para que estudien los desafíos e inventen nuevas formas de mitigar el cambio climático global.


  • Cinco Días
  • CATEDRÁTICO DE INGENIERÍA Y POLÍTICA PÚBLICA EN LA UNIVERSIDAD CARNEGIE MELLON Y JURADO DE LOS PREMIOS FUNDACIÓN BBVA FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO EN CAMBIO CLIMÁTICO

EDWARD S. RUBIN

lunes, 11 de enero de 2016

UE invertirá en programas de desarrollo socioeconómico y ambiental



La UE invertirá 1 000 millones de euros en el desarrollo económico y social de las regiones adyacentes a sus fronteras exteriores
La Comisión Europea ha adoptado una serie de programas de cooperación transfronteriza, por un importe total de 1 000 millones de euros, que apoyarán el desarrollo económico y social de las regiones situadas a ambos lados de las fronteras exteriores de la UE.
«La cooperación transfronteriza desempeña un papel fundamental a la hora de evitar la creación de nuevas líneas divisorias. Esta nueva financiación contribuirá a un desarrollo regional más integrado y sostenible en las regiones fronterizas vecinas y a una cooperación territorial más armoniosa en las fronteras exteriores de la UE», declaró el comisario de Política Europea de Vecindad y Negociaciones de Ampliación, Johannes Hahn.
«Me complace profundamente que el Fondo Europeo de Desarrollo Regional pueda contribuir al acercamiento entre la UE y sus vecinos. Los programas de cooperación transfronteriza constituyen ejemplos concretos de la forma en que la UE trabaja para que los ciudadanos puedan resolver problemas comunes, estableciendo así un verdadero sentido de solidaridad, y al mismo tiempo impulsando las economías locales», afirmó la comisaria de Política Regional, Corina Cretu.
Este tipo de cooperación transfronteriza es un elemento importante de la política de la UE con respecto a sus vecinos. Se dará prioridad a proyectos que apoyen el desarrollo sostenible a lo largo de las fronteras exteriores de la UE y, por tanto, que reduzcan las diferencias de nivel de vida y aborden retos comunes a ambos lados de esas fronteras. 
Para cada uno de los programas, los países participantes han seleccionado hasta cuatro prioridades, como el desarrollo de las PYME, la cultura, el medio ambiente y el cambio climático, la lucha contra la pobreza, la educación y la investigación, la energía, la accesibilidad o la gestión de fronteras.
El nuevo paquete financiará proyectos en 27 países: Armenia, Georgia, la República de Moldavia, Ucrania y Rusia en el este; Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Palestina y Túnez; Estados miembros de la UE (Bulgaria, Chipre, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal, Rumanía y Suecia), así como Noruega y Turquía. La financiación procede del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y del Instrumento Europeo de Vecindad (IEV). Los convenios de financiación serán concluidos entre los países socios y la UE antes de que finalice 2016. Las subvenciones se concederán mediante convocatorias de propuestas que se prevé poner en marcha en 2016 o a principios de 2017.
Ejemplo:
Gracias al proyecto «Río limpio» entre Rumanía y Ucrania (con un presupuesto de 3 800 millones de euros) la cooperación transfronteriza del IEV ayudará a preservar el valor ecológico del Danubio, mediante el refuerzo de la cooperación en la prevención de desastres provocados por el hombre.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

QUÉ NOTA SACAMOS EN CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE




Panorama tras dos años de certificación energética obligatoria de los edificios en España


El próximo 1 de enero los ayuntamientos podrán rebajar el IBI a las viviendas más eficientes. Es la última novedad en un sector que, pese a cierta apariencia monolítica, vive múltiples cambios. Dos años después de la obligatoriedad de informar sobre el nivel de eficiencia energética de la vivienda en su venta y del lanzamiento de la primera ecohipoteca, ¿progresa adecuadamente la construcción sostenible?


El año que viene el estímulo económico para vender, comprar, alquilar o vivir en un edificio más eficiente energéticamente, y por lo tanto con menor impacto ambiental, crecerá. El Gobierno permitirá a las corporaciones municipales reducir hasta en un 20% el IBI de las viviendas con calificación energética A, así como bonificar con un -16%, -12%, -8% y -4% el de aquellas con nivel B, C, D y E.

La medida es el último intento de vencer un punto débil histórico de nuestro parque de viviendas. Algo que, según Roberto Ruiz Robles, presidente de la Asociación de Ciencias Ambientales de Madrid (ACA), no es una quimera: “La baja calificación energética de nuestros edificios tiene una causa que va más allá de las condiciones climáticas. Hasta el año 1979, no existía en España ningún marco normativo que obligase a considerar la eficiencia energética en la construcción de un edificio. Desde ese año hasta la aprobación del Código Técnico de la Edificación (CTE), esa primera norma no exigía apenas requisitos para su cumplimiento, y su entrada en vigor llegó cuando el boomde la construcción estaba llegando a su fin”.

Ruiz, que encabeza una entidad muy activa en el asesoramiento y formación en ámbitos como la rehabilitación energética, habla de una “necesaria reconversión del sector”.
La “salida del huevo” de la construcción sostenible



El punto de inflexión en el sector ha venido acompañada de estímulos como la primera ecohipoteca

El 1 de junio de 2013 llegó el punto de inflexión más claro para reconducir una situación que contribuye a la pobreza energética, al consumo excesivo en un país dependiente energéticamente o a problemas ambientales como el cambio climático. Por primera vez, como ocurre con los electrodomésticos, los ciudadanos adquirían el derecho de conocer la etiqueta energética de las viviendas, tras la entrada en vigor en España de la normativa europea.

¿Con qué resultados? Desde entonces, 1,5 millones de inmuebles se han certificado y un 50% de los propietarios conocen la certificación energética, según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE).

El 50% de los propietarios de vivienda ya conoce la certificación energética, según IDAE

El mismo año, una innovación actuaba como palanca complementaria para el cambio. También por primera vez, los compradores de vivienda contaban con el estímulo de saber que adquirir una vivienda con mayor eficiencia reduce el interés de su préstamo hipotecario. Hoy, más de 500 hogares han accedido a la Hipoteca Triodos, primer producto de su sector que quiere extender el concepto de consumo responsable a la vivienda.

Para Beatriz García, gerente de Vivienda y Construcción Sostenible de Triodos Bank, se está demostrando que “la construcción sostenible no es un lujo, sino una necesidad social” con hechos como que “el 40% de las emisiones de CO2 son causadas por la edificación o que la pobreza energética de las viviendas ha disparado el número de hogares con gastos desproporcionados y su incapacidad para abordarlos”.

Las bases del cambio están plantadas, porque la introducción de una medición, como ha sido la certificación obligatoria, permite mejorar. Pero el camino por recorrer parece aún muy largo: por ahora, el 80% de los edificios tiene una certificación E o inferior, según IDAE.
Ver el vaso medio lleno, con datos

Imagen de Mejora la energía de tu comunidad, programa de WWF

No es una cuestión de optimismo. Mejorar sustancialmente la sostenibilidad en construcción, también más allá de la eficiencia energética de nueva construción es una realidad: “En algunos trabajos que hemos hecho, por ejemplo en viviendas, en equipamientos como polideportivos o en el CCCB de Barcelona, hemos conseguido ahorros de entre el 20% y el 30% sin tocar nada esencial, simplemente gestionando mejor la energía (…) En los edificios nuevos se puede llegar hasta un 50%“, explica Frederic Ximeno, socio director de ERF-Estudi Ramon Folch, consultora ambiental y energética.

Más hechos. Tras dos años de la puesta en marcha de la primera caldera de biomasa instalada en una comunidad de vecinos en Galicia, contactamos con su instalador, Tecgal. “La experiencia está siendo muy positiva tanto para los vecinos como para nosotros. Los ahorros que la comunidad está obteniendo son de 14.000 euros al año con respecto al consumo que tenían hace dos años con gasóleo”, nos actualiza Laura Aldariz, técnico y gerente de la empresa, que contó con financiación de Triodos Bank para llevar a cabo el proyecto.
Por qué el cambio es imparable

“Las personas no acabamos de aprender la lección”, lamenta también Aldariz, que percibe como “el interés en sistemas más eficientes como la biomasa en rehabilitación se ha aparcado hasta, suponemos, una nueva subida del petróleo”.


El proyecto de construcción con geotermia de Arroyo Bodonal, un referente europeo en sostenibilidad

Por su parte, de su experiencia con ACA impulsando programas oficiales formativos en rehabilitación energética como REPEX o Habilita, Ruiz concluye que, “aunque se ha avanzado, todavía hace falta trabajar mucho en concienciación en el sector y especialmente en el proceso de recualificación de los trabajadores”. En su opinión, “las novedades legislativas, los planes de ayudas y las soluciones se renuevan continuamente pero, a gran escala, el sector no está consiguiendo reconvertirse, a pesar de los beneficios ambientales, económicos y sociales que ello puede reportar”.


“Todavía hace falta trabajar mucho en concienciación en el sector y especialmente en el proceso de recualificación de los trabajadores”


Roberto Ruiz Robles, presidente de la Asociación de Ciencias Ambientales de Madrid

Aunque un diagnóstico general indica que la construcción necesita mejorar, hay razones de peso para pensar en que continuará progresando, el tiempo dirá si adecuadamente. Por ejemplo, una directiva europea obliga a que, a partir de 2020, todo edificio de nueva construcción deba ser de consumo casi nulo, con características que los estados miembros de la UE deben concretar y hacer públicas en estos momentos.


Casa de paja en construcción del promotor Rafael Sala, con financiación de Triodos Bank

Por otro lado, desde el sector ya no son casos aislados los ejemplos de empresas y profesionales que están yendo por delante.

En comparación con la edificación convencional, “la vivienda sostenible sí tiene salida”, afirma Antonio Martínez, detrás de uno de los mayores proyectos de construcción con energía geotérmica de Europa, en Tres Cantos (Madrid), desde su cooperativa Arroyo Bodonal. La promoción, con certificación energética A+ y financiación de banca ética, vendió todos sus pisos antes de que se finalizaran, con los residentes entrando a vivir este año.


Etikalia, inmobiliaria que se propone promover la sostenibilidad y un enfoque humano y trabaja con banca ética

Entretanto, iniciativas como 100×100 madera impulsan casas que, a día de hoy, ya cumplen con el objetivo de seredificaciones de consumo casi nulo, en este caso con certificación Passivhaus y necesidades de climatización muy limitadas. Y arquitectos innovadores, como los mallorquines Joan Brunet y Rafael Sala, levantan casas de paja a la altura de los requisitos más exigentes en eficiencia y aprovechando para su construcción materiales que, de otra forma, serían desechados.

Incluso en el sector inmobiliario se empieza a introducir cambios, con conceptos como el de “inmobiliaria ética”, del proyecto vasco Etikalia, con una mayor implicación en la problemática social y económica de inquilinos y propietarios. La construcción sostenible empieza a ser un edificio sólido.

Texto: Xavier Hervás Vigueras · Foto de la ciudad de cartón: Ronnie McDonald, licencia CC BY 2.0

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Empresas responsables, sociedades sostenibles


Iñigo Keller



«La innovación responsable es el motor definitivo para el desarrollo económico social y ambiental»

Quédense con una frase del cantante francés Michael Berger: «Un emprendedor ve oportunidades donde otros solo ven problemas». Una máxima aplicable a lo que hoy se entiende por empresa responsable, y con la que ayer inició su disertación José Manuel Sedes, director de Sostenibilidad y Calidad de Vodafone España, durante la presentación del Catálogo de Buenas Prácticas en Innovación Responsable. El informe recopila 40 ejemplos de empresas españolas y de América Latina, de diversos sectores, que muestran cómo, contribuyendo a la solución de retos sociales o medioambientales, generan a su vez valor para la propia compañía.

«La sociedad en la que vivimos se enfrenta a numerosos retos, tanto en la organización de un mundo y unas ciudades cada vez más pobladas, como en la gestión de los cambios demográficos, de los recursos naturales, la seguridad, las infraestructuras, el uso de espacios públicos y, en definitiva, en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y en la reducción de los impactos ambientales», contaba Sedes, para añadir, tajante: «La innovación responsable es el motor definitivo para el desarrollo económico social y ambiental».

El tamaño no importa; la implicación social, sí

Según los responsables del catálogo, las empresas incluidas no parten de ninguna estructura o definición concreta, algo que demuestra la heterogeneidad de las 40 que lo conforman: desde multinacionales hasta pymes de no más de 10 empleados, la premisa es la misma para todas: «Son organizaciones capaces de hacer coherente lo mejor de la lógica del mercado con la búsqueda de un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente», aclaraba durante la presentación Concepción Galdón, directora de Área 31 del IE Center for Entrepreneurship and Innovation del IE Business School. «Cada una de las buenas prácticas recogidas en el manual son un ejemplo de la infinidad de oportunidades que la innovación responsable ofrece a aquellas empresas que de verdad quieran liderar lo que queda de siglo».

Durante el acto se presentaron cinco de las experiencias contenidas en el manual, organizaciones representativas del amplio espectro que abarca. Como la expuesta por Manuel Barrero de Lafarge-Holcim, productora de materiales de edificación inmersa en un proyecto de gestión sostenible del agua pluvial; José Antonio Villalba, de BSH Electrodomésticos, explicó en qué consiste la cátedra Empresa Sana, impulsada junto con la universidad de San Jorge y Mutua MAZ, centrada en velar por la salud laboral de los trabajadores. Manuel García, de Bodegas Terán, apuesta por la sostenibilidad mediante el uso de la energía geotérmica en sus procesos vinícolas. Ricard Casas, de ISS Facility Services, presentó su programa de formación SWAHT, Service With A Human Touch, por el cual los empleados toman conciencia de la contribución que hacen al cliente desde un punto de vista humano, además de apoyar la generación de empleo a personas con riesgo de exclusión. Por último, José Manuel Díez Quintanilla, del grupo Tragsa, explicó su proyecto de reutilización del agua de lluvia en áreas urbanas.

Son cinco ejemplos que recogen fielmente el espíritu del extenso catálogo, que resumía ayer José Longas, presidente del Club de Excelencia en Sostenibilidad: «La innovación ha sido y es un motor fundamental para el crecimiento de la empresa y la sociedad en general. A veces resulta inimaginable que nuevos productos o servicios se puedan crear o que haya nuevas ideas que mejoren procesos existentes, pero lo cierto es que la evolución constante hace del cambio una fuente inagotable de oportunidades».

Según añadía Sedes, y basándose en los dictados del tratadista austriaco Peter F. Drucker, «una empresa responsable debe partir de un problema real, tener el know how necesario para darle repuesta, dar con la solución más sencilla y aceptable por el mercado y tener, indiscutiblemente, espíritu de liderazgo». Las 40 organizaciones del Catálogo de Buenas Prácticas en Innovación Responsable presentado ayer por Vodafone España cumplen con estas premisas.

Publicado en ETHIC

jueves, 19 de noviembre de 2015

Las megaciudades solo serán viables sin humos



vista nocturna de la ciudad de Tokio, Japón.



En 2050 el 66% de los habitantes de la Tierra vivirá en urbes, frente al 54% actual. Resultará esencial un transporte con emisiones cero.


La población urbana aumenta con rapidez en el mundo y en 2045 se prevé superar la barrera de los 6.000 millones. La mayor parte del crecimiento de las ciudades se concentrará en los países en desarrollo, especialmente en África, lo que obligará a los estados a afrontar grandes desafíos para desarrollar infraestructuras de vivienda, energía y transporte, y también los servicios más básicos, como educación y salud.

“La gestión de las áreas urbanas se ha convertido en uno de los retos más importantes del siglo XXI. El acierto o fracaso que tengamos al impulsar ciudades sostenibles será el factor más importante en el éxito de la agenda de desarrollo post 2015 de la ONU”, asegura John Wilmoth, Director de la División de Población de DESA de la ONU.

Si cruzamos estos datos con los que indican otros estudios sobre el crecimiento de las clases medias en los países en desarrollo, tendremos muchos de los ingredientes de la tormenta perfecta que acecha a la humanidad si no se toman medidas drásticas ya. Y es que según diferentes autores, más de 3.000 millones de personas accederán a la clase media de aquí a 2050. Incluso expertos como Homi Kharas, autor del informe para la OCDE The emerging middle class in developing countries (La emergente clase media en los países en desarrollo), elevan la cifra a casi 4.900, pero mucho antes, en 2030.

La incorporación al mercado de todos estos consumidores tensionará aún más la gestión de los recursos naturales y las materias primas, entre ellas el petróleo que cubre las necesidades de transporte actuales, tanto de personas como de productos. Además, gran parte de estos consumidores aspirarán también a disfrutar la libertad de movimiento personal que aporta el automóvil, lo que supondrá elevar la producción actual, unos 87 millones anuales de vehículos en 2013, por encima de 100 o 120 millones de automóviles antes de que acabe la próxima década.


Autovía urbana.

Otro dato clave del estudio de la ONU es que el número de megaciudades - más de 10 millones de habitantes - va a crecer de forma espectacular en el futuro. Si en 1990 solo había 10 urbes de este tipo y concentraban 153 millones de habitantes, en 2014 son ya 28 y reúnen a 453 millones. Y se distribuyen así: 16 en Asia, cuatro en Latinoamérica, tres en Europa y África, y dos en Norteamérica. De momento, Tokio se mantiene como la ciudad más poblada del planeta, con 38 millones de habitantes, seguida de Nueva Delhi con 25, Shanghai con 23, México DF, Sao Paulo y Bombay con 21, Osaka y Pekín con 20, y el área de Nueva York-Newark y El Cairo con 18,5.

Para 2030 las previsiones del mismo informe de Naciones Unidas anuncian que habrá ya 41 megaciudades. Pero mientras Tokio perderá algo de población (37 millones) y Nueva Delhi amenazará su liderato con 36 millones, Osaka y Nueva York-Newark, segunda y tercera urbes más grandes en 1990, habrán caído a los puestos 13º y 14º, respectivamente, ante el empuje de otras ciudades más dinámicas.

Otro dato interesante es que mientras las 18 megaciudades actuales concentran solo uno de cada ocho habitantes urbanos, la mitad de los 3.900 millones de urbanitas de hoy en día viven en ciudades relativamente pequeñas, de unos 500.000 habitantes, que sin embargo son en su mayoría las que crecen con mayor rapidez. Y se acabarán convirtiendo pronto en varios cientos de nuevas urbes de tamaño medio, entre uno y 10 millones de habitantes.

Con estas perspectivas, el futuro de todas las grandes ciudades en las que se concentrará la población mundial en las próximas décadas pasa inevitablemente por alcanzar las emisiones cero en el transporte. Y es que difícilmente podrán ser viables si todas sus flotas de vehículos destinadas a mover personas y mercancías siguen emitiendo gases contaminantes a la atmósfera. La situación límite de algunas megaurbes actuales, como México DF hace unos años -ha reducido ya sus emisiones- y ahora Pekín, y en mucha menor medida París, muestra con claridad las desagradables consecuencias para la calidad de vida de sus habitantes que supone la falta de previsión a la hora de controlar la contaminación atmosférica.


Singapur.

Uno de los pocos motivos que aportan algo de optimismo a esta situación límite es que la industria del automóvil es consciente del problema desde hace décadas y está invirtiendo grandes recursos para lograr que el coche alcance la compatibilidad ambiental plena y pueda seguir formando parte de la sociedad del futuro. El incipiente proceso de electrificación que acaba de comenzar, primero con los modelos híbridos y ahora con los híbridos enchufables (PHEV) y los eléctricos puros (EV), permitirá reducir los costes de estos vehículos y sus baterías a medida que aumente la velocidad de crucero de su producción. Y será una ayuda clave para poder alcanzar una calidad de vida aceptable que contribuya a lograr la viabilidad futura de las megaciudades.

El informe de Naciones Unidas concluye asegurando que cualquier agenda de planificación urbana que aspire a tener éxito deberá considerar las necesidades de las ciudades de todos los tamaños. Y asegura que una buena gestión puede aportar oportunidades de desarrollo económico para extender los servicios básicos, como educación y salud, a un elevado número de personas. Además, facilitar servicios como transporte público, electricidad, agua y saneamiento a zonas densamente pobladas es mucho más barato y menos dañino para el medio ambiente que hacerlo en zonas rurales con población muy dispersa.

Las herramientas para conseguirlo están, pero falta impulso político para alcanzar los objetivos.


PUBLICADO POR: MANUEL GÓMEZ BLANCO ( EL PAIS)